El artista australiano radicado en Nueva York se sumó al equipo de Lacoste para plasmar sus obras en los nuevos envases de la marca. Colores y diseños en diferentes formatos con un claro mensaje de unión humanitaria y alegría.


Jeremy Andrew comenzó su carrera trabajando como editor de un diario, pero la escritura, claramente, no era suficiente. Si bien los textos formaban parte de su arte, notó que los espacios en blanco de cada columna donde plasmaba sus líneas eran rellenados con dibujos e ilustraciones que comenzaron a tener notoriedad en el público. Ese fue el puntapié inicial para crear Anuncios Jeremyville al Servicio de la Comunidad, una iniciativa con la que logró gran popularidad y proyección en redes sociales. Luego llegaron las colaboraciones para primeras marcas y dos libros: Vinyl Will Kill, en el que documenta el movimiento y el trabajo de los vinyl toys, y Jeremyville Sessions, una selección de sus trabajos más importantes. Recientemente, Lacoste invitó a Jeremy a sumarse a su equipo y lanzó dos fragancias intervenidas por el artista: L.12.12 Sparkling y L.12.12 Blanc. En una nota exclusiva, el ilustrador nos cuenta cómo se generó ese vínculo y el mensaje fundamental detrás de cada dibujo.

–¿Cuándo comenzó tu pasión por el arte?

–Yo diría que desde muy joven, cuando crecí en Bondi Beach en Sídney, Australia. El dibujo y la pintura formaban parte de mi interés general en el juego y el arte. Haciendo cosas, explorando creativamente. No sólo dibujar, sino también hacer modelos, escenografías, dioramas, crear mundos enteros con Lego, imaginar y soñar. Me encantaba pasar tiempo conmigo mismo. Eso es principalmente lo que hice cuando era niño.

–¿Cuál es la filosofía detrás de tu trabajo?

–Crear una conexión. Nuestro trabajo se basa principalmente en conceptos e ideas. El aspecto real del proyecto sólo está determinado por la idea, y luego encuentro la mejor manera de expresarla. Para el proyecto de Anuncios de Servicio a la Comunidad, por ejemplo, sentí la necesidad de crear una serie de íconos con significados en varios niveles y mensajes basados en texto, con imágenes muy simples, conmovedoras y compartibles en las redes sociales; fue este enfoque el que terminó dando forma conceptual a los anuncios. El concepto vino primero, no la dirección de arte o el estilo. Eso fue después. La forma fue determinada por la función. Entonces, otros proyectos, como el caso de las pinturas, resultan con un aspecto muy diferente al de los anuncios de servicio público, y están determinados por el concepto y la sensación que estaba tratando de expresar. Cualquier medio está abierto para explorar, no me limito como artista. Sin embargo, en general, existe una sensación de Studio Jeremyville que arropa todo el trabajo que hacemos, pero no se limita a una apariencia específica o definición de estilo. Es más una conexión o una experiencia. Un sentimiento.

«Elegimos una paleta de colores muy particular y la mantuvimos. Blanco brillante, varios tonos de verde, rosa para reflejar la primavera y el verano, púrpura y, por supuesto, el verde icónico de Lacoste»

–¿Tenés un proceso creativo puntual al desarrollar un nuevo proyecto?

–Para mí, casi todo comienza con un cuaderno de bocetos vacío y un bolígrafo interminable. Sólo pasar tiempo en un café, pensar, dibujar, planificar. La emoción tiene que ver con un nuevo proyecto, un concepto o un medio que no he explorado antes. Entonces encuentro una manera de hacer eso realidad. Una idea puede manifestarse en cualquier medio relevante para el proyecto, no tiene que estar limitada sólo por los medios que conocés o con los que estás familiarizado. De hecho, siempre es más emocionante dejar tu zona de confort para explorar nuevos medios y, recientemente, he estado trabajando en esculturas 3D, animación, oratoria, moda, bellas artes y algunos campos del entretenimiento. A la mayoría nunca los había probado antes, y la arquitectura me enseñó que el proceso y el mecanismo son lo importante, el motor de cómo hacer realidad una idea, y eso se aplica a cualquier medio, incluido el 3D.

