Los dos millones y medio de seguidores que tiene en Instagram no le nublan el camino a esta talentosa actriz y cantante que, en un año muy particular, volvió a ser elegida por Chanel, se puso en la voz de Gustavo Cerati en “19”, la canción de Emma Horvilleur, y cambió el inglés por el español a la hora de componer su música. 


La voz de Chiara paraliza el estudio. Estamos en la redacción de IP grabando una nueva emisión de El Planeta Urbano, y cuando ella canta a capela, un silencio rompe el bullicio del backstage televisivo. Todos se quedan escuchándola atentos, todos se conmueven, muchos la descubren. Porque escucharla por primera vez es una experiencia difícil de olvidar. Chiara Parravicini, que se hizo famosa en todo el mundo como una de las protagonistas del tanque de Disney Soy Luna, hoy elige el folk alternativo como camino y a través de su cuenta de Instagram, con 2,5 millones de seguidores, lleva su música a todos lados. 

–¿Cuál es la responsabilidad que conlleva tener tantos seguidores?

–Hay que tener mucho cuidado con lo que uno comunica, con el contenido que uno sube, con todo, porque es gente superjoven la que me sigue y superinfluenciable, con lo cual hay que ser prudente. Pero la verdad es que yo no pretendo comunicar todos mis intereses u opiniones; siento que, por lo menos, no es mi lugar dar mi opinión sobre todo.

–¿Por qué sos tan prudente con los canjes? ¿No te gusta que te regalen cosas? 

–(Risas) Sí, obviamente, ¿a quién no? Pasa que pensá que si subo algo, es como una plataforma gigante. Lo que sí me gusta comunicar son cosas de amigos que tienen proyectos buenos o ayudar a proyectos que me parecen buenos, sustentables, lindos. Siempre que puedo ayudar a alguien lo hago y me gusta, pero andar subiendo todo no me gusta.

–¿Cómo es tu relación con Chanel? Cuando hay eventos mundiales te llaman.

–Bueno, en pandemia obviamente no. Mi segundo año con ellos me agarró en esta circunstancia, entonces nadie pudo viajar, se cancelaron las presencias de los artistas y los influencers en los desfiles, y la verdad es que se la rebuscaron muy bien porque tienen un show cada dos meses o menos y es muy lindo cómo lo están comunicando. Lo hacen con muy poquitas personalidades que van, a veces con nadie, pero siempre sigue ahí activa la relación porque soy embajadora de la región

“Es difícil bajar de la grandeza de Disney, pero entendí que para lograr algo así sólo hay que trabajar mucho, y las cosas se dan en los tiempos justos que se te tienen que dar a vos.”

–Antes del evento virtual que fue este año, y antes de la pandemia, te llevaron a un desfile, ¿cómo fue el tratamiento?

–Es una belleza viajar con ellos, es una experiencia superlinda. Fui a varios eventos y desfiles. Fui al primer desfile de Virginie Viard (actual diseñadora de la marca), que fue increíble. El Grand Palais estaba ambientado como una estación de tren y fue muy emocionante porque fue el primer show de ella y el primero sin Karl Lagerfeld.

A mí me fascina lo que hace, es superfemenino, superblando, tiene la identidad de Chanel pero con un aire fresco y nuevo. También estuve en uno de los últimos desfiles de Karl, fui a Grasse, una región de Francia donde se fabrican los perfumes, y ahí está la plantación de rosas de Chanel. La rosa es un elemento muy emblemático, especialmente del perfume Número 5.

–El perfume más rico del mundo.

–El más rico y el más reconocido del mundo. De hecho, Chanel es una de las primeras marca de moda, si no la primera, que hizo un perfume.

–¿Y cómo creés que vos llegás a ser embajadora de una marca con tantos estándares internacionales? ¿Qué ven en vos?

–Les gustará mi música, lo que hago, mi manera de comunicar, por eso también lo que hablábamos antes de los canjes. Es una marca muy cuidada, entonces va a buscar a alguien que también sea muy cuidadoso.

–¿Cómo fue la experiencia de grabar “19” con Emmanuel Horvilleur?

–Lindísima, fue re emocionante para mí poder cantar con él, que me encanta lo que hace, es un amor, y que me haya invitado es todo un honor. Aparte, con otros invitados de lujo que estuvieron: Bandalos Chinos, Zoe Gotusso… Y cantar la parte de Gustavo fue re fuerte. 

–Para ordenar un poco tu historia: después de que terminaste el colegio hiciste Soy Luna, seguiste con una gira mundial con la tira, estabas bajo el formato de Disney y en 2018 te bajaste de eso y dijiste: “Voy a lanzar mi carrera musical como solista”, con tus propios temas. ¿Por qué hiciste este cambio?

