Mientras que en algunos países recién ahora estamos empezando a inocular masivamente contra el coronavirus, en otros ya pueden verse los primeros pasos hacia una nueva normalidad. Qué nos depara el futuro en términos de turismo y cultura. Un mapa del escenario posvacunas que se viene.


Puede parecer una locura, pero mientras que en la Argentina recién llevamos vacunada con la primera dosis al 43 por ciento de la población, en ciudades como Miami, Nueva York o Barcelona la vida va volviendo lentamente a la normalidad. O, al menos, a algo bastante cercano a lo que recordamos como normalidad. Un ensayo del mundo posvacunas.

Por eso, no es una casualidad que la fiesta Bresh, conocida localmente por ser la fiesta LGBTIQ+ friendly más popular entre los millennials, haya hecho su desembarco primero en Miami, donde ya es un éxito, y ahora vaya por España. En este sentido, en la primera ciudad, donde el plan de vacunación avanza de manera masiva –vacunan incluso en las playas–, cada fin de semana en vecindarios coloridos y concurridos como Wynwood, la Bresh agota entradas (ya tuvieron 17 ediciones desde marzo y convocaron a más de siete mil personas).

Lejos de ser los únicos, Miami florece con fiestas nocturnas, recitales al aire libre y otros encuentros en zonas como Design District y South Beach, por donde además desfilan famosos y artistas jóvenes argentinos, como Tini, Cazzu, Duki, Lali y otros.

“Aterricé en un lugar que vivía un presente único en el planeta Tierra, porque realmente Miami en ese momento, a finales de febrero, era la única ciudad en el mundo en donde el covid había sido encarado desde otro lugar desde el principio y además había vacunas para todo el mundo. Era un lugar adonde toda la cultura y el mundo de la música y del entretenimiento estaban yendo a hacer cosas”, cuenta Broder, DJ y productor artístico de la Bresh, en relación con cómo las particularidades de la ciudad permitieron el desembarco de la fiesta vernácula y están fomentando el movimiento artístico local.

En el ámbito gastro, mientras localmente se vuelven a habilitar algunos espacios cerrados, aunque los restaurantes se han visto obligados a resolver creativamente y aguantar el invierno con el delivery, el uso de terrazas y patios calefaccionados y la conversión de salones en espacios de mercado, en los Estados Unidos la industria gastronómica reanuda y continúa sus operaciones en ciertas áreas bajo protocolo. ¿Otras ideas innovadoras que han surgido en el último tiempo? Burbujas para comensales y suscripciones o planes de cenas a domicilio que se pueden comprar digitalmente y por adelantado.

Cultura, deporte y eventos internacionales

A días de ganar la Copa América en un estadio con público, pero luego de jugarse casi todo el torneo en estadios vacíos, al igual que la Eurocopa, una realidad se va imponiendo para el fútbol: jugar sin público como opción viable. Esta nueva estrategia que permite organizar los partidos (que se televisan) sin mayores riesgos de salud, mantener conformes a los sponsors y llevar un muy necesitado entretenimiento al público pasó de ser una rareza a estar totalmente naturalizada. Algunos comentaristas deportivos bromearon con que esta configuración fue la que permitió que los jugadores no estuvieran tan nerviosos y mejorara el desempeño de la Selección.

En materia de conciertos, de a poco vuelven los shows con capacidad reducida y otros espectáculos al aire libre en los Estados Unidos, así como se habilitan los autocines de Montevideo, Uruguay, a Düsseldorf, Alemania. Acá ya podemos regresar a las salas con aforo reducido (la Ciudad de Buenos Aires anunció la reapertura de los cines y teatros a partir de junio, con una capacidad máxima del 30 por ciento). A su vez, se habilitaron algunos museos y salas de teatro.

Mientras tanto, los festivales de cine, arte, ferias del libro y hasta celebraciones como las ferias alimentarias van regresando paulatinamente en el Viejo Continente, luego de ser suspendidos o tener versiones virtuales durante todo 2020. Un ejemplo de esto es el regreso de dos de los festivales de cine más importantes: Berlinale y Cannes. También la próxima Barcelona Wine Week, Vinitaly o SIAL Paris ya están programadas para comienzos de 2022, sólo por citar algunos de los eventos foodie más masivos en Europa.

