La fuente mágica creada por George Lucas no se agota jamás. Ahora es el turno de esta serie animada que, entre muchos personajes nuevos y algunos ya conocidos, narra la historia de un grupo de clones genéticamente modificados y con habilidades especiales. La aventura está servida.


Pasado el Día de Star Wars, esa fecha-convención-tributo que entroniza la potencia del “May the 4th be with you”, el universo de Star Wars sigue ensanchándose. Con el repentino y merecido éxito de The Mandalorian, que tomó personajes seculares y los puso en el centro de la escena bajo una maestría implacable, ahora la acción se sitúa luego de los eventos de La venganza de los sith y tiempo antes de Una nueva esperanza. Este es el escenario para la llegada de Star Wars: The Bad Batch, la nueva serie de animación de Lucasfilm y Disney ya disponible en la plataforma Disney+.

Con las gracias pertinentes a Jon Favreau por levantar lo que, en parte, estaba siendo visto con escepticismo (vamos a ser francos: la nueva trilogía cinematográfica de Star Wars fue una hamburguesa muy deliciosa y de digestión ligera pero, en perspectiva, dejó a la mayoría con ganas de más), The Bad Batch se apoya en esta subida. Esta serie animada forma parte de una puesta en valor que, indefectiblemente, viene en alza con el envión de la impresionante The Mandalorian.

Acá, The Bad Batch cuenta la historia de un grupo de clones genéticamente modificados con habilidades especiales: Hunter, Wrecker, Crosshair, Tech y Echo, acompañados además por la pequeña Omega. Pero, ¿quién es Omega? ¿Cuál es su relación con Hunter? ¿Qué hace en Kamino? ¿Está conectada con “Baby Yoda” y el mandaloriano? Por caso, ya hay elucubraciones sobre “la Fuerza” en el hervidero digital de las redes sociales. Un clásico.

“Hunter es el líder de la manada. Tiene un olfato intensificado y está muy dotado técnicamente. Es supergenial, tranquilo y competente. Wrecker es ‘los músculos’ del grupo. Después tenemos a Crosshair, el francotirador. Una especie de ‘contreras’, un personaje que genera dinámicas interesantes. Y un eje verdaderamente importante dentro del grupo. Su naturaleza es estar un poco al margen. También tenemos a Echo, que es un clon modificado. Un androide de la época de Clone Wars, que se incorporó al lote”, define Dee Bradley Baker, la voz oficial de todos los clones, en una conferencia exclusiva en la que participó El Planeta Urbano. “Soy una gran fanática de Tech”, suma Jennifer Corbett, guionista y productora ejecutiva.

A la sazón, este “bad batch” se trata de una mala remesa de clones alterados (a.k.a. La Fuerza Clon 99 o “lote malo”) pero que, en los papeles, es tremendamente efectivo. Y no, no se comen ninguna, son terriblemente reticentes y no siguen demasiado las reglas. En medio de la época “Tiempos oscuros” de la Era Imperial, este convoy viaja de un rincón al otro de la galaxia ganándose la vida como sacrificados mercenarios. Personajes nuevos, dilemas conocidos.

“Cuando se los envía a misiones juntos, la gente del ejército se transforma en hermanos o hermanas. Cuando estás mucho tiempo en espacios reducidos, se genera una especie de camaradería en la que asoman algunas bromas que permiten convivir con la gente. Entonces, creo que este escuadrón es también una especie de familia, a pesar de ser soldados de élite. Pero no tienen que estar de acuerdo todo el tiempo y en todas las cosas. Cada uno trae una perspectiva muy diferente, justamente porque son muy diferentes entre sí”, identifica Corbett.

“Las buenas historias deben tener una carga y una base emocional. Eso le da mucha más textura a la acción”, reconoce Brad Rau, supervisor, director y productor ejecutivo. Y continúa: “Lograr ese contexto emocional es el desafío de contar estas historias. Nos ayuda a involucrarnos con personajes familiares, pero de los que, a la vez, no sabemos mucho. Nos da espacio para jugar con cómo se desarrollan esos personajes”.

Y, en su entramado, una épica que mezcla al western con el espacio. Permiso: esto de los “space western” no es, ni por asomo, algo nuevo. Piensen en animes como Cowboy Bebop, Gun Frontier o Wild Arms y hasta en películas como Guardianes de la galaxia y, obviamente, en toda la cosmovisión de Star Wars en sí misma. “The Bad Batch es una continuación espiritual de The Clone Wars”, sostiene Rau. “Queríamos honrar su estilo y su legado.”

Además, por ahí, también la presencia ineludible de algunos rostros conocidos, aunque –aquí lo mejor– sin abusar. Sí, más allá de beber de la misma cuenca, por supuesto: hay guiños a The Clone Wars. Sucede que, en parte, la serie conforma una pieza de un rompecabezas gigante y, con su historia, permite revolver en algunos pasajes interesantes. Y, de paso, llenar algunos huecos cronológicos. Además, por cómo viene la mano en el universo de Star Wars, el éxito y el desarrollo de estos personajes posiblemente traiga nuevos spin-off y proyectos misceláneos nacidos al calor de este flamante guiso animado.

Estrenada el 7 de mayo en Disney+, The Bad Batch sumará episodios todos los viernes hasta terminar con su primera temporada. Por estos días, la serie estuvo sumida en un polémica 2.0 tras la acusación de “whitewashing” (blanquear la piel de sus personajes). Poco después del estreno, se popularizó el hashtag #UnWhiteWashTBB en Twitter. Y, rápidamente, fuentes cercanas a la producción reconocieron que se trató de un cambio de última hora en las herramientas de iluminación para mitigar los efectos del brillo sobre los personajes. El caso que más escaló fue el de Kanan Jarrus (niño), que cambió completamente su color de piel en comparación a cómo se lo vio originalmente en Rebels.

Con muchísima acción y una historia que atrapa desde el primer episodio, The Bad Batch es una digna sucesora de The Clone Wars. Enseguida, planta una rápida construcción de mundo, ensaya una caracterización y entretiene al instante. De esta manera, para el goce de Dave Filoni (su mastermind), los personajes comprimen el suficiente carisma como para enamorar, incluso, siendo prácticamente unos “desconocidos” en el universo de SW. El dato nerd: Echo ya había aparecido en la tercera temporada de The Clone Wars, pero su cosmos estaba aún inexplorado.

“Pude trabajar con Dave Filoni en Star Wars: Resistance y fue una gran experiencia. Desarrollar la serie con él fue una clase magistral de escritura de Star Wars. Y, siendo esta una especie de secuela de The Clone Wars, era crucial que él estuviera muy involucrado en el proceso. Porque estos son personajes que él creó y es el mundo que conoce. Todos los días, una experiencia nueva de aprendizaje”, confiesa Corbett a propósito de su colaboración con Dave Filoni. “Es un tipo increíble y un gran amigo”, agrega Rau. “Colaborar con él es un sueño hecho realidad”, sigue.

Pendulando entre el dramatismo y cierta epicidad, la serie se da espacio para algunos comic reliefque encastran perfectamente en el relato. Y lo más relevante es que la acción toma muchísimo protagonismo. El potencial de The Bad Batch es altísimo. Y, en parte, termina convirtiendo oficialmente a Filoni en el joven padawan del mismísimo George Lucas. Con este pase de mando, asoma una respuesta a una pregunta que nadie hizo pero muchos piensan: “¿Cuándo termina Star Wars?”. ¡Nunca!