Con sólo 20 años, se consolidó como uno de los líderes del movimiento del trap latino. Acumuló más de 900 millones de visitas en Spotify y YouTube con su primera canción, “Loca”, junto a Duki y Cazzu. Mientras prepara su nuevo material desde Los Ángeles y Miami, fue elegido por Rita Ora para hacer un feat en su flamante single, “Mood”.


La base de un deseo y el interés por algo involucran un magnetismo, una atracción que se nos despierta en el cuerpo. Es una fuerza interna que tenemos para acercarnos a una situación, a una persona, a una cosa o, directamente, para hacer que cualquiera de esas opciones llegue a nosotros. Esta es la energía que practica y envuelve a Ivo Alfredo Thomas Serue, popularmente conocido como Khea, para poder manifestar sus deseos. Una especie de imán interior que trabaja en la profundidad y se proyecta hacia afuera.

“‘Atracción.’ Tengo esa palabra tatuada acá”, dice, y se señala la cara, sobre el ojo, arriba de la ceja. “Desde muy chico sentí que tenía ese poder. Ahora le puedo poner un nombre: ley de atracción. Antes no creía ni sabía acerca de las energías y todo eso, pero siempre lograba materializar cosas. Hoy me doy cuenta de que, evidentemente, es con la atracción que provocaba y provoco todo, pero hay que saber usarla porque podés atraer cosas buenas como cosas malas, y me ha pasado de ir para los dos lados, todavía no le encuentro el punto de control.”

«Los artistas que escribimos, componemos y hacemos música somos como viajeros en el tiempo, porque lo que haga hoy lo va a estar escuchando la gente en un futuro. Siempre la última decisión y la última palabra la va a tener el público.»

–¿Te gusta interiorizarte en estos temas?

–Soy mucho de aprender a las piñas, ¿viste? Me gusta eso de darme cuenta de las cosas solo, aprender y detenerme a reflexionar. El año pasado tuve un cambio rotundo en mí, que fue aprender a escuchar; era muy cabeza hueca y hoy en día escucho y analizo todas las situaciones. Sí puedo decirte que soy muy sensible a lo que pasa a mi alrededor, me considero una persona que tiene mucha energía y que la tengo que aprender a controlar. Mi familia es muy espiritual, mi hermano medita y hace reiki, y mi mamá es igual. Un montón de veces quise meditar y no puedo porque, bueno (se agarra la cabeza), esta va a mil y es jodido. Con mi grupo de amigos también somos muy de ese palo. Me ha pasado de conocer gente y pensar “faaaa, siento que te conozco de algún lugar, de alguna otra vida”, y sé que esa situación le puede pasar a todo el mundo, pero muchos, al no creer en estas cosas, no lo asimilan de igual modo y le ponen una excusa racional.

–¿Notás que hay una hermandad muy puntual y marcada entre los artistas del trap en la Argentina? Hay muchos vínculos a la hora de crear y cantar. A vos, puntualmente, te ocurrió desde el comienzo.

–Total, pero más que en el trap, te diría que en el género urbano. La mayoría de los artistas vienen de un lugar bastante parecido, luchándola desde abajo, entonces creo que la hermandad pasa un poco por ese lado. Hablando puntualmente del trap argentino, es realmente así, como que todos los artistas colaboraron con todos, son muy pocos los que no armaron algo entre sí, y eso, la verdad, está perfecto porque es así como se lleva el proceso de un movimiento, a la gente le gusta ver a los artistas unidos.

–Incluso si algunos estilos son distintos, vos tenés mucha versatilidad en tus canciones: hay bachata, pop, rock…

