Dueño de un humor ácido y sagaz, el exitoso youtuber asegura que no hay límites para hacer humor y reconoce haberse equivocado más de una vez. Un jugador hábil que sabe entrar y salir de la polémica.


“Las pasiones y los prejuicios son los que gobiernan el mundo; en nombre de la razón, desde luego”, ironizaba el predicador John Wesley refiriéndose a las taxativas afirmaciones que los grupos o individuos solían esbozar acerca de aquello con lo que no acordaban, veían raro o simplemente no comprendían.

Algo similar pasa hoy en día con los llamados influencers y youtubers: se los estigmatiza o cataloga a todos por igual sin saber siquiera qué es lo que promueven o cuál es el contenido que ofrecen. Es cierto que en este rubro, como en muchos otros, uno se encuentra con todo tipo de personas; están las que tienen una gran preparación detrás de lo que hacen y también las que están dispuestas a perder, incluso, su dignidad por un minuto de fama.

Matías Bottero no es un improvisado: estudió la carrera de Dirección y Producción de Cine, Radio y Televisión, y lejos de pensar que la creación de contenido y la perduración en el tiempo son tarea sencilla, nos revela: “La clave, para mí, pasa por la continuidad, no por hacer plata o por estallar un rato y desaparecer. El verdadero éxito es que yo, de acá a cinco años, siga estando vigente haciendo contenido de calidad”.

Matías tiene 24 años, es hijo único, cinéfilo, vive solo y es un confeso fanático de Guido Kaczka, sin ironía, reconoce que el conductor es una de sus grandes debilidades. En La basura semanal, una suerte de resumen de todo lo que ocurre en la televisión en siete días, despliega el humor negro que lo caracteriza. Tanto es así que en el último programa del año pasado su introducción fue: “Vamos a arrancar con lo que pasó en esta semana navideña. ¿Cómo les fue en sus fiestas? ¿Contagiaron de covid a la abuela? ¿Se pelearon con sus tías, las providas? ¿Les arruinaron la vida a los perros y a los autistas? ¿Qué carajo hicieron?”.

“Soy muy obsesivo con el tema del guion, estructuro todo: los chistes, los textos, mis reacciones, los remates. Me apasiona y le meto mucho a esa parte porque creo que hace la diferencia.”

–¿Es cierto que todo empezó cuando estabas mirando anécdotas de Oscar Ruggeri?

–Sí. Yo arranqué a hacer videos hace nueve años; hice de todo, sketches humorísticos, documentales. Un día estaba mirando entrevistas del Cabezón Ruggeri y me dije: “¿Cómo puede ser que no exista un compilado de este material, que es oro?”. Y me puse a compaginarlo, para hacerle un bien a la humanidad, te diría, y armé un top 5 de sus anécdotas. A partir de eso se me vinieron muchas ideas más y así fue como nació Top5 TV Argentina.

–Ese fue tu primer programa con gran visibilidad. ¿Cómo fue el paso a La basura semanal?

–A Top5 TV le iba muy bien, incluso varios de esos materiales llegaron a tener millones de reproducciones, pero eran compilados. Para poder monetizar mis videos, YouTube me pidió que pusiera mi cara. Estuve muchos meses sin animarme, y el año pasado, con la cuarentena, estaba sin laburo, con un montón de tiempo en mi casa y dije: “Llegó el momento”.

–Es habitual verte caminar por la cornisa con varios temas, ¿creés que se puede hacer humor con cualquier cosa?

Creo que no hay límites para el humor. Cuando alguien hace un chiste lo importante es que se note la ironía, la intencionalidad de hacer reír, que tenga una estructura, un remate. Cada chiste tiene un contexto, no se puede analizar livianamente, es muy complejo, entran en juego cosas como el tono, el momento, la manera… Yo he dicho barbaridades y no me cancelan, creo que eso tiene que ver con crear un marco; ser picante por ser picante no tiene sentido, yo quiero hacer humor.

–¿No derrapaste nunca?

Sí, hay cosas en las que me equivoqué y me doy cuenta de que no está bueno hacerlas, como, por ejemplo, burlarme del cuerpo de una persona en particular. Fui aprendiendo sobre la marcha, es lo que te da la experiencia del hacer, ahí te vas modificando y evolucionando.

–¿Cómo armás tu contenido?

–Elijo primero todo el material, me la paso mirando TV, informes, me entero de cada pelotudez inservible… pero reconozco que disfruto de las noticias bizarras, como, por ejemplo, los canjes de ciertos famosos que no voy a nombrar, obviamente. Luego hago un compilado y edito todos los videos.

“Los youtubers tenemos una vida útil corta: hoy me ve todo el mundo y dentro de cinco años no me mira nadie. No es como en la tele, que son los mismos de siempre.”

–Se ve mucho trabajo de guion y hasta me atrevería a decir que hay ensayo, ¿esto es así?

–Qué bueno que se note, es algo muy importante para mí, soy muy obsesivo con el tema del guion, estructuro todo: los chistes, los textos, mis reacciones, los remates. Me apasiona y le meto mucho a esa parte porque creo que hace la diferencia.

Ojo, no desmerezco a la gente que lo hace de otra manera; de hecho, hay youtubers que prenden una cámara e improvisan y les va bárbaro, pero imaginate encima lo que podrían llegar a hacer si tuvieran un material más trabajado.

–Tenés una visión muy crítica de la TV, sus programas y sus representantes, pero, a su vez, rescatás cosas del formato, incluso tu canal tiene mucho de ella. ¿Cómo es tu relación con eso?

–Mis programas preferidos son CQC y TVR. La TV no es mala en sí misma, creo que hay que renovarla, tiene a las mismas personas desde hace 30 años, los mismos formatos, los productores no apuestan a ideas nuevas, ponen puros programas con panelistas opinando sobre todo. Creo que a la TV le falta humor y bien hecho.

–En un momento contaste que tenías un archivo de 142 páginas con chistes. ¿Vas a sacar un libro?

–Es cierto que una editorial me lo propuso, pero realmente no me da hacer plata con eso, prefiero subirlo y que la gente pueda descargarlo gratuitamente. Aunque quizás ahora te estoy diciendo esto y más adelante aparece mi cara en la portada de mi libro de chistes, no sé, no es una respuesta única y cerrada la que te puedo dar.

–¿Qué significó ser elegido por Filo News como mejor youtuber?

–Fue muy lindo, recibí tantas felicitaciones de la gente y tantos mensajes que fue ahí que me cayó la ficha de todo lo que había generado en 2020 con La basura semanal. Estuve 40 minutos llorando, literalmente.

–¿Pensás mudarte o generar contenido en otra plataforma?

–Por el momento no voy a stremear ni me voy a ir a otra plataforma, creo que la gente se cansa de verte en todos lados. Me voy a quedar haciendo lo que estoy haciendo porque los youtubers tenemos una vida útil corta: hoy me ve todo el mundo y dentro de cinco años no me mira nadie. No es como en la tele, que son los mismos de siempre, acá hay un renueve permanente.