Parece mentira –sobre todo porque se ha mantenido en activo con Tribalistas, el grupo que integra junto a Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown, además de cumplir presencia en álbumes de colegas y de hacer colaboraciones varias con otros artistas– pero este es el primer disco de estudio grabado por Marisa Monte en una década.

No se guardó nada: 16 temas de los cuales no sobra ni uno, del samba a la balada, y del registro intimista al festivo, siempre con el ojo puesto en la sensibilidad para la interpretación (qué voz hermosa tiene la carioca) y los arreglos delicados y precisos: no en vano Monte es tan apreciada como vocalista y compositora que como productora (aquí se reparte la tarea con su histórico colaborador, Arto Linsay).

La tríada inicial que conforman “Portas”, el ingle de difusión “Calma” (escrito junto a Chico Brown, hijo de Carlinhos) y “Déjà Vu” toma de las solapas al escucha y ya no lo suelta, en un disco que suena a la vez etéreo y trascendente.