La actriz de 36 años es madre de dos hijos, Alfonsina y Eloy (“mi gran desafío es criar un hijo varón feminista”, dirá en esta charla), junto al actor y escritor Gonzalo Heredia, protagonizó grandes éxitos televisivos, hizo cine, fue modelo y hoy se prepara para uno de los regresos más esperados de la nueva temporada teatral.


Toma 1, enero 2020. Brenda Gandini y Gonzalo Heredia terminan la segunda función de Desnudos, la obra que protagonizan a sala llena en Mar del Plata, y una multitud los espera, a ellos y al resto del elenco, para ovacionarlos en la calle, en plena peatonal. La postal remite al fanatismo por una gran estrella de rock.

Toma 2, enero 2020. Al día siguiente, un domingo a las 11, Brenda y Gonzalo vienen de invitados a la radio El Planeta Urbano, en plena rambla marplatense, y la escena de la multitud, los fans, el delirio, se repite.

Toma 3, junio 2020. Estamos en cuarentena, la obra que iba a repetir el suceso en Buenos Aires queda archivada. Sin embargo, Brenda está en cada comercial televisivo de cada canal, a toda hora. Es la cara de una de las marcas de cosmética más importantes del país. Veo que en esa ocasión promociona un tapaojeras que además es humectante. Le escribo preguntándole si me recomienda el producto, si esa crema obrará el milagro de sacarme las ojeras de mapuche que me dejó la cuarentena. Sin detenerse un segundo, Brenda me manda un auto desde las afueras de la ciudad, en zona norte, hasta Palermo. Me regala un set de cremas. Me dice que tengo que aprender a recibir.

Toma 4, octubre 2020. Lanzamos el programa de televisión de El Planeta Urbano. Le escribo a Brenda para que venga, le escribo a Gonzalo también. Brenda me cuenta que Gonzalo está escribiendo como loco. Hablo con Gonzalo, le pregunto de qué va su libro. Le digo que yo también estoy escribiendo una novela en cuarentena. Gonzalo me manda su borrador de manera confidencial. Lo leo, me fascina. Le digo que lo debería publicar con un seudónimo, que su fama tan rampante como actor podría opacar el escrito. Me dice que lo va a pensar. Le escribo a Brenda diciéndole que la envidio, que su marido, además de potro, es intelectual. Y, bueno, nos reímos como dos amigas cómplices.

Toma 4, marzo 2021. Los teatros abrieron con aforo, vuelve Desnudos, ahora a Buenos Aires. Brenda viene al programa de televisión y la semana anterior hacemos una mega producción de fotos. “Qué bueno es volver al ruedo”, me dice. Brenda hoy es tapa de El Planeta Urbano, y hablamos de todo. Como dos amigas que se juntan después de mucho tiempo, como si los días no hubieran pasado.

–¿Cuándo y dónde será el regreso de Desnudos?

–Volvemos al teatro Metropolitan, a fines de abril, pero las entradas ya están en venta. Es una apuesta y es una jugada también, porque imagino que mucha gente todavía tiene miedo a salir. Pero queremos llevar la tranquilidad de saber que están las condiciones de seguridad dadas y los protocolos para que la gente pueda volver al teatro y pueda salir un poco de esta rutina de estar tan metida en casa. Nosotros vamos a estar testados todas las semanas, porque queremos llevar tranquilidad al público.

–Siendo tan perfil bajo, ¿cómo te llevás con el costado a veces polémico de Gonzalo en Twitter?

–Me parece que está bien que uno exprese lo que siente. Lo que está mal es cuando esas palabras que uno escribe son sacadas de contexto para obtener un beneficio o para llevar a esa persona a la cancelación. Si vos lo seguís en redes a Gonzalo sabés el tipo de humor que tiene; yo lo conozco muy bien y me río. Pero en mi caso personal trato de no opinar mucho porque a mí no me hace bien que me saquen de contexto, que se genere polémica. Me desgasta mucho tener que salir a aclarar cosas, por eso a veces prefiero no decir nada.

–El año pasado me hiciste un favor muy grande y yo no sabía cómo agradecértelo, y me dijiste una frase muy linda que me quedó grabada: “Tenés que aprender a recibir”. ¿Por qué a veces nos cuesta tanto?

–Es una frase que me repito siempre a mí misma. Una está acostumbrada a dar más de lo que recibe. Pero no porque no me den, sino porque no sé recibir. Aprender a recibir una devolución linda que te hacen por tu trabajo, aprender a decir gracias sin culpa. Es un gran desafío aprender a dar y a recibir en igual medida.

«HOY PUEDO DECIR QUE ADMIRO LA LIBERTAD DE MI MAMÁ, QUE AGRADEZCO QUE ME HAYA CRIADO CON UNA CABEZA TAN ABIERTA, PARA QUE PUEDA MOSTRARLES A MIS HIJOS MUCHAS COSAS QUE ME HA ENSEÑADO QUE EN SU MOMENTO QUIZÁS NO LAS PODÍA ENTENDER.»

–Sos la cara de una de las marcas de cosmética más grande de la región. ¿Sentís la presión de cuidarte más que el resto?