–Porque lo necesitaba. Y siempre necesito hacer lo que me pide mi corazón. Necesitaba hacer mi música, siempre fui cantante y compositora y tenía ganas de hacer eso. Necesitaba hacer mi disco, mi música, sacarla al mundo y compartirla, entonces, cuando sentí que mi tiempo en Disney había llegado más o menos a su fin, dije: “Bueno, me retiro habiendo completado algo enorme”.

Yo me bajé de una última gira, no es que me bajé del programa, o sea, hice toda la tira, todas las giras excepto la última, que era una gira de todo un año, y yo ya necesitaba hacer un poco lo mío, entonces ahí me despedí y concluyó re lindo. Todo 2018 trabajé en mi primer disco, Wilder, y ahora seguimos.

–¿Y con qué obstáculos te encontraste, después de haber tenido los beneficios de un monstruo como Disney en todo el mundo, al momento de salir sola con tu guitarra a tocar en un bar o en un teatro?

–Yo no cambiaría nada de lo que sucedió en mi vida, pero sí tuve que lidiar con la expectativa, porque venía de algo monstruoso de grande, increíble, que se pasaba por la televisión de todo el mundo, haciendo shows por todo el planeta, de algo muy grande que fue difícil bajar.

Tuve que entender que para lograr algo así sólo hay que trabajar mucho y las cosas se dan en los tiempos justos que se te tienen que dar a vos. Tuve que aprender eso, interiorizar eso, que tenía que laburar, que mi camino era aprender algo de esto.

“Yo quería hacer lo que yo quería y lo que a mí me inspiraba, no quiero ser un producto ni jamás lo voy a querer ser.”

–Parte de esas enseñanzas te las dio tu padre, me lo contaste en otra nota, que también te impulsó a hacer lo que vos sentías: a componer, te inculcó la música. ¿Él falleció antes de que empieces Soy Luna?

–Sí. Falleció en enero de 2015 y yo entré en Soy Luna después.

–Con una fortaleza increíble de tu parte.

–Sí… no sé. Creo que fue más como una negación. Estaba destrozada y para laburar ahí había que tener un ritmo, una alegría y un entusiasmo que tuve que caretearla.

–¿Te pasó factura esa careteada?

–Sí, siempre que no te relacionás con lo que te tiene que suceder, te viene a buscar después.

–¿Se puede saber cómo te fue a buscar después o es íntimo?

–Y, bueno, cuando terminé, después de tres años de una turbulencia increíble de laburo y de viajes y de locura de Disney, fue un año de quietud en el que de repente caés y empezás a volver a hacer el duelo.

–Y muchas de las canciones que compusiste tenían que ver con eso, ¿no?

–Sí, por eso necesitaba hacer ese disco, fue una catarsis total. Escribo acerca de lo que me pasa.

–Tu mamá te enseñó y ayudó mucho con la parte estética.

–Sí, recontra, siempre tuvo un ojo increíble, muy buen gusto, con todo el arte, la decoración, todo. Mi vieja es como una artista de la vida, que para mí es también lo que son los artistas que hacen todo bien: ponen la mesa linda, decoran un lugar lindo, te hacen sentir bien.

–Ese folk tan particular que hacés, que tiene tanto de Lana Del Rey, de Joni Mitchell, es muy original para los tiempos que corren y para el país en el que vivimos. ¿Te pasó de tener el dilema de decir: “Capaz hago un ritmo urbano u otra cosa que sea más comercial”?

–Yo nunca lo dudé. Mirá, al principio de mi carrera me llegaron mil propuestas para hacer reggaetones que decían “esto sabe a paraíso”, eso me querían hacer cantar, y no, no. Yo quería hacer lo que yo quería y lo que a mí me inspiraba, no quiero ser un producto ni jamás lo voy a querer ser.

Pero ahora estoy investigando otros tipos de ritmos y melodías completamente distintos. Obviamente, vienen de un lugar conocido porque soy yo y siempre soy yo la que escribe los temas, pero sí suena un poco distinto y un poquito más moderno.

–Y también te estás volcando a escribir en español, que antes no lo hacías.

–Sí, sí, todo en español, que me encanta, estoy feliz. Me crie con ambos idiomas y siempre fue supernatural para mí; de hecho, mi cerebro está dividido en inglés y español

–¿Te criticaban mucho por cantar en inglés?

–Sí, un montón; en este país, muchísimo. Hay un juicio detrás de eso.

–Igual el idioma de la música es universal. 

–Sí, yo también pienso eso, por eso hice un disco en inglés.

Fotos: Julieta Alzúa para Furzai