Erica Voget visibilizó la pasión de mujeres y disidencias fanáticas del fútbol a través de un proyecto fotográfico que comenzó en 2019 y mañana cobrará vida en Tecnópolis.


María tiene 85 años y es hincha de Racing por herencia familiar. Ama al club, pero nunca pudo ir a la cancha y le encantaría conocerla. Sólo eso le falta, dice mientras posa con una camiseta autografiada frente a Camila Ramenzoni. Lucia Paloma Pereyra tiene 32 años, es “cuerva de toda la vida” y “laburante”, según le cuenta a Agustina Fernández, quien le saca fotos en su cuarto, bajo una pared repleta de gorritas de San Lorenzo y el pañuelo verde de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. María del Rosario, Soledad, María de los Ángeles y Alejandra se paran ante la lente de Nadia Petrizzo en el comedor de la casa de una de ellas, con su atuendo murguero. Son parte de Al Ritmo de la Banda, una murga de River. Por detrás asoma una foto aérea del estadio Monumental y otra del técnico Marcelo Gallardo, que sostiene triunfal la Copa Libertadores.

La fotógrafa Erica Voget es la impulsora de Cuerpas reales, hinchas reales, un proyecto colectivo que tiene como objetivo visibilizar mujeres y disidencias fanáticas de distintos clubes de fútbol. Con la participación de 33 fotógrafas de la Argentina, Uruguay y Chile, cobrará vida a partir de mañana en Tecnópolis, en el marco de la semana de las mujeres trabajadoras, y luego seguirá su rumbo por otros espacios y entidades deportivas.

La idea madre nació en 2019, cuando Voget, con el apoyo del Área de Género de Gimnasia y Esgrima de La Plata, fotografió a las hinchas del Lobo con la premisa de “visibilizar cuerpos de mujeres que cuestionen el modelo de representación hegemónica y los estándares de comportamiento asociados al rol de la mujer, en un ambiente históricamente masculinizado”. Entonces, Cuerpas reales, hinchas reales llegó como una consecuencia natural, a partir del deseo de generar una acción colectiva potenciada por el feminismo y la fotografía como herramienta social y de lucha. “El proyecto surge de la necesidad de ampliar las posibilidades, del aprendizaje de lo que genera el colectivo social. Lo venía buscando internamente pero no encontraba la motivación para llevarlo adelante. El trabajo colectivo es una herramienta que nos empodera desde la hermandad y el sostener, donde factores como el compromiso y la responsabilidad juegan un rol fundamental”, sostiene la artista, que convocó a sus compañeras fotógrafas para replicar la serie en el club de sus amores.

Con la participación de 33 fotógrafas de la Argentina, Uruguay y Chile, la muestra cobrará vida en Tecnópolis, en el marco de la semana de las mujeres trabajadoras, y luego seguirá su rumbo por otros espacios y entidades deportivas.

Erica cree en la fotografía como un instrumento de visibilización y reflexión. “Generar conciencia acerca del espacio que ocupan las mujeres y disidencias hinchas en los clubes de fútbol es vital para reconocer el rol social que cumplen y para lograr los compromisos de equidad que se necesitan. Este trabajo no sólo hace referencia al fútbol, sino también a cómo a través de esos colores las luchas son similares sin importar el equipo. Por eso decimos que ‘somos distintas y somos iguales’.”

Hincha del club de La Plata desde los seis años, cuando su papá la hizo socia, asegura que Gimnasia es su infancia y se identifica con el sentimiento de pertenencia que sólo los fanáticos tienen, “con representar los colores en cada competencia, en las amistades que nacieron ahí y aún perduran, en las anécdotas familiares”. La fotógrafa, que trabaja en el campo documental y artístico, cree que la mirada machista en torno al fútbol está cambiando gracias al feminismo: “La injusticia es algo que no tolero, por eso busco canalizar a través de la imagen diferentes luchas sociales”. 