–Sí, trato de innovar porque la realidad es que estamos en 2021 y todo ya está bastante inventado. No sé cómo va a ser la música en el futuro, realmente, por eso en el presente hay que intentar generar novedades todo el tiempo. Yo digo siempre que los artistas que escribimos, componemos y hacemos música somos como viajeros en el tiempo, porque lo que haga hoy lo va a estar escuchando la gente en un futuro. Siempre la última decisión y la última palabra la va a tener el público, pero vos como artista tenés que estar vigente, sacar música y hacer lo que te guste. Por ejemplo, ahora saqué un rock, “tu msj </3”, que a la gente le gustó y lo quise sacar de la nada, sin una promoción, porque quería ver dónde estaba parado el público con este estilo de música, con estos sonidos. En los Estados Unidos ahora el punk se está haciendo parte de la escena, mientras que acá el reggaetón sigue pisando muy fuerte, por eso quería experimentarlo. Este rock es un tema muy personal mío y necesitaba que las personas lo escucharan y supieran que también puedo hacer estas cosas. Y como vos decís, puedo hacer una bachata con trap, como “Ayer me llamó mi ex”, que es un contenido mucho más universal, más de party, y que por ahí eso le entra más al público, pero ahí está el equilibrio entre los dos mundos: hacer lo que te gusta a vos, eso que personalmente te dan ganas, que tiene otro estilo, y lo que también te gusta pero ya sabés de antemano que a la gente la puede atrapar mucho más.

–¿Considerás que hay canciones que escribís de una manera más mental y otras desde la profundidad de tu alma?

–Sí, cien por ciento. Tengo un mixtape que se llama Trapicheo, que fue mi primera recopilación de temas, y son todas canciones muy personales, de una época mía donde hice un proceso de cambio muy grande. Eso me ayudó para avanzar como artista porque los temas eran mucho más reales que por ahí los que están más pegados y famosos. Por ejemplo, te sigo remarcando el rock de “tu msj </3”, que por ahí no llega a ser lo que es un “Loca”, un “Ayer me llamó mi ex”, un “Vete” o un “She Don’t Give a Fo”, pero si llego a representar a alguien que está pasando por un momento similar, es suficiente. Ahí sí noto la diferencia en las canciones donde dejo mucho más de mí.

–Escribir este tipo de letras también es una manera de canalizar lo que uno vivió y sanarlo.

–Sí, realmente esta es la mayor descarga que tengo para todas las situaciones de mi vida. Es como ser mi propio psicólogo: bajo los problemas o todo lo que vaya pasando en mi vida y después lo escucho en una canción. Lo puedo plasmar de una manera particular, y en un punto también lo termino haciendo inmortal; una canción queda para toda la eternidad.

Mientras repasábamos junto a Khea su historia, su gira triunfal por Europa y la vorágine de conciertos y multitudes, me compartió el relato de una etapa un tanto oscura, en la que la fama crecía a pasos agigantados, al igual que el dinero, pero su conexión con lo que realmente lo hacía feliz, sus afectos, sus vínculos amorosos, su familia, se estaba perdiendo. Mi intervención en el relato vino con la mención de una entrevista a George Harrison y John Lennon en The David Frost Show, allá por los años 60. Ambos beatles afirmaban que, si bien en un principio el dinero era una de sus metas como músicos, agradecían haberlo tenido de muy jóvenes porque se dieron cuenta automáticamente de que ahí no radicaba la respuesta. Que contaban con un montón de cosas materiales que mucha gente pasaba su vida entera intentando conseguir, y ellos, al haberlas obtenido a una edad tan temprana, se daban cuenta de que, aun teniéndolo todo, algo todavía faltaba, y que ese “algo” tenía que ver con un costado espiritual que fueron desarrollando.

“Comparto ese pensamiento”, dice Khea. “Antes mi problema era que no tenía plata y la necesitaba para hacer un montón de cosas. Hoy la tengo y puedo hacer todo ese montón de cosas, pero igual aparecen nuevos problemas. Es un juego en el que tenés que ir pasando de niveles e ir resolviendo, ¿entendés? Es cierto que por ahí la gente piensa que la plata resuelve todo, pero en realidad te resuelve un mínimo porcentaje porque el poder material no es nada en comparación con los otros poderes que podés obtener como ser humano. Esto que me contás de Harrison y Lennon es así, voy a ver esa entrevista porque comparto mucho, es literal, todo eso no es nada.”

–¿Cuáles serían esos otros poderes a los que te referís?

