A pocos días de haber sido lanzado en el mercado, su segundo trabajo discográfico escala posiciones en los rankings de Spotify y es de los más coreografiados en redes.
Entusiasmada con llevar su música a todos lados, la actriz, cantante y compositora se prepara, además, para protagonizar las segundas temporada de Pequeña Victoria, en Telefé, y Casi Feliz, en Netflix.


Son las diez de la noche del primer sábado de noviembre.

Natalie llega puntual a los estudios de IP, la señal de noticias desde donde se transmite en vivo El Planeta Urbano tv, para ensayar los dos temas que va a cantar junto a su guitarrista. Le pedimos hits, y prepara el corte más popular de su primer disco, Un té de tilo por favor, y ensaya el flamante lanzamiento de su nuevo trabajo, Detox.

Su alegría y humildad inundan el set.

Más tarde, cuando se prende la cámara y comienza nuestra entrevista en vivo, le pregunto si prefiere la música o la actuación, con cuál de las dos arrancó su carrera, y se detiene a recordar sus primeros pasos en el mundo artístico, con solo diez años de edad. 

-¿Cómo fueron esos comienzos?

-Lo primero que hice fue desfilar. Mi tía trabajaba en una marca de ropa para chicos y me llevó a un desfile cuando yo tenía unos diez años, y a partir de ese momento empecé a ir a castings para publicidad. Después quedé para cantar en un programa de la TV Pública y desde entonces no paré.

-¿Cuándo descubriste que tenías esa voz tan potente?

-Bueno, eso hace poco, y todavía no sé si es que me doy del todo cuenta. Pero en el musical El diluvio que viene tuve una de las primeras oportunidades de explorar el caudal de voz. En la audición me habían pedido un do de pecho y yo no sabía ni qué era, y a partir de entonces empecé a tener registro de esas técnicas. Creo que en mi carrera el canto y la actuación siempre estuvieron a la par.

-En un momento ingresaste en el universo de las tiras y llegaste a protagonizar en el Trece y en Telefé, y este año estuviste al frente de una serie de Netflix, Casi Feliz, que fue de las más vistas de la cuarentena…

-Sí, eso fue una locura. Me acuerdo que tuve miles de reuniones por la serie, miles de charlas con Seba Wainraich, pero hasta que no la ví no caí. Yo soy muy del ver para creer, me gusta confirmar las cosas, y cuando lo vi dije, ¡uhhhh, ahí está!

-El aislamiento te agarró viviendo sola en tu casa, ¿te volviste un poco hermitánea a raíz de esto?

-Bueno, yo ya era hermitánea de antes, me gusta estar en soledad. Cuando uno se divierte con uno mismo, puede pasar tiempo solo sin problema. A mí igual siempre me gustó estar en casa, no soy de salir mucho, incluso fuera de la cuarentena siempre prefería hacer planes con amigos en casas que salir a bares o boliches.

-¿Cómo fue el tema de las citas en este contexto? Imagino que siendo famosa era más complicado entrar en apps de contactos…

-Bueno, yo personalmente no me metería en esas apps aunque no fuera famosa, más que nada por una cuestión de seguridad. La verdad es que prefiero conocer a la gente de otra forma. Tengo amigas que han conocido chicos así y está buenísimo, pero a mí toda esa situación de conocerse por celular me da miedo. 

-¿Pero entonces cómo conoces a alguien en los ocho meses que llevamos de aislamiento?

-Bueno, podes revisar en los conocidos…

-Ah, la famosa “base de datos”

-Bueno, sí. A mí me pasa que no me gusta la gente a través de las redes, me parece que hay algo que fluye en la energía cuando alguien se ve, se cruza… Hay algo que pasa en la conexión.

-Volviendo a la base de datos, ¿no se supone que ahí fueron a parar los contactos descartados?

-No necesariamente (se ríe). Uno siempre se hace listas: lo que hice mal, lo que hice bien, lo que me gustaría reveer… También hay base de datos de cosas que uno quisiera hacer, hay de todo. Pero para mí, mi cuerpo es un templo sagrado al que respeto muchísimo, y así respeto quien está en mi base de todos, jajaja.

-¿Por qué le pusiste Detox a tu nuevo disco?

-El concepto que intento dejar es que uno no tiene que ser tóxico. A mi me escriben mucho por redes para contarme sus historias y noto mucha toxicidad en los vínculos amorosos. Y la canción arranca diciendo “Si se quiere ir, que se vaya”, porque uno no tiene que ser tóxico. Digo, si esa persona se quiere ir, ¿por qué la querés retener? Ya está, cuando alguien decide que se quiere ir, hay que dejarlo.

-Es muy fácil decirlo en la teoría, pero ponerlo en práctica a veces se complica…

-No es tan difícil. El tiempo es algo que no se recupera, entonces cuando uno está en un vínculo que es tóxico, uno tiene que pensar en su tiempo y en el tiempo de la otra persona. Hay que verlo así y hay que cambiar el foco: si vos estás ahí y el amor no fluye, hay que salir. El amor no duele, tiene que ser lindo, hay que pasarla bien, hay que ser respetuoso, tiene que ser una compañía, hacerte crecer. Entonces, es mejor dejarlo antes, que tarde.

-Cuando plasmas en tus temas estas enseñanzas, ¿te sirve para depurarte?

-Sí, claramente. Yo me peleaba mucho conmigo misma apenas arrancaba el día, en vez de estar feliz, positiva. Pero sí, me sirve mucho la catarsis.