Una artista local que ya le pertenece al mundo, un puente musical entre dos culturas tan distantes como dispersas y un retorno esperanzador de una banda que no quiso ser un one-hit wonder.


Calambre

Nathy Peluso

Sony Music Entertainment

Podemos decirlo: Nathy Peluso es la artista argentina más internacional de todas. Que viva en España no sería un gran argumento, pero su música, sus letras y sus sonidos redondean lo mejor del hip-hop noventoso y el neo soul de 2000, y sin achicarse se mete entre los grandes del nuevo soundtrack mundial: el latin power. Lo demuestran sus millones de reproducciones y sus nominaciones a diferentes premios y lo termina de confirmar su nuevo LP, Calambre, un álbum lleno de sexo, sensualidad y porteneidad al palo. Doce canciones con el sudor de siempre, desde el soul de “Buenos Aires” y “Llamame” hasta el trap salvaje de “Sana”, pasando por el R&B latino de “Sugga” o el salseo tradicional de “Puro veneno”. Rafa Arcaute, otra vez, aparece como el master chef en la cocina del disco, pero esta vez Nathy también sumó a productores de primer nivel, como Illmind (Kanye West, Drake, 50 Cent, Ariana Grande), Fede Vindver (el argentino que produce a Coldplay) y el maestro salsero Ramón Sánchez.

Hielo azul tierra roja

Chango Spasiuk y Per Einar Watle

Limbo Music 2020

Marca país, el Chango Spasiuk continúa desandando su camino, y así como lo hizo entre la música popular y la académica en Tierra colorada en el Teatro Colón (2014), el acordeonista ahora tiende puentes musicales entre geografías tan dispersas como distantes. Nada tiene que ver la “finmundista” Argentina con la escandinava Noruega, salvo por el último trabajo del Chango, Hielo azul tierra roja, que realizó junto al guitarrista noruego Per Einar Watle. Se trata de un cruce cultural entre la redondez del jazz nórdico y los ritmos del litoral. El frío de Europa se entremezcla con el calor misionero para hallar un territorio fértil, muy lejos de un acto experimental o una ensalada pretenciosa. En tiempos donde la otredad es amenaza, lo desconocido significa peligro y el mundo pandémico obligó a replegarse y restringirse, las diez piezas reunidas en este álbum invitan a abrir las ventanas, los oídos y las conexiones posibles e imposibles del gesto humano.

Ok Human

Weezer

Warner Music

Weezer sacó un discazo y es noticia. Luego de algunos intentos tibios y fallidos –exceptuando parte del acertado Weezer (White Album) en 2016–, los californianos acaban de publicar uno de sus mejores trabajos en veinte años. Con un acercamiento descarado al futuro tecnofóbico de Radiohead en OK Computer, Ok Human hace gala de un pop orquestal lleno de matices melódicos, instrumentos de cuerda, pianos y coros. Alejados de las guitarras eléctricas, el nuevo trabajo de Rivers Cuomo nos recuerda a los primeros pasos de la banda, con un cancionero goloso para poner de principio a fin en un viaje por la ruta. Las doce canciones se pasan volando e incluso dejan con ganas de más, en apenas treinta minutos que recuerdan la épica de Arcade Fire, el tono naíf de Belle And Sebastian, la delicadeza barroca de Sufjan Stevens o el famoso himno de The Verve. Weezer está de vuelta, y desde Los Ángeles hasta Buenos Aires, lo celebramos.