La Fina

Poquitas mesas altas en la vereda, una barra despensera y un encanto particular construyen el alma de este ex garaje de Bajo Belgrano. El corazón, un horno refractario que labura a 500 grados (funciona a gas y leña) y despacha pizza estilo napolitano en 90 segundos. La Fina es un secretazo del barrio de Spinetta, comandado por Tobías Jovenich y Francesco Larocca (hijos de los socios de Côte Café, el petit bistró contiguo al local) que metieron sus manos en la masa para que el producto tomara otro vuelo. Bordes inflados, 30 cm de diámetro, leudado mínimo de 48 horas y un toque de cerveza IPA completan la fórmula del éxito, que sorprende con variedades. Las favoritas son la Fumé (pomodoro, mozzarella ahumada y morrones asados, $480) y la Mortadella & Pesto (mozzarella, pomodoro, mortadela y pesto, $480). Los fines de semana sacan especiales, como los panzerotto, una especie de calzone pequeño y frito ($570). Tiramisú de postre ($420), Martini y tónica para brindar ($230). Bajo Belgrano, amor ascendente.

José Hernández 1395, Belgrano

IG: @lafina_pizza


Fayer

Dos (y más) culturas se fusionan en este espacio cálido de luces tenues y donde se asoma una barra que da la bienvenida a los amantes de la cocina israelí moderna y la judía tradicional, pero también de los sabores argentinos. Es así en Fayer: la mano de expertos en la materia hace que la carta oscile entre platos icónicos de la herencia judía y cortes de carne a la parrilla. Aunque la joya del lugar viene de una de las vertientes: pastrón con hueso, un costillar de novillo especiado que lleva más de diez días de elaboración y llega acompañado de ensalada de papas, cebolla morada y pickles ($1.800). Pero hablemos de lo que sucede ya: estamos en Pésaj, y durante este fin de semana el restaurante ofrecerá platos clásicos representativos: sopa de kneidalajs en caldo de pollo y schmaltz; guefilte fish con jrein; pollo marinado asado y latkes. Para la hora dulce, cremoso de chocolate con matzá. A diferencia de otros años, el menú esta vez se podrá pedir para llevar y compartir en familia. El valor es de $3.100 por persona. Opción aún mejor: acompañarlo con una botella de Lunta, de Mendel Wines, por $3.900.

Avenida Cerviño 4417, Palermo

IG: @fayerba


Blossom

Con dos años de vida en Martínez (hay otra sucursal en Olivos y una flamante en San Isidro), este restaurante espacioso sabe cómo atraer clientes combinando aires modernos, ambiente familiar y una carta que va a lo seguro. Amplio, el menú de mediodía y noche (también hay buenas opciones para desayunos y meriendas) ofrece desde pizzas y hamburguesas hasta pastas, ensaladas y wraps, aunque el corazón de su propuesta está en lo que sale de ese par de ahumadores linderos a la enorme terraza: carnes (ribs, bondiola y matambrito de cerdo; costillar y tapa de asado; salmón; con precios que van de los $870 la porción individual a los $2.200 la opción para tres) que luego son terminadas en horno de barro y llegan a la mesa con diferentes acompañamientos. Punto aparte para las singulares empanadas de vacío al Malbec ($150) y las rostis de papa rallada, con cebolla, queso parmesano y variados toppings (entre $650 y $690). El spot sanisidrense, por su parte, presenta un plus para la hora de los postres: Dolce by Blossom, la heladería cien por ciento artesanal ubicada junto al restaurante.

Edison 10, Martínez

Av. Maipú 2501, Olivos

Avenida del Libertador 16246, San Isidro

IG: @blossom.resto