LEGALIZACIÓN DEL AUTOCULTIVO • EL TIEMPO HABLÓ

A mediados de noviembre, el Gobierno argentino legalizó el autocultivo de cannabis para uso medicinal y el expendio de aceites en farmacias. Un hito histórico en nuestro país que beneficia a miles de familias y sienta las bases de un nuevo panorama social, económico y cultural.  


El titular, por estridente y por necesario, sacudió todos los medios argentinos: “El Gobierno legalizó el autocultivo para uso medicinal”. En rigor, el Decreto 883/2020 del Boletín Oficial dispuso una nueva reglamentación para la Ley de Uso Medicinal de Cannabis. Así las cosas, donde había una pared, ahora hay una ventana. Y donde hay una ventana, asoma turgente una planta verde, una planta que acompaña, una planta que sana.

“Esta nueva reglamentación viene a sentar las bases de un mercado legal de cannabis medicinal en la Argentina, de la mano del concepto de soberanía en salud, descriminalizando el autocultivo como herramienta de acceso, amparando a los cultivadores solidarios, familias y agrupaciones que han sostenido la demanda de los usuarios, familiares y seres queridos en la necesidad de mejorar su calidad de vida sin afectar a terceros”, explica al detalle Pablo Fazio, presidente de la Cámara Argentina de Cannabis (Argencann).

Gracias a la insistencia y militancia de Mamá Cultiva, organización que agrupa a madres de niños con epilepsia refractaria, cáncer y otras patologías que no han encontrado mejoría con la medicina tradicional y probaron con el cannabis medicinal en sus hijos, se sancionó en 2017 la Ley 27.350, que contemplaba el uso de cannabis medicinal para diagnósticos de epilepsia refractaria. “El acceso al producto era muy dificultoso y no estaba garantizado para todos”, recuerda Laura Sandoval, asesora independiente de la industria cannábica y directora argentina de la Latin America Industrial Hemp Association (Laiha).

Apenas firmada, aquella primera ley no había conformado del todo al colectivo cannábico. Entre la comunidad crecía un descontento: esa ley y su reglamentación eran, en palabras amables, un tanto incompletas. “A mi juicio, esa ley se hizo como para contener la presión social del momento, con las mamás en la mesa de Mirtha Legrand, pero nunca les dio respuestas reales”, suma Fernando Soriano, autor de Marihuana. La historia. De Manuel Belgrano a las copas cannábicas.

“Las personas que entendieron la necesidad del cannabis medicinal lo hicieron porque tenían a un familiar que lo necesitaba o a algún amigo que le costaba acceder al producto por cuestiones económicas.” (Laura Sandoval, directora argentina de la Laiha)

Entretanto, gracias a esta nueva reglamentación, con el apoyo del Poder Ejecutivo y el compromiso del presidente Alberto Fernández y de la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, se ampliaron a nivel normativo cuestiones fundamentales del concepto de salud. “Cualquier persona con indicación médica va a poder acceder al producto”, asegura Sandoval.

Este avance fue largamente esperado por muchos usuarios, familias y, también, por todo el ecosistema de empresas y emprendedores cannábicos argentinos. “Se aguardaba con mucha ansiedad, y el hecho de que se haya avanzado en medio de una pandemia que acaparó casi por completo la gestión del Ministerio de Salud le da aún más valor y pone de manifiesto la valentía y la voluntad política que existe detrás de tal decisión”, Fazio dixit. “Las familias van a poder cultivar dentro del marco de la legalidad”, amplía y tranquiliza Sandoval.

En términos políticos, esta nueva reglamentación responde a la demanda del colectivo cannábico. Concretamente, es el clic trascendental para permitir el autocultivo. “Para mí, justamente, lo más importante es el autocultivo y todo lo que eso significa para los usuarios. Es el primer eslabón de una seguidilla de reconsideraciones que espero terminen en un cambio de la Ley de Drogas”, declara el autor de Marihuana.

Por otro lado, se podrán importar productos previamente aprobados. Y tanto las recetas como los productos estarán en las cartillas de salud pública y privada. En boca de Sandoval: “Ahora, los médicos van a poder dar acceso a los pacientes. Es una felicidad enorme”.

