El gran músico argentino acaba de sacar su nuevo álbum, grabado en la Usina del Arte, en vivo pero sin público. Aunque, genio y figura, hace un par de semanas despuntó el vicio y finalmente tocó en el Ópera para unas pocas personas, en el contexto de su cumpleaños número 62. 


Dos años atrás, Pedro Aznar lanzó un disco de tangos, milongas y aires litoraleños, hecho junto a Ramiro Gallo, y también hizo otro álbum junto al chileno Manuel García. Ahora llega Flor y raíz, un trabajo centrado en el folklore, grabado durante uno de los once conciertos que hizo por streaming durante el último año.

Con estas tres obras, Aznar sigue ampliando el abanico de canciones y estilos que le gustan, confirmando que hace tiempo que salió de las rígidas etiquetas que los críticos le ponían para encasillarlo, como el “jazz-rock” en sus comienzos, el “pop” con Charly García y la “fusión” con Pat Metheny Group.

A no dudarlo: Pedro Aznar es uno de los nombres más importantes e inquietos del panorama local, capaz de sobresalir y destacarse con exquisitos temas propios y también con bellas versiones de otros compositores, como Chico César, Elton John o Luis Alberto Spinetta.

En Flor y raíz incluyó autores de la Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Perú y Cuba, por ejemplo Peteco Carabajal, Ramón Ayala, Cuchi Leguizamón, Violeta Parra, Alfredo Zitarrosa, Chico Buarque, Chabuca Granda e Isolina Carrillo.

La grabación fue hecha en la Usina del Arte en marzo, con Alejandro Oliva, Federico Arreseygor, Ramiro Gallo y Juan Núñez, una formación diferente al show que dio en el teatro Ópera a fines de julio para festejar su cumpleaños y volver al modo presencial.

Aznar compuso más de 30 músicas en todos estos meses de pandemia.

“Fue la primera oportunidad en que usamos la modalidad doble –cuenta–, porque también fue transmitido, además de la presencialidad. Los shows mixtos son una excelente opción porque el modo online quedó realmente establecido, ya que todo el mundo se habituó a ese formato y a nadie le asusta.

Antes la tecnología ya existía, pero no había costumbre de ver conciertos de esta manera, y ahora todo el mundo lo adoptó como una modalidad más. Y está bien, porque permite ciertos grados de intimidad interesantes, o el hecho de que la gente pueda escribir e interactuar mientras está viendo el show. Es un formato que me gusta mucho y habilita un nuevo modo de comunicación.”

–¿El disco nuevo surgió como retrato del show que hiciste por streaming o ya lo tenías como proyecto pendiente?

–Las dos cosas. Un poco fue responder a un antiguo pedido de la gente: que hiciera un disco cien por ciento dedicado a este estilo, y también era algo que yo quería hacer. Y cuando armé el repertorio para el show “Flor y raíz” pensé que era la oportunidad perfecta para grabarlo en vivo.

El hecho de que haya sido grabado en un show de streaming en plena pandemia me parece que le aporta algo muy particular, porque tiene la emoción de un concierto en vivo, pero no se escuchan los aplausos del público. Tiene algo de la pureza del sonido del estudio, pero también la garra y la temperatura de tocar en vivo. Cuando todo esto pase, va a ser una muy buena foto de lo que era hacer música en estos tiempos.

–¿Por qué elegiste la Usina del Arte y no una sala de ensayos o tu casa?

–Primero, por la cantidad de músicos y la producción involucrada, jamás se podría haber hecho en mi casa; segundo, porque la Usina suena divina, y tercero, porque tiene un piano maravilloso y sí o sí quería tener un piano acústico a disposición, porque hace toda la diferencia. 

«El disco tiene algo de la pureza del sonido del estudio, pero también la garra y la temperatura de tocar en vivo.»

–¿Existe la posibilidad de editar como disco todos los shows por streaming que hiciste?

Están todos subidos a mi canal oficial de YouTube y hay registros muy buenos, que suenan realmente bien y son buenos documentos visuales y sonoros de todo eso. Pero sacarlos como discos sería un trabajo faraónico y el solo hecho de pensarlo me da escalofríos, porque serían meses y meses de trabajo. Tampoco se hicieron todos con un multitrack, porque se pensaron para una cosa espontánea.