–Me cuido la piel desde muy chica. Tengo la escuela de mi madre, y eso se lo agradezco siempre. Ella desde muy chica me dijo: “Tenés una piel muy blanca, muy delicada, tenés que cuidarla, cuidarte el envase”. Sin caer en lo superficial. Estoy hablando de no tener problemas de piel, enfermedades, siempre desde el lado del cuidado y de amar eso con lo que uno viene.

–¿Cómo fue crecer en los 90 siendo hija de Daniela Cardone?

–Esta pregunta me la han hecho muchas veces, pero no en esta etapa de mi vida. Así que tengo respuestas nuevas. La verdad es que tuve muchos estadios en la relación con mi madre. Ella es una mujer muy libre, una mujer que admiro. A mí ser mamá de una niña me puso en el lugar de observar mi propia relación con mi madre, con mi linaje femenino. Y hoy te puedo decir que admiro su libertad, que agradezco que me haya criado con una cabeza tan abierta, para que hoy pueda mostrarles a mis hijos muchas cosas que me ha enseñado que en su momento quizás no las podía entender. Yo estaba en un lugar muy tradicional, viviendo con mi padre, y me costaba la manera de vivir de mi madre, y hoy digo: “Está muy bien lo que hizo”.

–¿Ella te enseñó la libertad?

–Mi madre fue libre en todo sentido, en elegir lo que uno quiere ser, en la libertad sexual. Mi mamá siempre fue una persona muy abierta de cabeza para su época. Me acuerdo de estar viviendo en el sur y que a mi vieja se la acusase de prostitución, como si fuera algo malo, sólo porque era una mujer libre. Y hoy veo toda la lucha de las mujeres por tener lo que nos corresponde y digo: “Guau, mi madre siempre fue una mujer que me bajó esa data que en su momento no la pude entender”. Fue superrupturista. Y todo eso se lo quiero enseñar a mis hijos, especialmente al varón, Eloy. Mi mayor desafío es criar un hijo feminista.

–Bueno, tu madre también fue rupturista al embalsamar a sus gatos. ¿Cuántos gatos embalsamados tiene Daniela Cardone en su casa?

–(Risas) Tres. Son como de peluche, yo me acostumbré. Ella tiene una conexión mística con sus gatos. Aparte hay una movida internacional de hacer eso con las mascotas, ¡si te digo que mi madre es una adelantada a su época!

–Con Gonzalo son muy libres como pareja.

–Bueno, ¡no tanto! Estar en pareja es elegir un compañero para compartir tu vida, pero nosotros somos mucho de vivir el día a día. De acá a diez años, no sé… Yo la verdad no creo en el amor para toda la vida, pero si me llega a pasar, genial. No tengo proyecciones grandes con respecto al amor, porque me gusta vivirlo. Qué sé yo adónde voy a estar de acá a cinco años, qué sé yo cómo voy a pensar. Siento que todos vamos mutando, que tenemos muchas vidas en una, y hoy mi pensamiento es distinto a lo que era cuando empecé a salir con Gonzalo. Y en cuanto a la libertad, cuando uno se pone en pareja suele ser una cosa pegajosa, que se confunde donde uno deja de hacer cosas por el otro, y a eso me refiero con la libertad: él tiene que seguir haciendo sus cosas, sus pasiones, lo que a él le encanta, y yo acompañarlo, porque para eso somos pareja, para vivir la vida juntos. Y él, lo mismo conmigo. Él nunca me va a decir: “No hagas este trabajo porque está este pibe o el otro”. Siempre se trata de hablar para, dentro de esta estructura que es una hermosa familia, poder hacer lo que nos gusta a los dos. Porque, si no, se nos pasó la vida, y yo después le voy a recriminar a él cosas que dejé de hacer, y no es así. Nosotros aprendimos con los años a poder llegar a un acuerdo mutuo.

–¿Y qué pasa si en esa dinámica de libertad él se va a trabajar a otro país y se enamora de otra persona, por ejemplo?

–Y, bueno, son cosas que pasan. No por eso no lo voy a dejar ir a pasar un tiempo a otro país, si es su deseo. Si se fuera a trabajar a México, por ejemplo, y se enamora de una mexicana, le diría: “Bueno, perfecto, ¿y ahora qué hacemos, cómo seguimos?”. Para mí se trata de priorizar lo que uno construyó, de elegirse y seguir teniendo amor. Parece fácil decirlo, pero es algo que se aprende sobre la marcha.

–¿Qué te queda pendiente o cuál es tu deseo ahora como actriz?

–Como actriz, anhelo composiciones distintas, romperme un poco, que me llamen no solamente para hacer personajes naíf. Siento que a veces el aspecto físico condiciona, pero a mí me encanta hacer de todo, ir a castings, desafiarme.


Agradecimiento especial: Cocktail 80
Coordinación general: Gimena Bugallo
Styling: Camila Mariani
Film: Luciano Scigliotti
Pelo: Nacho López Fagalde para Vardø Management con productos Kérastase
Make up: Fabiana Pereyra para Frúmboli Estudio
Agradecimientos: Cabu, Valentina Karnoubi, Ginger Jewelry