Ropa ligera, gafas y alguna bebida refrescante. De a poco, el invierno se despide de la Patagonia argentina aunque en lo más profundo de la montaña todavía quedan excusas para una bajada a toda velocidad. Aquí, las pistas para una visita a Bariloche que acorte las distancias entre temporadas.


Manga corta, buzos finitos, musculosas, hasta trajes de baño. Cerveza fría en la cima o algún otro trago más refinado en algún bosquecito de la montaña. Las sopas y los guisos dejan su lugar por ensaladas o sándwiches más frescos. El cambio de vestuario adorna el horizonte de ropa entallada.

Al mediodía, los más osados se desmelenan sacándose las camperas y algunos zarandean la pista en camiseta y, en vez de un pantalón de esquí, van ataviados con un overpant liviano. El paisaje de montaña cambia de colores para mostrar los nuevos arreglos florales de la naturaleza que crecen al costado de los senderos. La primavera llegó al sur de la Argentina y nada parece más lindo que pasarla esquiando.

Se desconoce su origen. Algunos dicen que esta tendencia arrancó en la exclusividad de los Alpes suizos y otros aseguran que fue en la ciudad estadounidense de Aspen, donde los fanáticos del esquí decidieron prolongar su estadía invernal allí y se dieron cuenta que, gracias a los meses previos, la nieve acumulada en las pistas se encontraba en el punto ideal para deslizarse a través de la montaña.

La Argentina, uno de los pocos lugares de América que cuenta con importantes centros de esquí, tomó nota de esto y desde hace un puñado de primaveras, el cerro Catedral de Bariloche ofrece a los devotos del esquí y el snowboard un sinfín de actividades para aprovechar al máximo este invaluable tiempo de descuento.

“Con ésta son cinco temporadas seguidas que vengo a esquiar a Bariloche en septiembre. Antes venía ni bien arrancaba el invierno”, dice Santiago Regalini, arquitecto y fanático del esquí desde chiquito, y agrega que “la nieve en esta época está ideal, no se congela porque las temperaturas son más elevadas. No sólo la nieve natural ayuda, la esparcida por los centros, en su mayoría, con producción propia, suma a este colchón.”

Si bien las nevadas se hicieron esperar un poco más de lo previsto, el centro de esquí de Bariloche pudo habilitar para los principiantes el Play Park de la base y el Sector de Plaza desde el 5 de julio gracias al moderno sistema de fabricación de nieve, y continuarán habilitados durante todo el mes de septiembre.

En cuanto a la parte alta de la montaña, las nevadas en el mes de julio permitieron habilitar algunos medios de la zona central del Catedral y, sumado a las grandes nevadas que llegaron durante el mes de agosto, se pudo completar la apertura del centro de esquí ofreciendo pistas, medios y servicios desde la cumbre hasta la base.

“Otra de las claves para venir a esquiar en primavera es que en estos meses es mucho más probable que toquen días soleados, con óptima visibilidad y sin tormentas. Y quienes esquían sabe que hacerlo bajo un cielo azul, es un verdadero lujo”, sostiene Santiago. Un lujo que se reparte entre los 120 kilómetros de pistas que ofrece el cerro, más de 30 medios de elevación, bosques, diez paradores gastronómicos distribuidos en diferentes puntos de la montaña, acceso asfaltado y vistas 360º a la Cordillera de Los Andes.

“Y un dato no menor es que durante esta época es posible cumplir el sueño de la pista de esquí privada. Al no ser temporada alta casi que no hay colas, no existen los amontonamientos ni el tráfico de esquiadores. ¡Hay mucho más tiempo para esquiar!”, revela Santiago. 

Los no esquiadores pueden disfrutar del “Tour Naturaleza”, a través de la telecabina Amancay, con acceso a excelentes vistas, el parador gastronómico La Roca y áreas para jugar con la nieve, así como también se pude hacer descensos en las Snowscoot: bicicletas adaptadas para la nieve en un circuito ideal para disfrutar con amigos y en familia.

Asimismo, otra buena noticia de esta tendencia tiene que ver con los precios. Por ejemplo, el valor del pase diario al cerro para los mayores en temporada alta (del 10 al 30 de julio) es de $5.900, y en temporada baja (del 28 de agosto al 30 de septiembre), $4.100. Lo mismo ocurre en materia de hotelería, pasajes y gastronomía: los precios pueden bajar hasta un 30%. 

Así las cosas: mucho sol, días más largos, ropa cómoda, temperaturas más agradables, pistas liberadas y precios accesibles. La primavera, en definitiva, ofrece un ecosistema distinto, con chichoneo en los paradores y brindis a la intemperie. Como una playa transplantada a la montaña.

Confort y lujo para esquiar

Una gran opción donde hospedarse durante la primavera barilochense es en el Arelauquen Lodge, A Tribute Portfolio Hotel. El estilo alpino pero lujoso del hotel se integra con la belleza natural de los parques nacionales, lagos y bosques que lo rodean. Está ubicado dentro del Arelauquen Golf & Polo Country Club y a solo diez minutos del cerro Catedral, el centro de ski más grande de América del Sur.

En el corazón del hotel se encuentra Epic, el exclusivo restaurante que combina cocina internacional e inspiraciones regionales en un entorno relajado y refinado. Las creaciones pertenecen al chef ejecutivo Juan Izaguirre, quien recupera platos autóctonos innovando con ingredientes locales selectos y una cocina orgánica, sustentable y con identidad patagónica.

El hotel cuenta con 27 habitaciones y suites con vistas a las montañas, al campo de golf o al lago Gutiérrez, a través de grandes ventanales o a través de un balcón privado. Cada suite se distingue por una cocina equipada con vajilla, utensilios y electrodomésticos.

Más info en arelauquenlodgehotel.com