La conquista de los espacios

A Natalia Rovira, hincha de Nacional, la convocó Nadia Petrizzo, fotógrafa fanática de River. Natalia comenzó a ir a la cancha cuando tenía quince años, junto a su novio de aquel entonces, y luego siguió yendo sola. “No eran muy buenos tiempos a nivel seguridad, entonces mi viejo me empezó a acompañar. Se bancó todo, incluso que quisiera estudiar Periodismo Deportivo”, cuenta. A los 19 se metió de lleno en esa carrera, cuando el contexto era bien distinto, y hoy, a sus 41, asegura que se siente más contenida que en aquel momento. “Aunque el avance es lento, las mujeres se apoyan y hay hombres que ceden espacios, lo cual es fundamental. No sólo se trata de hablar de fútbol; ellos también deciden qué se muestra o informa, y la perspectiva desde donde se mira al deporte siempre es la misma. Espero ver mujeres como cabeza de programas deportivos, editoras y jefas de prensa, no sólo en el fútbol femenino sino en el masculino también.” A Natalia nunca le interesó jugar al fútbol, pero dice “amar” a estas generaciones que lo juegan. Su modo de cambiar la realidad no es precisamente desde la cancha, sino más bien contando historias, buscando y mostrando aquello que queda perdido. “Hay mucho camino para recorrer. Por eso estos proyectos colectivos te impulsan y visibilizan”, dice orgullosa.

“Este trabajo no sólo hace referencia al fútbol, sino también a cómo a través de esos colores las luchas son similares sin importar el equipo. Por eso decimos que somos distintas y somos iguales”, dice Erica Voget, la creadora del proyecto.

Visibilizar como una forma de vida

Manne Stoller vive en Valparaíso, Chile, y desde hace tiempo se encarga de fotografiar a las hinchas del club que ama: el Santiago Wanderers. Creció en un ambiente futbolero, su familia le inculcó la pasión, y hoy su hija es arquera del equipo femenino del club. Desde hace cuatro años, Manne trabaja en el proyecto Decanas, un espacio que busca visibilizar la realidad del fútbol femenino profesional y amateur de su ciudad. “Recorro la vida en torno al fútbol femenino de Valparaíso y su hinchada repleta de mujeres haciendo el aguante en la barra. Visibilizar esa realidad es un propósito sostenido en mi vida”, comenta.

Ella también hizo un documental centrado en las mujeres de Wanderers y el “esfuerzo, sacrificio y pasión por un fútbol femenino emergente, en la carencia muchas veces de todo”: “Busco recoger e hilar la historia latente que sobrevive en la memoria y los registros familiares de las porteñas, invisible e invaluable también. Poder levantar un relato oral que hable de este fútbol en resistencia con alma de mujer vivido contra la pendiente”.

En esa búsqueda se encontró con la convocatoria de Cuerpas reales…, que, según define, habla de una pasión en revolución permanente y poderosa dentro y fuera de la cancha. “La pasión que señala la necesidad de legitimar la habitabilidad del fútbol y el deporte como un espacio inclusivo, y decir fuerte que a la cancha entramos todes. El fútbol es un espacio masculino por antonomasia, en el que las mujeres, aunque históricamente invisibilizadas, hemos estado presentes siempre. La historia ha sido escrita por los medios oficiales, los masculinos. Y habitarlos es también un acto revolucionario. Hoy, las mujeres somos una fuerza de cambio y renovación.”

En un ambiente machista como el fútbol, Manne cree que el cambio de la mirada urge. “El lenguaje en las comunicaciones expone incomodidades, pero el espacio lo construimos todos al final. Entonces, qué importante detenernos en cómo se habla del fútbol, de las jugadoras o de las árbitras. El lenguaje crea realidades, nuestra memoria construye identidad y mientras no haya un relato que nos hable de esta pasión que no tiene fechas ni hitos sociales comunes, que no es a medias ni antojadiza, parecerá que nunca seremos suficientemente buenas para decir que el fútbol también es nuestro”. Hoy lo es.

Instagram: @cuerpasreales_hinchasreales