La ex modelo internacional se convirtió en un fenómeno de TikTok gracias a Muñeki77a, un personaje creepy, dark y naíf que a través de su música se opone a los mandatos y acecha en busca de venganza y justicia social.


Naomi Preizler construye mundos fantasiosos que hablan de la realidad, la cuestionan e invitan a transformarla. Desde chica juega con todas las posibilidades del arte. Jugó también cuando trabajó como modelo para Chanel, Balenciaga, Givenchy, Jean-Paul Gaultier, Marc Jacobs y más. Sus dibujos e ilustraciones dejan ver la incertidumbre de aquel mundo inquietante que transita esta multiartista de 29 años. Tiempo después se lanzó a jugar en la música, a través de sus nuevos sonidos y mensajes en contra de las presiones, reglas e injusticias sociales.

Su último juego consiste en transformarse a ella misma en un alter ego, Muñeki77a, una muñeca asesina y vengadora. A partir de la pandemia se volvió una de las referentes de TikTok, la plataforma de videos cortos donde artistas conocidos y desconocidos encuentran una ventana para llegar a lugares insólitos y diversos. Del 11 al 13 de junio fue una de las principales figuras de #SuenaEnTikTok, el primer festival masivo de esta red social, donde compartió escenario con más de sesenta artistas conectados en simultáneo, entre ellos Tini Stoessel, Yatra, Kali Uchis, Airbag, Major Lazer, Daddy Yankee, RENEE, Thalía y Danna Paola.

–¿Qué vino a reinventar TikTok a nivel mundial?

–Es una herramienta para mostrar el arte de uno. Hay un lenguaje de videos cortos y entretenidos en TikTok que es único, usa mucho el humor. Es algo nuevo para mí y creo que para todos. Cuando entrás ahí es algo distinto a todo lo que veníamos viendo en internet. Hay trends o challenges, es algo muy contemporáneo del mes. Pienso en el año pasado y pienso en sonidos de TikTok de 2020; va marcando mucho el tiempo. Y es otro público, más joven, mucho más deconstruido, mucho más abierto, más esponja. Y están en búsqueda de talentos. De repente hay personajes o artistas que se descubren ahí y que son apoyados y van creciendo a través de TikTok y el público. Es en equipo el crecimiento. Hay mucha interacción con el público, y lo ves en artistas supermegaestrellas, famosos de Hollywood que de repente están haciendo dúo y reaccionando con sus fans. Es algo único. Te podés viralizar porque hay un algoritmo que funciona muy al pie del cañón. Si es creativo y distinto, si sos original y tenés charme, te viralizás. No es por nombre, apellido ni por fama de antes.

–¿Qué fue lo que más te sorprendió del festival?

–La cantidad de views en vivo que se dio. Yo tuve que transmitir un video ya pregrabado, fue bastante sofisticada la situación. El algoritmo hace que mucha gente llegue a tu arte y a tu música. El festival tuvo un line up muy increíble de Latinoamérica. El año pasado hice festivales virtuales, pero nunca había estado haciendo un festival en vivo donde la gente está chateando, mandándote regalos, usando tus audios, es muy rápido. Accede mucha gente de otros países que no tiene acceso a verte. La pandemia permitió eso, que hagas un show y te vean en España, México, Colombia. Este show era súper-pro, tenía escenografía, tipo medio videoclip. Ahora por fin voy a hacer un show presencial. Estoy hipercontenta. Igual está bueno que sigan coexistiendo ambas cosas, yo vi un montón de shows online de artistas que amo y son de afuera y los pude ver. Había sacado entrada para Youngblood por cinco dólares, y después me dieron entradas para Ashnikko, una artista que amo y es tremenda.

–¿Recordás cuál fue el primer TikTok que hiciste?

