Cacho

Los dueños del bar Tres Monos apostaron a esta rotisería/restaurante con mostrador a la vista y acogedoras mesas en la vereda. La propuesta irradia nostalgia desde la estética, el mobiliario y los platos. Hay porciones grandes y pequeñas (llamadas cachos y cachitos), como el vitel toné de cerdo con alcaparras fritas ($300/$550), la Causa Rusa (ensalada rusa con palta, eneldo y mayonesa de aceitunas verdes, $260/$500), una exquisita tortilla de papa, huevo y cebolla ($150/$650) o la mayúscula milanesa de ojo de bife, salvia y limón con puré de papa con pangritata ($950). Para beber, tragos embotellados de Tres Monos ($350), vaso de vermú ($250) o de vino ($300), cerveza Imperial ($280) y bebidas sin alcohol ($150). De postre, el almendrado casero ($350) es todo amor. Un viaje a la antigua rotisería de barrio y la cocina de la abuela, con una vuelta de tuerca, buenos precios y alta calidad. Pero hay más: un cortinado de tiras permite acceder a la trastienda, donde está La Uat, un boliche ochentoso, con cócteles de la época reversionados (cerrado hasta que cambien las restricciones). Directo al corazón y a la panza.

Thames 1627, Palermo

IG: @cachorotiseria


Spritzza!

La creciente tendencia de maridaje entre pizza y spritz es el alma de esta propuesta. De los creadores de Invernadero, esta esquina palermitana atrae tanto por el lugar –tiene una hermosa terraza– como por su gastronomía. El foco está en el spritz, para el que elaboraron un aperitivo propio. Se trata de Santino Stevani’s, hecho a base de ruibarbo, genciana, quina y piel de naranja amarga. Es la base de los quince spritz de autor que ofrecen ($450 c/u), como el Margherita Arancini (Santino Stevani’s, Punt e Mes, soda, Chandon Extra Brut, naranja y albahaca) o el Tía Paulie (Santino Stevani’s, lychee, ananá, almíbar, soda y Chandon Rosé). Hay exquisitas entradas, como la stracciatella con pesto de tomates secos, nueces tostadas y kale frito ($650) o la fainá crocante con provoleta y cherries multicolor ($580). Imperdible la pizza: estilo napolitana, de harina orgánica, ingredientes de calidad y al horno de barro. Geniales las de mortadela con stracciatella y praliné de pistachos ($950) y la de Patagonzola con peras asadas y muzzarella ($770). Para golosos, hay de Nutella y lajas de chocolate amargo y coco ($820).

Thames 1699, Palermo

IG: @spritzza_

Lado V

Los restaurantes plant-based abarcan cada vez más conceptos y estilos en la ciudad. Están los de espíritu libre, los cancheros y los circunspectos. Este, de reciente apertura, ofrece preparaciones típicas de street food. Vestido de neón, joven y relajado, su cocina bascula entre influencias (hay baos pero también burgers –mejor dicho, vaos y not burgers–, nachos, nuggets a base de gírgolas y seitán tratado como pollo frito) y se destaca en lo que es clave: lograr sabores que realcen la materia prima no animal. Sobresalen la rotunda Not Burger #2, con guacamole, plátano frito, pickles de cebolla morada, kimchi mayo y cilantro ($690), un muy buen sándwich de seitán con salsa tártara, lechuga y pepinillos ($630) y deliciosos vaos de hongos salteados, salsa hoisin y verdeo ($350). Más “terrenales” son los nachos ($590 con cuatro salsas, incluidas una de frijoles muy sabrosa y otra de queso vegano) y las papas fritas, que llegan con diferentes toppings (entre $200 y $350). Para beber, coctelería de autor, cerveza tirada, smoothies y café de especialidad. Combo completo.
Honduras 4969, Palermo

IG: @ladov.bsas