En el delta se esconde un tesoro secreto: un parque inspirado en los Jardines Giverny, donde pintaba Monet. Un lugar con una fusión única de arte, paisaje y gastronomía.


La aventura comienza en el Puerto Fluvial de Tigre, donde nos encontramos con Cecilia Millet, la relacionista pública de la isla, que nos promete un día de ensueño pero se queda corta. A sólo 20 minutos de ahí, uno puede acceder en lancha o catamarán a la isla El Descanso, un verdadero paraíso que trasciende las fronteras de lo terrenal. Al llegar, Claudio Stamato y Felipe Durán Sanabria, sus anfitriones, nos invitan a pasar muy amablemente y, junto con ellos, nos reciben dos leones imponentes forjados en hierro en Florencia y tres perros de carne y hueso, Mojito, Santo y Blanquita, que son parte de la familia y, como buenos soldados de luz, caminarán con nosotros durante todo el día sin importar las altas temperaturas.

“Yo me enamoré del río en 1993, cuando vine al cumpleaños de un amigo. Era un día en que el agua salía de su cauce y el calor era agobiante. Me metí y tuve una epifanía: sentí una absoluta comunión con la naturaleza. A partir de ese momento nunca más me pude ir de la isla, ahí nació todo. Antes veníamos los fines de semana y los veranos, pero desde que se inició la pandemia, nos trasladamos acá. Es increíble que tengamos este delta maravilloso en las puertas de la Ciudad de Buenos Aires”, nos cuenta Claudio, mientras degustamos un aperitivo.

Recorremos una espaciosa sala de estar, llena de arte, donde se encuentran obras de Julio Le Parc que coexisten con la ambientación deliciosa de Desde Asia, el local de muebles exclusivos cuya dueña es también Cecilia, que nos explica: “Con Desde Asia, en conjunto con El Descanso, decidimos hacer una propuesta que está muy de moda, que es ambientar un lugar y, si te gusta lo que ves, que lo puedas comprar. Todos los muebles están a la venta. Son piezas únicas con diseño, personalidad e historia que les dan un valor agregado”.

Nos preparamos para la expedición natural. Todo girará en torno a números sagrados y maestros, porque como es arriba es abajo: once puentes, siete jardineros, doce sillas de la armonía, 33 arcos con diferentes plantas y la infaltable diosa de la isla: la rosa. Recordemos que esta es la flor sagrada de Occidente, sus pétalos simbolizan el número 5, que representa al ser humano y el microcosmos. Por eso la rosa tiene su equivalencia con la estrella de cinco puntas (pentagrama o tetragramaton), que encarna los cinco elementos (agua, tierra, aire, fuego y espíritu), que cuando convergen en armonía determinan el perfecto equilibrio del universo.

«Hemos decidido construir un pequeño hotel boutique de once cuartos para que la gente pueda vivir una experiencia de dos o tres días acá. Los primeros dormitorios van a estar listos para Pascuas.» (Claudio Stamato)

Una oda a la naturaleza con obras de arte a cielo abierto

Cada rincón de la isla tiene una historia que vale la pena escuchar de boca de sus mentores, unos apasionados a la hora de compartir los relatos que esconden siempre, de una u otra manera, un cuento de amor. “El puente del ángel tiene una bendición muy importante: todo aquel que lo atraviesa e invoca esa energía y no tiene amor, lo encuentra, y el que lo tiene, lo potencia”, nos dice Claudio.

La famosa obra del conjunto de atriles del artista fallecido Carlos Gallardo, A toda orquesta con la naturaleza, es parte del paisaje local. Están también las esculturas de Alberto Bastón Díaz, que de joven se fue a estudiar a París y en el vuelo descubrió que era fóbico a los aviones. Durante siete años no pudo regresar y empezó a sentir la angustia del destierro. Cuando volvió, desarrolló la serie de la Rivera, que son obras de anclas, proas, velas y restos de barcos en grandes volúmenes para que no se pierdan en la escala de la isla, en homenaje a nuestros abuelos que llegaron a estas tierras y aguardan su regreso a casa.

«Empecé a pensar cómo desarrollar una tecnología que acompañe a la gente y que genere placer estético. Estamos trabajando para que esto sea un museo de día y otro de noche.» (Felipe Durán Sanabria)

–¿Cómo se hace para llevar adelante un proyecto tan ambicioso?

Claudio Stamato: –Es muy importante tener un compañero que vibre en la misma frecuencia que vos, no se puede tener un proyecto así si tu pareja no te acompaña y lo hace suyo también. Felipe es un cocreador absoluto; en estos doce años que llevamos juntos, el parque tuvo un crecimiento exponencial, estoy feliz con eso.

