Daniel Coccia, de La Birra Bar, desembarca en la ciudad de Florida con un gran desafío: desatar en el exigente público norteamericano el mismo furor que su hamburguesa logró en Buenos Aires. Y recién es el comienzo: Madrid y Portugal serán sus próximos destinos.


“Hace algunos años, hicimos un viaje por E.E.U.U. tratando de ver cómo nos encontrábamos, según nuestro paladar, posicionados en un mercado donde la hamburguesa es prácticamente la unidad de ventas número uno. Recorrimos como 40 lugares entre Miami y New York y nos dimos cuenta de que nuestro producto estaba en un nivel bastante superlativo y creíamos que teníamos muy buenas chances de conquistar este mercado porque las cosas acá se hacen de una manera diferente: el producto se trata de otra manera, es más industrial, y el nuestro es absolutamente artesanal.”

Daniel Cocchia, creador de la hamburguesa de La Birra Bar, por lejos la burger de la que más se ha hablado en los últimos años en Buenos Aires, se refiere desde Miami a la apertura de la primera hamburguesería argentina en desembarcar en suelo norteamericano. La sucursal funciona desde hace un par de días en un complejo de North Miami Beach, y es la punta de lanza de un plan de expansión que incluirá locales en Madrid y Portugal

Daniel está entusiasmadísimo y muestra exactamente la misma convicción con la que, con paciencia, transformó un barcito del barrio de Boedo en lugar de peregrinación de foodies y amantes del tradicional sándwich. El artífice del fenómeno fue un producto de sabor único, que, gracias al boca a boca, alcanzó un furor -traducido en colas larguísimas y esperas de hasta dos horas por una mesa- que en 2017 requirió de un local más grande (La Birra Night, a dos cuadras del original) y luego expandió su influencia a una decena de franquicias en CABA y alrededores. 


“La búsqueda que hicimos en nuestros comienzos por encontrar un producto que no conocíamos y que no había en Buenos Aires fue casi obsesiva. Y en esa búsqueda incansable terminamos dándonos cuenta de que para llegar a donde queríamos teníamos que encararlo de otra manera. Así, terminamos haciendo nuestro propio pan (N del R: tan famoso como la hamburguesa, por su esponjosidad y consistencia etérea), generando nuestro propio blend de carne y un montón de tips y de detalles que hicieron que tengamos un producto único en el mercado”, detalla Cocchia la génesis de la famosa hamburguesa. 

“¿Cómo defino yo su sabor? Tomaría las palabras de un colega tuyo, que nos hizo una nota hace muchísimo tiempo, cuando recién empezábamos, y la describió como ‘un asado entre dos panes’. Se acercó mucho porque era lo que nosotros queríamos: sabor a carne argentina, a carne asada.” 

Claro que en Estados Unidos, meca del producto (y país no de asados sino de barbacoas), se las verá con competidores serios. Por eso, Daniel tomó el desafío sabiendo el trabajo que tenía por delante, y puso manos a la obra: “La búsqueda nos llevó no menos de 60 días de pruebas constantes y con distintos proveedores. Fue muy trabajoso encontrar el proveedor, los cortes, el tamaño de animal que necesitábamos. Hasta que un día lo encontramos y logramos el momento que esperábamos desde que llegamos acá: aprovechar todas las opciones que da el mercado para subir un escalón respecto de nuestro producto de Buenos Aires. Y creo que lo logramos.” 

 

La historia de La Birra Bar es también la historia de una familia: los Cocchia. Gastronómicos, tesoneros, arrancaron con una fiambrería/rotisería sobre la Av. San Juan, a la que en 2001 adosaron un bar. Los platos iban de un local a otro por un pasaplatos, y la clientela crecía. 

Luego llegó el café de especialidad (el primer rasgo que los diferenció de otros bares del barrio) y más tarde la hamburguesa, que todo lo cambió. Daniel trabaja codo a codo con su pareja, Roxana, y con su hijo, Renzo, pero sigue la estela de laburo comenzada por Jorge y Violeta, sus padres. Una épica de casi tres décadas que construyó cimientos indestructibles y traccionó otros fenómenos. Por ejemplo, el hecho de que un barrio que estaba fuera de los circuitos gastronómicos de moda (allí donde Boedo limita con Caballito) se convirtiera en un nuevo polo con restaurantes, bares y cervecerías.

Hoy, fronteras afuera, Daniel sale a la cancha con firmeza. Con una oferta menor en cantidad de variedades que en Buenos Aires (“allá tenemos casi 45 y acá vamos a desembarcar con 30 por el momento»), suma opciones imprescindibles para el consumo local; entre ellas, hot dogs. “Siempre tuvimos ganas de probar uno hecho con nuestro pan. Y salió increíble”.

Con Madrid y Portugal en la mira (en la capital española abrirán probablemente a principios de 2022; en el país luso ya están trabajando a futuro con socios locales), Daniel todavía parece vivir un sueño, aquel que empezó hace dos décadas y que por lo visto no tiene techo. 

“Es increíble pero estaremos en Europa porque nos llegan pedidos de esos lugares para que llevemos nuestra hamburguesa. La mayoría son turistas que estuvieron en Buenos Aires y la probaron; y después hay clientes muy fanáticos: somos la única hamburguesería que tiene un club de fans propio, que se creó de manera orgánica y sin que nosotros tengamos nada que ver.”

Una hamburguesería argentina en pleno Biscayne Blvd, Miami. A jugar entre grandes. Tremendo desafío para Daniel. “Creemos que podemos lograr un impacto muy positivo en el público de acá. En el opening que hicimos hace un par de noches, había gente que probó la hamburguesa en Buenos Aires y se alegraron al encontrar el mismo sabor que no habían vuelto a probar desde que se fueron. Eso es lo que queremos lograr”.