Las ediciones de mayo de Vogue en Inglaterra y Estados Unidos tienen en sus portadas a dos referentes femeninas de distintas generaciones: la actriz británica Thandiwe Newton y la joven poeta estadounidense Amanda Gorman. Cuando glamour y compromiso no compiten.


Un ícono renace

En su número de mayo, la edición británica de Vogue publica en su nota de tapa una entrevista de la escritora británica Diane Evans con Thandiwe Newton, la estrella de películas como Misión: Imposible 2 y Vidas cruzadas, además de los éxitos televisivos E.R. Emergencias y Westworld, por el que ganó su primer premio Emmy a la actuación. Si el nombre de pila no suena familiar es porque Thandiwe fue Thandie durante toda su carrera hasta que decidió volver a llamarse con el nombre que le dieron sus padres y que en lengua nguni significa “amada”.

Nacida en Londres, e hija de una princesa de Zimbawe y un técnico de laboratorio de Cornwall, Thandiwe pasó su infancia en la ciudad natal de su padre, donde asistió a una escuela católica en la que simplemente no encajaba, debido a un racismo larvado, el mismo que hizo desaparecer de su nombre la “w” que hoy luce con orgullo. Casada hace 23 años con el guionista y director Ol Parker, y madre de tres hijos de 7, 16 y 20, es abordada con brillantez por Evans, quien narra el largo y sinuoso camino que la llevó a su consagración actual, sin omitir las historias de abuso que vivió desde que, siendo muy pequeña y tras abandonar una prometedora carrera como bailarina, se mudó a la capital del Reino Unido para dedicarse a la actuación. Malos tragos que siguió bebiendo a lo largo de su ya extensa carrera, fruto del maltrato y el sostenido racismo de los que mandan en Hollywood. Hoy es una activa luchadora por los derechos de la mujeres en todos los ámbitos (de hecho logró que ella y su compañera de cast en Westworld, Evan Rachel Wood, cobraran el mismo salario que sus compañeros hombres) y adscripta a causas benéficas. Evans cierra la pieza señalando las poderosas y reivindicativas palabras de la actriz de 48 años, referidas al nombre por el que ahora deberá ser llamada: «Ese es mi nombre. Siempre lo ha sido. Voy a recuperar lo que es mío «.

La importancia de la palabra

La edición norteamericana de la revista también tiene una mujer protagonista en su portada: la poeta de 23 años Amanda Gorman. Con fotografías de la leyenda Annie Leibovitz y textos de Doreen St. Félix, la joven afroamericana que deslumbrara al mundo con “The Hill We Climb”, la hermosa y esperanzadora poesía leída con garbo y serena energía en el acto de asunción de Joe Biden, se muestra en toda su dimensión. Hija de madre soltera, y mejor amiga de su hermana gemela, Gabrielle, Amanda habla de su infancia, del trastorno del habla –hoy superado- que la afectó durante aquellos años, de su amistad con personalidades como Barack y Michelle Obama, la poeta y gloria nacional Maya Angelou, Lin-Manuel Miranda y Hillary Clinton (la ex Secretaria de Estado apoya la candidatura a presidente que Amanda aventuró para sí, proyectándola a 2036), de su vida actual en Los Angeles, de sus próximos libros y de cómo es ser desde los 17 años una poeta laureada y una activista reconocida. Graduada Cum Lae en Sociología en Harvard, cuenta cómo su madre, Joan Wicks, una maestra de escuela media, les inculcó a ella y a su hermana la pasión por las letras y la palabra, aunque Gabrielle finalmente optó por dedicarse al cine.

Con lujo de detalles nos enteramos de la invitación a participar de la asunción de Biden, el pasado 20 de enero, y de cómo Prada la proveyó del precioso abrigo amarillo (su color favorito) y el accesorio rojo que, a pesar de ser una tiara, ella lució coronando su cabello rizado. «He aprendido que está bien tener miedo. Y lo que es más, que está bien buscar la grandeza. Eso no me hace un agujero negro que busca atención. Me hace una supernova», escribió en el anochecer de ese día agitado, cuando los ecos de sus poderosas palabras –que hablaron de respeto, tolerancia, futuro y sentido de la libertad, a solo dos semanas de que fuese tomado el Capitolio por fanáticos trumpistas- aún resonaban en los oídos de todo el mundo, que la escuchó arrobado. La autora del artículo también asegura que para ser amigo de Gorman “hay que pasar el proceso de solicitud: ¿Has leído Harry Potter? ¿Has visto y escuchado Hamilton? ¿Eres una feminista interseccional? ¿Te has registrado para votar?”. Nada más, nada menos.
Quien habla por una generación entera necesita claridad y libertad en su voz y sus ideas. Amanda Gorman posee ambas.