Disponible en HBO Max

Se estrenó a principios de año en Sundance e impactó con la crudeza con que su directora, la realizadora china Nanfu Wang, aborda el tratamiento de la pandemia en su país de origen y en el que la alberga desde hace nueve años, los Estados Unidos.

Un juego de espejos que por un lado refleja el férreo control gubernamental chino sobre los datos reales (con las fuerzas policiales como brazo armado y la prensa como instrumento de propaganda) y por otro demuestra cómo una parte importante de la población estadounidense combatió –provista de ignorancia, negacionismo y teorías conspirativas– las medidas restrictivas dispuestas para enfrentar al coronavirus, arengada incluso por la desconfianza e indiferencia mostradas por Donald Trump y su administración.

El efecto es devastador: pocas cosas se suponen más antagónicas que los sistemas de gobierno de ambos países, y sin embargo ahí están, compartiendo metodologías para, finalmente, perseguir un objetivo común: negar una realidad que les explotó entre las manos y dañó a sus respectivas poblaciones irremediablemente.