Retomar la gimnasia social

Según una nota reciente de Joe Pinsker en The Atlantic, habrá dos pulsiones contrapuestas: la de aquellos que luego de más de un año y medio tendrán urgencia por salir y relacionarse, y la de quienes optarán por no retomar la vida anterior. Más allá de los miedos o la paranoia que muchos puedan experimentar, como también se comentaba en otra nota en The New Yorker respecto de la llamada quarantine-induced social anxiety (ansiedad social poscuarentena), que caracterizará esta nueva etapa, algunos simplemente habrán experimentado un cambio de prioridades.

“La incertidumbre existencial nos dio la oportunidad para ganar perspectiva sobre nuestras vidas y evaluar prioridades, sea pasar más tiempo solos o más tiempo con familia y amigos”, sugiere Sheldon Solomon, profesor y autor del libro The Worm at the Core. On the Role of Death in Life, en relación a que de ahora en más tal vez podremos tomar decisiones en forma más conscientes sea lo que sea que elijamos.

¿Cómo será entonces encontrar este nuevo balance entre nuestra vida anterior y el presente, entre cuidados y disfrute? ¿Podremos recordar cómo volver a la sociabilidad o habremos perdido la práctica? Incluso con vacunación activa en marzo de este año, casi la mitad de los estadounidenses declaró en una encuesta realizada por la American Psychological Association que se sentían ansiosos o inseguros respecto de las interacciones uno a uno.

En relación con la llamada ansiedad social poscuarentena, lo que se recomienda es empezar de a poco e ir midiendo qué interacciones nos resultan negativas, siendo acertivos y comunicativos con el momento que estamos atravesando para no forzarnos a hacer nada.

La buena noticia es que la gente es más resiliente de lo que piensa, y si bien solemos imaginar que eventos de vida negativos, como perder un trabajo o una pareja –o, en este caso, atravesar una pandemia global–, nos van a dejar devastados por meses, por suerte no es el caso y el efecto psicológico del covid podría durar menos de lo previsto.

Investigadores de las universidades de Simon Fraser y Stanford acaban de llegar a esta conclusión luego de examinar más de diez mil estudios y encuestas respecto de salud mental y bienestar que se hicieron durante este período en más de cien países, y lo cuentan en The Lancet este mes.

Una dosis de optimismo

Por su lado, la cara del turismo podría cambiar a largo plazo y de forma permanente, en tanto se empiezan a tomar acciones en lo edilicio (ampliar zonas de circulación en aeropuertos y terminales, instalar lavabos en todos lados), avanza la digitalización para reducir el contacto y los lugares turísticos desde playas a hoteles se vuelven más restrictivos (en Europa ya se pide certificado de vacunación como prerrogativa para circular) e íntimos (con espacios VIP, parcelas demarcadas y un cuidado extremo por la privacidad y el espacio personal). De a poco, algunas ciudades alumbran con optimismo el camino.

Aunque seguirán las campañas de educación y concientización, y hasta se espera cierta reacción adversa o de desconfianza hacia el turismo internacional, en el sector se prevé un 2022 que plantea una situación más parecida a la existente antes de la pandemia.

España se encuentra nuevamente a la vanguardia, ya que el Gobierno español confirmó que a partir de julio dejó de ser obligatorio el uso de tapabocas y barbijos en los espacios abiertos de todo el país, y anunció el regreso del público a los estadios a partir del inicio de las próximas ligas de fútbol y básquet profesional.

Los españoles podrán estar al aire libre sin tapabocas o mascarillas aunque tendrán que usarlas si no se puede mantener la distancia de seguridad de 1,5 metros, además de llevar el barbijo a mano, ya que sigue siendo obligatorio su uso en el transporte público, en lugares cerrados y en el exterior con aglomeraciones. Por su parte, en ciudades como Washington, Boston, Nueva York y en otros estados de los Estados Unidos, las personas ya vacunadas pueden no utilizar barbijo.