El diseñador argentino nos cuenta cómo combina diferentes materiales para crear colecciones sin género. Un espacio de creatividad universal con mucha individualidad y detalles de reminiscencia asiática con los valores que rigen al código del guerrero samurái.


–¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la moda habiendo abandonado la carrera de Medicina? ¿Fue difícil adaptarte?

–Cuando la conocí a Verónica de la Canal, me invitó a sus desfiles y me enamoré del mundo de la moda. En ese mismo momento también empecé a experimentar la ropa de diseño; me vestía con prendas realizadas por Jeremy Scott para Adidas. Fue difícil adaptarme puesto que toda la vida había practicado habilidades cognitivas, como aprender largos textos, pero nunca había desarrollado habilidades manuales, como pasar horas cosiendo o cortando. Además, yo no tenía idea de qué iba la industria de la moda ya que toda mi vida había dicho que iba a ser médico. Aprendí todo un universo de la noche a la mañana.

–¿Cuál es la esencia del diseño Panni Margot?

–La esencia es mezclar todo. Combinar texturas y materiales, mezclar tipologías, interactuar con diversas culturas. A partir de ello se genera un mensaje: la ropa no tiene género. Todos somos distintos y eso nos hace a todos iguales.

–¿Por qué elegiste la cultura japonesa como inspiración? ¿Qué es lo que más te atrae?

–Desde pequeño nunca me sentí identificado con la cultura que me rodeaba, y cuando descubrí la oriental, me generó una afinidad inmediata. Lo que más me atrae es el código samurái, lleno de virtudes en las cuales siempre pienso a la hora de obrar, además de que es una civilización rica en costumbres y principios que valen la pena seguir. Creo que de una cultura tan antigua y con vasta experiencia podemos aprender mucho.

«Me encuentro en medio de una problemática pero yo quiero ser parte de la solución y por eso miro a un futuro sin etiquetas, sin géneros. Busco su abolición y poder generar una verdadera inclusión donde no se pueda señalar más a nadie.»

–¿Por qué optaste por hacer diseños sin género?

–Me encontré en un contexto donde el movimiento LGBTIQ+ y el feminismo estaban muy agresivos, y yo, siendo hombre hétero, empecé a sentirme muy atacado y mal conmigo mismo simplemente por ser quien era. Creo que apoyar ambos movimientos es primordial para poder llegar a un mañana en el cual yo ya me quiero parar. Me encuentro en medio de una problemática pero yo quiero ser parte de la solución y por eso miro a un futuro sin etiquetas, sin géneros. Busco su abolición y poder generar una verdadera inclusión donde no se pueda señalar más a nadie, puesto que etiquetar a una persona por su gusto, por cómo se siente o simplemente por lo que le gusta hacer segmenta y divide, y yo busco la unión.

–¿Cómo ves la evolución de tu marca desde que empezaste?

–El cambio ha sido grande. Empecé con una idea y me vi desarrollando y evolucionando además de adaptarme a un montón de cosas más. Empecé con diseños muy conceptuales y con un universo muy rico en contenido, pero poco a poco fui entendiendo donde me encontraba parado y fui adaptándome a las situaciones que estábamos viviendo. Arranqué con una marca prêt-à-porter muy elevada, con costos altos, mucho gasto en telas y mucho volumen, y me fui dando cuenta de que, poco a poco, nos encontramos con una gran recesión, una enorme devaluación y ni hablar que después vino una pandemia que nos puso a todos en una cuarentena. Ahí fue que tuve que adaptarme a crear barbijos, ropa de hogar y prendas que fueran más cómodas para la calle, puesto que estábamos todos en nuestras casas. Además, tuve que tomar en cuenta la situación económica, que día tras día estaba en devaluación a la hora de diseñar y escuchar a los usuarios. Así que podría decir que me encuentro con una marca prolífica.

–¿Cómo viviste los comienzos de la pandemia? ¿Cómo lograste surfear los inconvenientes? ¿Cómo pudiste reinventarte?

–El primer mes fue muy difícil. Sólo vendí un pantalón y ahí me preocupé un montón. Tomé la decisión de poner todo el local al 50 por ciento de descuento y empezar a pagar publicidad en las redes sociales. Los vecinos de mi local me pidieron si podía diseñarles un barbijo y, como me gustó el diseño, lo publiqué en mi Instagram para ver si lograba vender alguno más. Pensé que iba a vender diez como mucho, pero al final fue un producto que explotó. La logística de la empresa en cuanto a envíos no daba abasto y tuve que adaptarme a contratar nuevos servicios para poder llevarles a mis clientes sus productos. Antes todo era presencial, hoy en día todo se maneja al revés, de manera online y muy poco en el local.

«Desde que empecé siempre dije que no quiero ser otra marca más que mira lo que se hace en Europa para reproducirlo en la Argentina. Siempre busqué tener mi propia identidad.»

–¿Cómo fue tu experiencia en Latino Fashion Week? ¿Creés que marcó un antes y un después en tu carrera?

–Fue una experiencia enorme para mí porque recién había hecho mi segunda colección y ya me veía parado en un marco internacional. Claro que hubo un cambio en mi carrera desde entonces ya que hubo mucha repercusión y eso hizo que muchos artistas vinieran a preguntar por los diseños.

–De todas las celebrities que vestiste hasta el momento, ¿cuál fue un sueño cumplido?

–El verdadero sueño cumplido es que todos hayan venido a mí, tanto los artistas de renombre como los del under. Me encanta que las personas tengan un criterio estético adquirido y que consideren que mi ropa no es sólo un simple vestuario. Eso ya es todo un sueño para mí.

–¿A quién te gustaría vestir que todavía no pudiste?

–A Lady Gaga.

–¿Qué objetivos tenés a futuro? ¿Nos podés adelantar algo de lo que se viene?

–Desde que empecé siempre dije que no quiero ser otra marca más que mira lo que se hace en Europa para reproducirlo en la Argentina. Siempre busqué tener mi propia identidad, al punto tal que, cuando desde afuera miren la Argentina, digan: “¡Oh, miren lo que hacen allá!”. Uno de mis objetivos y metas es poder abrir un local en Japón y luego en París, Inglaterra y Nueva York.

–¿Cómo percibís la moda argentina? ¿Cuáles son los puntos fuertes de los diseñadores locales que los diferencian de los del exterior?

–Encuentro que la Argentina tiene una voz muy fuerte en moda. Hay mucho talento y gente que se anima a salir del molde. Hay un montón de diseñadores que aspiran a buscar alternativas para una moda sustentable y ayudar a la evolución del planeta para poder crear un mundo mejor. Creo que ahí se encuentra el punto fuerte de la industria en nuestro país, una moda más consciente y evolucionada que busca dar respuesta a la problemática ambiental en la que nos encontramos hoy.