–El poder de ser flexible ante lo que te pase, el poder de entender a la otra persona. Yo intento, ante cualquier circunstancia, comprender al otro, ver qué le está pasando a esa persona, y creo que hay gente que ni siquiera se detiene a hacerlo. El poder de ayudar y saber cómo. De hecho, siento que es un poder bastante importante este último porque no es sólo ayudar dando algo material sino brindarle herramientas al otro y que esa persona pueda también hacer lo mismo con otra persona y seguir ayudando, formar una cadena. Y después está el poder número uno, que es el de la felicidad. Estar contento con uno mismo. Yo no te puedo decir que lo estoy porque todavía participo en esa búsqueda de sentirme y estar bien conmigo, pero es como te vengo diciendo, hay situaciones que tenés que pasarlas, ¿no? Que te forjan como ser humano. La felicidad con uno mismo es fundamental, es muy difícil de conseguir, pero es ahí donde tenemos que estar, sí o sí. Yo no vengo de una familia adinerada, teníamos lo justo, mi papá siempre estuvo metido en los barrios ayudando y mi mamá es una mina que siempre daba, y eso que tampoco teníamos mucho para dar. A mí eso me tocó. Todo el mundo está en su derecho de estar triste, de irse a la banquina, nadie vino sabiendo acá todo, entonces, ante la incertidumbre, todos somos débiles.

–¿Cómo lograste volver a encarrilarte? ¿A qué te aferraste?

–Mi experiencia con la música durante los primeros años fue muy heavy, tenía 17 años y pasé por cosas bastante densas que en algún punto me sirvieron porque me hicieron crecer. A mi familia no la veía. Llegaron la fama, la plata, los shows, y yo vivía en lo de un ex compañero productor y los veía para alcanzarles guita o lo que fuese, pero yo estaba muy en otra, mi cabeza estaba muy en otra. Con el tiempo me di cuenta de que yo puedo estar acá, a mil por hora, cambiando mi estilo de vida totalmente, pero es mi familia y a ellos me aferré. Y a mis amigos. Bah, “mis amigos” no, mis hermanos, porque son hermanos que elijo de la vida.

–Y a tu mamá directamente le escribiste una canción.

–Estaba en una nube de pedos y “Mami lo siento” fue una disculpa. Ella realmente me brindó muchas herramientas para construir la persona que hoy soy, y si bien siento que todavía tengo que seguir puliéndome cosas, estoy en el camino, siempre del lado del bien. Ella me dejó ser, con mucha libertad. Siento que hay un punto donde está bueno el saber poner límites y el dejar ser, y mi vieja cumplió muy bien ese rol. Podría decirse que gracias a ella hoy estoy acá. Cuando escuchó la canción y vio el video, nos abrazamos y se puso a llorar. Eso es lo bueno que tiene la música y todas estas cosas que estoy viviendo, tengo momentos únicos que se quedan tatuados en la mente.

–Hay mucho desamor en tus letras, muy pasional, y a la vez mucho corazón roto.

–Sí, soy bastante intenso (se ríe). Desde muy chico me sale escribir canciones de amor con aires tristes. Creo que es lo que mejor me sale. Con el amor estoy en un ring constante pero lo sé llevar. Hoy, con la vida que llevo, tener una relación me es difícil, pero estoy aprendiendo a esperar. Antes era muy mandado, muy de buscar, y ahora estoy aprendiendo que esas cosas llegan solas y que no hay que apurarse.

–Sacaste un feat con Rita Ora, ¿cómo fue eso?

–Sí, hablamos, es muy capa, muy chula. Incluso el video lo grabé allá, en Miami. La canción es un material para un EP que ella está lanzando donde están Ghana, David Guetta, Imanbek, Gunna… y me invitó a participar. Estoy supercontento y orgulloso porque es un temón y estuve muy manija. Ahora me vine a la Argentina a trabajar, grabar videos, hacer un par de cosas en el estudio y sesiones de fotos. Hace unos días filmamos un video con el Duko y ya me vuelvo a Los Ángeles a seguir trabajando a pleno.

–¿Sos de viajar con tu mente al pasado, cuando todo esto era tan sólo un sueño, para valorar lo que hoy lograste?

–Sí, no lo pienso todo el tiempo pero me bajo a tierra con eso. Cuando me estreso por algo me digo que soy un pelotudo y ahí lo recuerdo. Lo tengo presente y sé que así va a ser siempre. Ya inconscientemente está ese recordatorio en mi mente de “acordate de dónde venís, con quién estuviste, lo que te enseñaron, lo que aprendiste, en lo que te equivocaste y seguí para adelante por tu sueño y por tu objetivo”. Y mi familia y mis amigos son un motor importante en eso.