La fecha patria más importante para los norteamericanos es también excusa para desplegar una mesa repleta de delicias conmemorativas. Entre ellas, la insigne tarta de manzana.


Hoy es 4 de julio, Día de la Independencia de los Estados Unidos. A 245 años de la gesta, y con el país en vías de recuperar su pulso normal después del duro período de pandemia, los norteamericanos festejarán a lo largo y ancho del territorio. Como es su costumbre, lo harán con espectaculares shows de fuegos artificiales, desfiles, festivales (de música sobre todo), colgando una bandera en las ventanas y porches o decorando la casa con los colores patrios. Y, por qué no, hasta vistiéndose con ellos.

Pero si hay algo que caracteriza la celebración es el despliegue gastronómico, que se repite año a año y casa por casa. Es infaltable la barbacoa, que incluye ribs de cerdo, pollo y los clásicos hamburguesas y hot dogs. Motivo de encuentro y de comunión, a su alrededor se dispone una enorme cantidad de acompañamientos básicos (o “sides”) que son también parte de la tradición culinaria. Entre ellos, dos que jamás pueden estar ausentes:

Baked Beans; o, simplemente, frijoles horneados. Un plato que tiene origen en las costumbres alimenticias de los nativos americanos y fue adoptado –y adaptado- por colonos ingleses en Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Los libros de cocina que replicaron la receta, ya un par de siglos más adelante, hicieron la tarea de instalarlos tanto en Estados Unidos como en Canadá.

Corn on the cob. Acá llamaríamos “choclo grillado” a esta sencilla preparación, que tiene como protagonista al maíz, el grano más abundante y cultivado de los Estados Unidos. Se calcula que se cultivó por primera vez hace 9 mil años en el sur de México. Lo que hace, por supuesto, que también haya sido una costumbre de los nativos del suelo norteamericano que se extendió hasta hoy.

Y entre cantidades ingentes de cerveza, limonada y cócteles tricolor (rojo, azul y blanco, por supuesto) para beber; ensaladas de pasta y de papa, tomates verdes fritos y pretzels, que se suman a las comidas principales, se cuelan los postres: Pecan Pie, Strawberry Shortcake, Smore, cookies con chips de chocolate. Maravillas azucaradas, con cremas y salsas dulces, de frutos secos o frutas frescas, y cuya reina absoluta es la tarta de manzana. El Apple Pie nació en Inglaterra mucho antes de volverse una tradición en los Estados Unidos, y hoy no hay festejo (patrio o secular), que no lo incluya. Aquí les dejamos una receta para intentar en casa:

Ingredientes

Para el relleno

Manzanas, 1 kg

Canela, 1/2 cdta

Pimienta negra molida, 1/2 cdta

Azúcar, 200 g

Agua, 60 ml

Manteca, 100 g

Para la masa

Harina, 310 g

Manteca fría, 220 g

Agua fría, 7 cdas

Azúcar, 3 cdta

Sal, 1 cdta

Procedimiento

Para la masa

Mezclar muy bien la harina, la sal y el azúcar. Agregar la manteca muy fría e integrar hasta hacer un arenado. Incorporar el agua. Hacer una bola, cuidando no amasar demasiado. Separarla en dos (una ligeramente más grande que la otra), envolver en papel film y enfriar 2 horas en heladera.

Para el relleno

1. Poner una ola al fuego y añadir 100 g de manteca hasta que se derrita. Luego agregar 3 cdas de harina y remover todo bien hasta que esté cocido. Incorporar el azúcar blanco y seguir cocinando durante 5 minutos hasta lograr un almíbar. Si queda demasiado espeso, añadir un poco de agua, sin dejar de revolver. Reservar.

2. Pelar todas las manzanas. Despepitarlas. Retirar el corazón y las partes más duras de los bordes. Cortar por la mitad y luego en láminas finas. Mezclarlas en un bol con la preparación anterior. Reservar.

3. Sacar las masas de la heladera. Disponer papel manteca sobre un molde de tarta. Luego, enrollar la masa más grande en un palo de amasar, previamente enharinado. Con cuidado, colocarla sobre el molde hasta que cubra completamente toda la base. Sumar la mezcla de manzana.

4. Estirar la masa más chica, cuidando que no quede demasiado fina. Cortar tiras estrechas de, aproximadamente, 1 cm de grosor. Colocar y alternar en la superficie de la tarta formando una especie de rejilla. Terminar de dar forma a los bordes de la tarta metiéndolos hacia dentro.

5. Pintar con huevo y hornear 15 minutos a 220 ºC. Bajar la temperatura a 180 ºC y cocinar 45 minutos más. Dejar enfriar y reposar para que tome consistencia antes de desmoldar.