–¿Existe la posibilidad de quedarse a dormir en la isla?

C. S.: –En realidad esto empezó siendo sólo para amigos y familia, pero a raíz de que todos nos hacen esa pregunta, hemos decidido construir un pequeño hotel boutique de once cuartos para que la gente pueda vivir una experiencia de dos o tres días acá. Los primeros dormitorios van a estar listos para Pascuas. Nos gusta mucho la fotografía y empezamos a pensar qué fotos de la naturaleza sacadas por nosotros podemos poner para particularizar los espacios que estarán ambientados por Desde Asia.

–¿Podés hablarme de otros futuros proyectos?

C. S.: –Estamos sobre el río Sarmiento, que tiene mucho movimiento, y la idea es hacer una marina para que la gente que quiera venir con su lancha o su barco pueda hacerlo. Un proyecto más a largo plazo es hacer un hotel grande enfrente de la isla con una circulación permanente de balsas que conecten las dos márgenes.

–¿Cuáles fueron los eventos más significativos que tuvieron lugar acá?

C. S.: –Hace dos años hicimos un seminario de neurociencias contemplativas y vino Brother David, un monje benedictino de 95 años. Recorrió el parque del brazo de Felipe y le enseñó a bañarse en el río. “Siempre que te metas, sentí adónde va la corriente, tirate de espaldas y pedile al río que se lleve todo hasta que te sientas vacío. Luego, permití que el agua te llene de todo lo que tiene para vos”, le dijo. Fue absolutamente conmovedor.

–¿Hacen turismo social con el Municipio de Tigre?

C. S.: –Sí, ahora con la pandemia se frenó un poco todo. Lo lindo de esas visitas es sentir las energías de cada grupo. Una de las experiencias más agradables y conmovedoras es cuando nos visitan abuelos, son gente superagradecida y disfrutan de las plantas y las caminatas de una manera asombrosa. También vinieron víctimas de violencia de género, y lo impresionante fue cuando, al final del recorrido, llegaron a la mesa y vieron que todo estaba servido. Lloraban mientras nos decían: “Nunca nadie nos sirvió a nosotras”.

El primer museo de realidad aumentada

Felipe Durán Sanabria es un apasionado de varias cosas, pero trabaja básicamente con tecnología. A raíz de una larga investigación, encontró la realidad aumentada y se enamoró. Lideró el proyecto de Julio Le Parc en la intervención del Obelisco y llevó a cabo el primer museo virtual con piezas creadas desde esta especialidad, con artistas como Marta Minujín.

–¿El entorno de la naturaleza te ayuda a la creación?

Felipe Durán Sanabria: –Sin duda, es mi fuente de inspiración. El arte, las plantas y todo el tema espiritual vinieron a partir de que conocí a Clau. Ahí empecé a pensar cómo desarrollar una tecnología que acompañe a la gente y que genere placer estético. Estamos trabajando para que esto sea un museo de día y otro de noche, con piezas flotando entre los árboles, es totalmente inédito en la historia del arte mundial.

–¿Hay un punto de fusión entre la energía natural y la tecnológica?

F. D. S.: –Esta agua viene desde el Amazonas, pasa por las cataratas y se transforma en el río Paraná: toda la sangre latinoamericana y de las religiones indígenas ancestrales pasan su información a través de las aguas. Es una energía que desemboca en el río más ancho del mundo. Es algo único que, cuando lo mezclás con arte, paisaje y tecnología, desde el punto de vista humanizante, crea un nuevo concepto de arte más masivo y democrático.

Eventos y fiestas privadas

La isla es un lugar exclusivo donde estuvieron personalidades destacadas, como Madonna, el actor Will Smith y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, entre otros. El lugar cuenta con un salón en altura con ventanales que dan al río y a los jardines. Se puede festejar el evento que se desee, con el límite de personas establecido y todos los cuidados necesarios.

Experiencia gourmet

Inauguraron un restaurante a cargo del chef Daniel Hansen, que cuenta con platos deliciosos y una bodega acorde. La gastronomía acompaña la experiencia natural y artística con el mismo nivel de excelencia. La capacidad es para 55 personas, así que la visita es con previa reserva.

ISLA DEL DESCANSO

islaeldescanso.com

Consultas y reservas: +54 9 11 5954-6295

DESDE ASIA

Malabia 1359 (CABA)

IG: @desde_asia