Campeona de apnea en la especialidad peso constante, realizadora cinematográfica, modelo y bailarina. En una entrevista exclusiva, la embajadora de TAG Heuer nos cuenta su camino al podio acompañada de un gran aliado: el Aquaracer.


Julie Gautier creció en Saint-Louis, en la isla de Reunión, que se encuentra en el océano Indico, cerca de Madagascar, y que pertenece a Francia. No fue difícil descubrir su amor por el océano y sus profundidades: creció en un espacio paradisíaco donde el agua predominaba por sobre la tierra. Su primer campeonato del mundo fue en Niza, en 2000, y logró récords consecutivos en 2006 y 2007. “Me encanta estar en el agua, es un espacio donde no necesito pensar ni hablar. Es muy silencioso”, cuenta Julie.

“Estamos en un mundo donde nos hacemos preguntas permanentemente, nos cargamos de problemas y es agotador. Por eso en el agua estoy completamente en paz. Sólo estoy mirando el hermoso entorno a mi alrededor o simplemente estoy enfocada en mí misma. Crecí rodeada de agua y siempre iba a la playa con mi familia. Pasaba todo el día en el mar. Desde muy pequeña me enamoré de ella. Mi padre era pescador con arpón y siempre traía comida del océano a casa. Cuando tenía once años, me llevaba a pescar con él. Prácticamente, esas fueron mis primeras experiencias con el agua y el mundo submarino.”

–Siendo tu padre pescador y tu madre bailarina, ¿sentís que conjugaste ciertas características de ambas profesiones para formar la tuya?

–Sí, me tomó bastante tiempo comprender que podía fusionar las disciplinas. Estuve bailando hasta los quince y luego empecé a darles más tiempo al buceo libre y la pesca submarina. Luego volví al baile y ahí fue que entendí que esa disciplina era parte de mí, parte de lo que amo. Entonces empecé a modelar para un artista que me hacía improvisar bajo el agua.

A partir de ese momento, comprendí que podía usar mis habilidades de baile como buceadora libre. Cuando comencé a filmar, todo se acomodó: entendí que entrar en el agua hace que tu cuerpo y tus movimientos sean hermosos y armoniosos, ahí había algo con lo que trabajar.

–¿Qué fue lo que te sedujo de la propuesta de TAG Heuer?

–Cuando se pusieron en contacto conmigo para hacer una película y darle vida al Aquaracer, me complació mucho ver que había tres personajes, dos niños y yo, y pensé para mí misma en lo lindo que era no sólo que tuvieran la intención de rodar un hermoso film hablando de este tipo de performance con un toque artístico, sino que quisieran tener a una mujer para hacerlo. 

© Ben Thouard :

–¿Cómo te ayuda a perfeccionarte en tu entrenamiento este reloj y qué funcionamientos tiene que considerás esenciales a la hora de llevar adelante tu práctica?

–Bueno, un buen reloj tiene que ser polivalente para acompañarme a todas partes. Sobre todo, para poder seguirme en todas mis actividades diarias, dentro y fuera del agua: desde darme una ducha o pasear por el jardín hasta meterme en el océano o ir a una fiesta. Y este es un reloj que puede estar conmigo todo el tiempo, tanto en materia de trabajo como de placer, para todo, ¡casi te olvidás de que lo tenés! Por lo tanto, al sumergirme, necesito un reloj que sea muy liviano, no demasiado grande ni ruidoso.

Y cuando estoy de vuelta en la superficie y vuelvo a mi respiración humana, necesito ser testigo y medir cuánto tiempo pasé allí abajo, cuánto tiempo necesito para recuperarme o cuánto tiempo todavía puedo pasar bajo el agua. Eso es importante para mí, porque cuando estoy en las profundidades, me olvido del tiempo. Me olvido de todo y necesito un dispositivo que me devuelva a la realidad, y este reloj es perfecto para eso.

–¿Cómo se siente la presión bajo el agua?

–Lo primero que vas a sentir es presión en tus pulmones y diafragma, porque la caja torácica aún no es lo suficientemente flexible, pero el cuerpo se adapta. Es como la sensación de estar aplastado o como si alguien te apretara muy fuerte.

Si querés entrenarte para ello, tenés que hacer ejercicios de respiración para expandir tus pulmones; se puede aprender mucho con el yoga también. Es importante estirar los músculos y los pulmones tanto como sea posible, y una vez que ya encuentres el ritmo, podrás ir más y más profundo.

–¿Cuál fue el punto de partida para realizar el cortometraje Ocean Gravity?

–Se trata, simplemente, de estar fuera del espacio en el espacio. Todos hemos soñado con volar, llegar al espacio y experimentar la sensación de ver la Tierra desde lejos. Y este era el sentido que queríamos darle a la película. Filmamos en la Polinesia Francesa, un lugar en donde hay mucha corriente; esto nos dio la sensación de velocidad, que suele ser muy difícil de conseguir en el agua, para así mostrarle a la gente que podemos experimentar lo que sería estar en el espacio pero acá.

Fotos: Gentileza TAG Heuer