Día Mundial del Gin Tonic: de combatir la malaria a dominar las barras del mundo

Que la simpleza de su elaboración no engañe: el cocktail más amigable y bebible de todos tiene una historia completa y compleja. Y su día global hoy, 19 de octubre.


A primera vista (y prolongado sorbo), el Gin Tonic es un trago sencillo: la mezcla de un destilado y una gaseosa, con el aporte ácido del limón, servida en un vaso con mucho hielo. Es refrescante, veraniego, ideal para beber como aperitivo, e incluso –y a pesar del aporte portentoso del gin- bueno para combatir la sed. Acaso el cocktail más amigable y bebible de todos. Hoy festeja su Día Mundial.

Pero la simpleza que el Gin Tonic porta en su elaboración no se espeja en la densidad de su historia. Primero, porque no nació ayer: fue en el siglo XIX,  durante el domino colonial que la corona británica ejerció sobre el subcontinente indio entre 1858 y 1947.

Una avanzada cuya complejidad sería arduo desgranar aquí, aunque sí es necesario puntualizar que estuvo signada, durante un largo periodo, por las enfermedades que sufrieron tanto los colonos como los soldados de la llamada Compañía Británica de las Indias Orientales.

Una de esas enfermedades fue la implacable malaria. Que se combatía –exclusivamente en aquellos tiempos- con quinina. Descubierta su acción contra la dolencia en el 1.700 por el médico escocés George Cleghorn, este alcaloide que se hallaba en la corteza de un árbol (el quino) fue, transformado en polvo, el paliativo de uso tradicional.

Amarguísimo, para consumirlo sin tener que taparse la nariz los oficiales británicos lo mezclaron con azúcar y agua, convirtiendo la bebida en un tónico medicinal. Su nombre: Indian Tonic Water. ¿Les suena?

De allí a sumarle alcohol hubo solo un paso. Es que los soldados necesitaban que un ingrediente natural dotado de buenas armas para combatir la malaria, aún con azúcar y agua agregadas, trajera consigo algo de “espíritu”; un elemento que levantara a las tropas en momentos de flaqueza o debilidad. Y se sabe: el alcohol es un buen fabricante de coraje; y vaya si un combatiente necesita de él.

Así que sumaron uno más uno: ¿cuál era el destilado por excelencia de la época y que los soldados más a mano tenían? Sí, aquel que los británicos descubrieron en Holanda cuando en 1568 apoyaron a los locales en la Guerra de la Independencia: la ginebra, palabra que luego mutaría en su apócope, gin.

Como suele suceder con aquellas cosas que nacen para un propósito (en este caso, meterle un alcohol barato y accesible -que en Inglaterra se fabricaba a granel gracias al aprendizaje de las técnicas de destilación y la buena provisión de granos- a un brebaje medicinal) y terminan siendo emblema de otro, el Gin Tonic produjo una revolución en Gran Bretaña y luego en Estados Unidos, a fines del siglo XIX, con la aparición del agua tónica industrializada.

En la Argentina se comercializan las marcas de gin más conocidas del mercado (Beefeater, Bombay Sapphire, Tanqueray, Bulldog, Larios, Gordon’s, Brighton entre los importados más conocidos, con algunos ultra premium como Hendricks, Monkey 47, Gin Mare, The Botanist o Martin Miller's) pero también hay más de un centenar de etiquetas de fabricación nacional, signadas en muchos casos por la buena calidad. Todas con su método de destilación, y muchas bajo recetas propias: el señero Príncipe de los Apóstoles, de Tato Giovannoni; Heráclito London Dry y Heráclito 40 Botánicos, ideados por el master destiller Julián Varea; Gin Sur; Buenos Aires Gin; Hilbing London Dry; Terrier Old Tom, entre muchos otros, ideales para un Gin Tonic clásico.

Así que ya saben: cuando se preparen un Gin Tonic (fácil: en un vaso highball colmado de hielo se introduce una parte de gin, tres de agua tónica y una rodaja de limón, pomelo o pepino) estarán también elaborando un trago que es, como escribió Manuel Peinado Lorca en The Conversation, “Toda una metáfora del globalizado mundo colonial, en el que una bebida genuinamente europea y un brebaje sudamericano se unieron en un país asiático para sostener al Imperio británico”.

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