–¿Cuál es tu primer recuerdo de Lacoste?

–David Byrne de los Talking Heads vistiendo la marca en una presentación en vivo en la televisión, alrededor de 1979, tocando la canción “Psycho Killer”. Realmente definió la imagen de Lacoste para mí al instante, y le brindó a la marca un sentido de individualidad y arte: todas las cosas a las que aspiraba. Lacoste representa energía, admiro el emprendimiento de René Lacoste. Un estado icónico. La visión singular y única le da individualidad. Deportividad y salud. El optimismo y la vitalidad de la juventud. Elegancia, líneas limpias y una gran nitidez. El cocodrilo es el poder de un ícono, la visión singular de un fundador y el poder de lograr el éxito. La fuerza de un símbolo.

–¿Qué valores compartís con la marca?

–Para mí se trata de valorar las diferencias. Fomentar un sentido de juego y abstracción. Haciendo las cosas a tu manera. Probar cosas nuevas y explorar la creatividad con el deporte.

–¿Cuál es la historia detrás de la colaboración?

–Conocimos a Sarah Andelman, de Just an Idea y Colette, y Louise Trotter, directora creativa de Lacoste, conversamos sobre la idea y nos encantó el proyecto. Hemos adorado y respetado a Lacoste durante años, por lo que nos sentimos extremadamente felices de ser parte del proyecto con un equipo que ha sido excelente para trabajar. Ha sido muy divertido y hemos podido probar cosas nuevas que nunca habíamos intentado. Uno de los mejores proyectos de la historia, para nosotros. La forma en que una idea y filosofía singular y fuerte puede traducirse en tantos medios y tener un impacto en el mundo. Aprendí mucho del mensaje de Lacoste a través de este proyecto, y quería impulsarlo un poco más en el área de la cultura pop, el juego, el arte y la abstracción. Creo que Jeremyville es muy cercano a la filosofía y sentimiento de Lacoste.

–¿Qué quisieras llevar de tu arte al universo de Lacoste?

–Megan Mair, directora creativa del Estudio Jeremyville, y yo hablamos por un buen tiempo en cafés para poder ofrecer una mirada fresca a este proyecto. Sin lugar a dudas, queríamos generar una fusión entre Jeremyville y Lacoste e interpretar el cocodrilo de nuestra manera. Eso fue el primer paso para este proyecto, crear un lenguaje visual Jeremyville hecho a la medida de Lacoste, pero que a la vez sea reconocido como algo que se originó en nuestro estudio. Es una mezcla sutil, casi como si Lacoste estuviese visitando un lugar llamado Jeremyville. Elegimos una paleta de colores muy particular y la mantuvimos. Blanco brillante, varios tonos de verde, rosa para reflejar la primavera y el verano, púrpura y, por supuesto, el verde icónico de Lacoste. Creamos un panel de pintura basado en formas abstractas y colores específicos. También quisimos crear tótems abstractos y personajes representantes de la calidad y los símbolos de Lacoste: las pelotas de tenis, raquetas, líneas de las canchas de tenis, y los reconfiguramos para lograr la esencia del proyecto.

–¿Cuál es la conexión entre moda, arte y fragancia?

–Un sentimiento y ambiente singular. Una hermosa conexión con la vida y con vivir. Optimismo, energía y pasión.

–¿Cómo te inspiró el universo de la colección de fragancias L.12.12?

–Crea una frescura y un optimismo que se traducen en todas las estaciones. Sentirse saludable, deportivo y soñar con un gran futuro por delante. Puedo sentir las notas de limón y la madera que le da una sofisticación. Un poco de jengibre, sobre todo una sensación de frescura y novedad.

–¿Cómo influye en tu arte vivir en Nueva York?

–Siempre me esfuerzo más aquí. Me impulsa a ser un mejor artista y más trabajador. Sin duda, más profesional y productivo. La libertad de reinventarte y ser tan magnifico como puedas ser.