–Sí, no entendí nada cuando entré. Me lo mostró un amigo, sus sobrinitos estaban re ahí, y yo entré y subí videos en cámara rápida, es muy de novato subir eso; fue un remix de Drake, haciendo cualquier pelotudez, malísimo. Cuando tuve bastantes más seguidores, hice un video reacción de ese video, como diciendo: “¿Qué hace, señora?”. Lo más loco que me pasó es que el año pasado, cuando se abrió todo para salir a la calle, no había día que no me pararan por reconocerme de TikTok. Y no me pasaba antes, por la calle era: “Ay, ¡la de TikTok!”. De repente saben toda mi intimidad porque yo ahí muestro mil cosas mías. Lo empecé a usar mucho antes de sacar mi tema “Muñeki77a”, para captar un público bastante arty, porque tiene mucho de arte, de make up, es un mundo bastante gore, ese personaje creció en TikTok. Yo empecé a subir videos creando un personaje distinto a Naomi. Creció mucho, hicimos un meet and great por Zoom con el personaje. Fue sorprendente.

–¿Cuál es tu búsqueda a través de este alter ego?

–Muñeki77a es pandemial, el año pasado no había nada, se canceló todo, me bajé TikTok y empecé a crear ahí, a hacerme maquillajes, peinados, outfits, a draguearme para hacer videítos. Y fui probando, ahí hay mucho de acting, te tiene que gustar estar frente a la cámara y actuar. Se van creando un montón de personajes que te dan curiosidad, que no entendés bien quiénes son pero comprás. La fui moldeando en esa plataforma y a través de mis seguidores, y la gente empezó a maquillarse como Muñeki77a, imitaba cosas, la dibujaba, empezó a hacer arte. Se creó un fenómeno muy de la pandemia y la cuarentena que creo que no hubiese surgido sin el covid.

–Si tuviera una historia, ¿cuál sería? ¿Qué viene a contar?

–Es una muñeca asesina, justiciera o vengadora que come humanos. Le gustan mucho los animales, sus mejores amigos son conejos y gatos y se venga de los abusadores. Tiene muchas influencias en el gore, en el mundo de los zombis, de las muñecas creepy, juega con esa dualidad de lo dulce y tierno y lo macabro. Y la voz cambia desde sweet a una voz growly, de grito, de demonio. En Lucille vamos a presentar El Banquete de Muñeki77a, y está toda la banda, bailarines; es la primera vez que va a estar en vivo.

–Pasaste por todas las aristas. ¿El arte siempre fue tu canal?

–Sí, desde siempre. Tuve mucha iniciativa artística de chica, motivación de mi familia, muy ligada al arte, mucho hincapié en danza, teatro, canto, música, pintura. La que más me gustaba era el teatro musical, la pintura. Creo que Muñeki77a viene a unir esas artes. Antes, cuando sólo hacía música, no sabía cómo combinarlas.

–¿Cuál es tu mensaje como artista?

–Mi mensaje siempre fue el mismo: que no te importe nada, no seguir la tendencia, que no te importe lo que piensen los demás, crear tu propio universo; no sentir presiones de la sociedad, básicamente. Tuve un momento súper militante feminista hace unos años, momentos de más realismo en el arte, mostrando lo que pasa en la sociedad; pero últimamente me empecé a ligar más a la fantasía y el monstruismo. En pandemia, la realidad era una mierda, no había realidad, entonces fue imaginarte algo nuevo. Creo que en el arte visual hay una tendencia a lo pospandémico, que sería el draguismo, lo monstruoso y grotesco; también en el hyperpop, que es el género en que estoy incursionando últimamente.

–Cuando eras modelo ¿lo vivías como una contradicción con tu esencia?

–Tenía una contradicción fuerte que la fui desarrollando cada vez más, pero siempre escribí mucho y dibujaba mucho; toda esa visión más crítica y más oscura la plasmaba en mi arte. Hasta que llegó un punto en que dije: “No puedo seguir viviendo con esta contradicción”. Pero en el mundo del modelaje, más afuera, te encontrás con mucha gente que tiene una visión más artística, más afín a la tuya. En la moda y en el arte en general se autocritica todo el tiempo, y la crítica vende; mis dibujos de modelos supersolas y flacas salían en la revista Vogue. Muchos diseñadores, como Balenciaga, están constantemente criticando la industria y criticándose. Es un diálogo sin límites.

–¿Qué te gustaría que el mundo dijera de vos como artista?

–Que digan lo que quieran.