–¿Cuáles fueron las peores pesadillas de esos shows por streaming, como los cortes o problemas de sonido ajenos a vos?

–La gran pesadilla fue la conexión a internet, que en una oportunidad nunca arrancó y me dejó tirado al costado del camino, porque la empresa se cayó a pedazos y falló en toda la zona donde vivo. Recordemos que el año pasado hubo una demanda enorme porque internet era como el suero de la vida, especialmente a esa hora y los fines de semana. Todo el mundo lo usaba y se caía cada dos por tres.

Así que esa vez empecé el concierto, a los diez minutos se frenó y no arrancó más y hubo que reprogramarlo. A partir de ahí empecé a usar las “mochilas” de los noteros de televisión, que tienen redundancia de múltiples conexiones y servidores de internet, así que es imposible que falle.

Otras cosas que pasaron, que no dependían de mí, eran propias de las plataformas. Todo se tuvo que ir ajustando sobre la marcha, porque estábamos aprendiendo una nueva técnica para hacerle llegar la música a la gente. Todos sufrimos un poco parir este nuevo medio.

Pedro y el bajo, romance eterno.

–Así como hiciste el disco de tango con Ramiro Gallo y ahora este de folklore, ¿te quedan otras asignaturas pendientes en cuanto a estilos?

–No es un afán enciclopedista lo que me anima, sino un gusto personal, y por ahora estoy satisfecho. 

–¿Cómo será la presentación en vivo de Flor y raíz?

–El concierto de la semana pasada fue un recorrido por toda mi carrera con mi quinteto, mientras que Flor y raíz es un show de trío con un repertorio completamente distinto. La presentación seguramente la haremos a fin de año.

–¿Tu idea es salir a tocar de gira apenas se pueda o lo vas a tomar con calma?

–Dependemos de lo que se regule en cada país, y de acuerdo a eso nos moveremos. ¡Por supuesto que yo me salgo de la vaina por salir a tocar, como todos! Ya veremos cuáles son las posibilidades.

–Tocaste y grabaste un montón, pero hasta el último show que diste el 23 de julio lo que no tuviste fue al público en vivo.

–Exacto. Estuve con muchísima actividad creativa, componiendo un montón, solo y con colegas. Compuse más de 30 músicas en todos estos meses. Lo aproveché como tiempo de calidad para el trabajo creativo. 

–Es increíble tu versión de “La llorona”. ¿Cómo la encaraste?

–Es una canción tradicional de autor anónimo que tiene más de 120 coplas, así que hice un trabajo de investigación, las leí todas y armé una selección personal con lo que más me gustó. Además, descubrí que distintos cantantes cantaban cosas diferentes. 

“Yo me salgo de la vaina por salir a tocar, ¡como todos! Ya veremos cuáles son las posibilidades.”

–Hay sólo un tema tuyo en el disco, “Reverdece”, donde participa Soledad.¿Cómo se dio?

–Siempre que cantamos juntos quedamos los dos encantados, nos gusta mucho cantar juntos. Una vez me había invitado a cantar a un recital suyo en un Ópera, y charlando luego del show dijimos de grabar algo juntos, así que sugerí componer algo nuevo, una zamba. Le encantó la idea, quedó el desafío pendiente, y cuando surgió el show de Flor y raíz me pareció que era el momento indicado.

–¿La raíz de Flor y raíz sería la experiencia con Leda Valladares y la fusión que hacían en tus primeros grupos, a fines de los años 70?

–Los puntos de partida son múltiples, pero esas dos que mencionás son muy importantes, sin lugar a dudas. A eso le sumaría la emoción que me produjo ver los conciertos de Mercedes Sosa cuando volvió del exilio, en 1981. Para mí esos shows fueron como una bisagra en la música argentina y latinoamericana, porque ahí ella disolvió las fronteras de los estilos y abrió la música de la región para que todos pudieran dialogar con todos.

Y creo que este disco es el resultado de haber estado sentado en la platea mirando eso, conmoviéndome ante esa apuesta y esa propuesta maravillosa que abría completamente el abanico de posibilidades.

Fotos: Guido Adler

Escucha Flor y raíz: