El presidente de Pulenta Estate desgrana pasado, presente y futuro de un establecimiento que honra el legado familiar pero también apuesta al porvenir con proyectos de expansión que incluyen la ampliación de la bodega y nuevos horizontes vinícolas. 


“Lo digo con tremendo orgullo: desde que creamos Pulenta Estate nunca pero nunca nos han devuelto una botella.” Eduardo Pulenta es categórico y está bien que así sea: sus palabras se apoyan en los casi veinte años de existencia de la bodega que creó en 2002 junto a su hermano Hugo y que honra con creces la tradición familiar nacida en Mendoza hace más de un siglo.

En charla vía Zoom, el presidente de uno de los establecimientos vinícolas de estilo más clásico y definido de la Argentina reafirma que el camino que arrancó allá, por 1902, con la llegada de Angelo Pulenta y Palmina Spinsanti a estas tierras, provenientes de Ancona, Italia, continúa en la pasión que tanto él como sus hijos, Eduardo y Diego, quienes lo acompañan en la tarea, ponen día a día. Por su parte, Nina, la hija de Hugo, trabaja como Brand Manager para Europa y el Reino Unido, donde reside.

–¿Cómo han sido estos tiempos de pandemia para la bodega, teniendo en cuenta que los indicadores marcan que el consumo de vino no sólo no decreció sino que subió?

–La tendencia muestra que, a pesar de la crisis, sigue creciendo. 

–¿Qué es lo que mejor funcionó?

–Las líneas de alta gama Y por eso tuvimos que hacer un programa de cosecha más amplio: necesitamos cuotificar porque no tenemos volumen. Y eso no se multiplica de un día para el otro. En ese sentido, se aprovechó que bajara un poco la demanda de afuera, aunque sigue siendo buena. 

Primer acercamiento al vino: probar la uva. Un trabajo tan simple como esencial

Pulenta Estate es una bodega importante, aunque de las consideradas chicas. Ubicada en Finca La Zulema, Alto Agrelo, Luján de Cuyo, posee allí 135 hectáreas de viñedos con una antigüedad de más de 27 años. Un terruño privilegiado con sus 980 metros sobre el nivel del mar y una envidiable amplitud térmica.

El establecimiento cuenta también con otras 400 hectáreas en Finca Don Antonio, Los Árboles, Valle de Uco. Es decir que sus vinos hablan el idioma de un clásico de clásicos como es Luján, pero también representan la identidad de un terroir como Uco, hoy en boca de todos. 

De esa alquimia virtuosa nacen las líneas Estate, Palma Carola, La Flor, Gran Pulenta y Finca La Zulema, además del Rosé S’il Vous Plait, un 100% Merlot delicado y de gran frescura. “Más de 20 etiquetas”, sintetiza Pulenta, “de las que exportamos el 70%, mientras que el 30% va al mercado interno. No llegamos todavía a las 100 mil cajas, que representan unos 900 mil litros, pero estamos cerca”. Pulenta tiene presencia en 28 países.

Piletas. Barricas. Tanques. Vida de bodega.

–Hace mucho poseen viñedos en Valle de Uco, pero su base edilicia y filosófica, por denominarla de alguna manera, está en Luján de Cuyo, la tradicionalmente llamada “primera zona”. ¿Los halaga que últimamente vuelvan a ser considerados los vinos que provienen de allí?

–Es muy buena noticia. Y creo que lo está demostrando el mejor jurado que tenemos, que es el público. La gente encontró que en primera zona tiene productos que son muy tomables. Ya no es como antes, que había que pensar en vinos añejados y conservados en madera tanto tiempo.

Hoy Mendoza tiene una gran diversidad, y eso es lo que nosotros queremos mostrar: el Malbec que uno saca mineral del Valle de Uco, sale floral en Agrelo. Y Gualtallary tiene una cosa diferente a Los Árboles, diferente a Altamira, diferente a La Consulta. Yo creo que todas las bodegas están haciendo esa experiencia de mostrarles a todos los mercados diferentes terroirs. El éxito en el mercado internacional sorprendió al mundo del vino. 

–¿Cómo es el trabajo en el día a día con el equipo de la bodega?

Javier Lo Forte es el jefe enológico y el que dirige y da las pautas. Tengo una relación muy estrecha con él, así como también con Milena Juri, que es encargada del laboratorio y responsable del área de investigación y desarrollo. Hoy nos tiene muy ocupados una inversión importante que haremos y que seguramente va a superar los 250 mil dólares, precisamente por la necesidad que tenemos de agrandar la elaboración.

Los Pulenta, padres e hijos. Dos generaciones que representan toda una historia.

¿Cree que el consumidor de vinos cambió?

La gente hoy tiene una curiosidad que es nueva, que no existía. Eso lleva a que si venía tomando los Malbec o Cabernet de una bodega, en este caso Pulenta, se pregunte por qué no probar un Tannat. Bueno, hemos hecho el Tannat. ¿Por qué no tener un vino orgánico? Bueno, también tenemos uno. ¿Y por qué no un Petit Verdot como varietal? Es como decirle a la gente que su bodega no se quedó. Y creo que en la gama de los vinos sin madera hay un montón para avanzar, porque la gente ha percibido y le gusta la fruta bien trabajada.

–Ustedes tienen también participación en el negocio de los automóviles, ¿cómo nació esa relación con los motores?

Mi hermano Hugo es mi socio en la bodega y en el negocio de los autos. Desde chicos tenemos pasión por el automovilismo, y hace más de 30 años tuvimos entre todos los hermanos la posibilidad de empezar con una concesionaria de Ford. Después tuvimos 16 años la representación argentina de Honda, y el año pasado cumplimos 25 representando a la alemana Porsche para la Argentina y Uruguay. Ahora estamos por hacer una concesionaria nueva, cerca de Pilar. Hoy, por la situación, estamos bajos en venta, pero el mercado para este tipo de autos siempre está.