El decreto establece la regulación del cultivo doméstico, el cultivo solidario y el expendio en farmacias de aceites, tinturas y cremas producidas con base cannábica. “Propicia que nadie se quede sin el cannabis que necesita”, indica Soriano. A la sazón, dicho mercado podría ser abastecido desde la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (Anlap) y desde el mundo privado.

“También es dable destacar la importancia otorgada en la reglamentación al fomento de la capacitación de los profesionales de la salud y de los estudiantes de Medicina dentro del sistema público y privado, formulando condiciones claras que animen la decisión de los médicos a prescribir cannabis sin que ello afecte la percepción de los profesionales sobre la minimización de riesgos y sus obligaciones éticas en atención a los intereses y beneficios de sus pacientes”, comenta Fazio.

En su reglamentación, el nuevo consejo consultivo de expertos, que dará cause a la resolución de problemas, advierte que su objetivo es el de generar vínculos con asociaciones civiles, privados y universidades no sólo para producir, investigar y distribuir el producto, sino también para brindar información. “Lo van a poder hacer de una manera legal. Van a poder generar convenios con la autoridad de aplicación”, completa Sandoval. En torno de las asociaciones civiles, la nueva reglamentación les abre las puertas y las invita a generar convenios, puntos de producción, testeo y acceso. “Es un sueño”, asegura.

“Para mí, justamente, lo más importante es el autocultivo y todo lo que eso significa para los usuarios. Es el primer eslabón de una seguidilla de reconsideraciones que espero terminen en un cambio de la Ley de Drogas.” (Fernando Soriano, periodista)

Tardó en llegar, pero hubo recompensa

Desde antes de antes, la Argentina se enfrenta a sus propias contradicciones, flejes, divisiones y grietas. Casi no hay que aclararlo porque siempre está delante de nosotros: la Argentina es una suma de complejidades. “Siempre estamos muy enfrentados, nos falta la empatía. Las personas que entendieron la necesidad del cannabis medicinal lo hicieron porque tenían a un familiar que lo necesitaba o a algún amigo que le costaba acceder al producto por cuestiones económicas. Nos cuesta mucho ver la realidad del otro”, señala Sandoval.

Por lo demás, el tratamiento de una ley que contemple el autocultivo de cannabis medicinal tuvo una larga discusión social. “Esa cuestión cultural nos jugó en contra mucho tiempo. Si bien somos una sociedad complicada, llegamos a los resultados porque somos persistentes. Hubo una mayoría de la sociedad que apoyó”, dice Sandoval. Y, mientras tanto, ese tiempo de indecisión alargó el dolor de los pacientes. La respuesta se dilató, pero hoy llegó. Se abrió el camino, pero aún sigue faltando.

“Hay que naturalizar la planta”, arriesga Soriano, soñando con una regulación total (sí, con el uso industrial, pero también con el recreativo). De pronto, con la cobertura de las obras sociales y el amparo del Estado, los usuarios podrán tener plantas bajo indicación médica. De nuevo, para reforzar los conceptos: indicación médica no es prescripción médica. “Hay médicos que no prescriben, pero con una indicación ya vas a poder acceder al registro de usuarios”, detalla. ¿Y quiénes podrán cultivar? En principio, todas las personas que tengan una patología y que encuentren, por sugerencia médica, un alivio o tratamiento vía cannabis.

A todo esto, ¿qué dicen los usuarios? “Están todos muy contentos, la militaron mucho”, continúa el periodista. Entonces, con esta regulación se le pone un fin a la persecución policial, se desarticula la estigmatización, se repara una demanda social, se democratiza la información (qué aceite necesita cada indicación, qué remedio se administra para cada cuerpo, qué tomamos cuando tomamos aceite de cannabis medicinal) y se ayuda a que desaparezca el dolor. Y sólo por el goce de leerlo nuevamente, acá va una vez más: “El Gobierno legalizó el autocultivo para uso medicinal”.

“Se aguardaba con mucha ansiedad, y el hecho de que se haya avanzado en medio de una pandemia que acaparó casi por completo la gestión del Ministerio de Salud le da aún más valor y pone de manifiesto la valentía y la voluntad política que existe detrás de tal decisión.” (Pablo Fazio, presidente de la Argencann)