Se entregaron los premios de la Academia, y si bien la gala de premiación fue inusual dado el contexto pandémico, por primera vez en más de un año hubo red carpet y los nombres de diseñadoras y diseñadores volvieron a brillar junto al de las estrellas de Hollywood.


Ayer fue la esperada entrega de los Oscars y no hubo demasiadas sorpresas en el palmarés: Nomadland ganó tres de los premios principales (película, directora, actriz protagónica) y Anthony Hopkins aventajó a Chadwick Boseman en la categoría de Mejor Actor por El padre (se esperaba que ganara el actor fallecido en agosto del año pasado por su trabajo en La madre del blues pero tampoco sorprendió del todo la elección de la Academia). El resto de las premiaciones corrió por los carriles más o menos previsibles.

En cuanto a la ceremonia de entrega, estuvo lejos de mostrar el despliegue de producción al que el público estuvo acostumbrado hasta la llegada de la pandemia. Es más, sobrevoló el tono bajo y la sobriedad, tanto en presentadores como en los premiados.

Pero el glamour sí dijo presente en Union Sation -el inusual sitio donde se llevo a cabo la gala- Dolby Theatre y demás locaciones adicionales, tanto de los Estados Unidos como del extranjero. Así, hubo alfombra roja y desfile de vestidos, trajes y brillos como hace más de un año no sucedía (incluidos los premios que precedieron a los Oscar en la temporada, donde primaron las transmisiones por zoom). También reverdeció el esfuerzo de siempre de los grandes nombres de la moda para vestir con creatividad y estilo a las estrellas que los eligieron, sin escatimar en brillos y ajustándose a las tendencias. Es cierto: sin estridencias, ni taconeos, ni flashazos o gritos de los fotógrafos, y todo dentro de un clima de distanciamiento y serenidad que tal vez se quede por mucho tiempo. Signo de los tiempos.

En EPU elegimos los mejores 10 looks de una noche que marcó un nuevo comienzo. Porque los Oscar son siempre los Oscar.