Dueña de una gran voz y una manera de expresarse muy peculiar, la artista oriunda del paraíso cervecero atraviesa su mejor momento rompiendo todos los récords y conquistando los diferentes mercados con base en el talento, el trabajo y, sobre todo, la humildad.


María Becerra, desde chiquita, supo que quería ser cantante. Para cumplir su sueño, pasó por varias etapas. Lamentablemente, sufrir bullying fue una de ellas, pero lejos de desanimarse, abrió un canal de YouTube en el que compartía sus experiencias y contaba cosas a cámara con mucho humor. Luego le siguieron las canciones y composiciones de su puño y letra hasta que decidió volcarse de lleno a esa faceta. Y lo bien que hizo, porque hoy es la voz femenina líder del movimiento pop urbano en la Argentina. Tiene un decir tan dulce, nostálgico y genuino a la vez que es difícil no quedar cautivado por su persona. Después de millones de reproducciones en Spotify y YouTube y el terremoto causado por el lanzamiento de la nueva versión de su hit “High” junto a la estrella del pop TINI y la española Lola Índigo, María, con tan sólo veinte años, se prepara para dar un concierto vía streaming en noviembre con su banda y artistas invitados que promete ser increíble.

«‘High’ la compuse en un momento en que estaba muy triste, todo lo que dice la canción es lo que de verdad estaba sintiendo, creo que por eso la gente se identificó tanto con el tema.»

–¿Cómo estás viviendo este suceso explosivo del “High Remix”?

–La verdad, no caigo todavía. Fue un giro de rosca muy sarpado, no me lo esperaba, superó todas mis expectativas. Estar caminando por la calle y que un auto pase escuchando tu tema es muy flashero. Mis familiares me mandan videos de los vecinos escuchando la canción y pienso que hace un par de años yo estaba en la misma situación con otros artistas y ahora pasé a grabar con ellos.

–¿Qué pasó cuando les propusiste la colaboración a TINI y a Lola Índigo?

–Fue muy bonito todo lo que sucedió. Con Lola, por ejemplo, no bien saqué el tema me habló por redes sociales felicitándome y me dijo: “Me encantó tu canción. Si el día de mañana le hacés un remix, por favor, teneme en cuenta”. Superhumilde. Entonces, en la primera que pensé fue en ella. Y después tuve la idea de llamarla a TINI; mi representante habló con su equipo y se sumaron al toque. Las dos son muy sarpadas como artistas y también como personas, me dijeron que sí de una.

–¿Qué te inspiró a escribir la letra?

–La compuse en un momento en que estaba muy triste; todo lo que dice la canción es lo que de verdad estaba sintiendo. Creo que por eso la gente se identificó tanto con el tema. La mayoría del tiempo, cuando tenemos problemas, intentamos camuflarlos y estar bien cuando, en realidad, a la noche estamos acostados llorando por horas. Habla de una relación de dependencia, es triste, pero a la vez está bueno poder compartir y transmitir eso.

–¿Cómo te llevás con el reconocimiento masivo que estás teniendo?

–Por momentos muy bien y por otros no tanto, pero siempre rescato lo bueno. Hay veces en que se torna medio incómodo porque se cruzan ciertos límites. Entiendo que nunca lo hacen desde el lado de la maldad, pero ponele, se enteraron en dónde vivía mi familia y pasaban a tocar timbre o a tirar piedras a la ventana para que yo saliera, y eso ya es demasiado, porque es la privacidad de ellos. Pero la verdad es que no tengo de qué quejarme, todo es agradecimiento, estoy re contenta.

–¿Hace cuánto estudiás canto y actuación?

–Arranqué a estudiar a los seis años con diferentes profesores. Estuve muchísimo tiempo en la Escuela de Valeria Lynch, tenía comedia musical, me acuerdo de que viajaba todo el tiempo de Quilmes a Capital. Me encantaba, mi familia me apoyó siempre. Nunca tuve ninguna duda de que quería ser cantante, para eso me preparé y para eso estoy ready hoy en día.

–El número 2 se repite en todo lo que hacés: en el nombre de tu EP, en las fechas de tus lanzamientos, en tu vestuario, en el tatuaje de tu mano, en tu cuenta de Instagram… ¿Te gusta la numerología?

–Sí, re. La verdad es que el 22 es mi número de la suerte, siempre se me apareció, de chiquita, y está en todas las fechas importantes de mi vida. Decidí ponerle así al EP por esa cuestión, siento que si mi número está en algún lado, va a pasar algo bueno.

–Como una sincronía de algo, una comunicación con planos más sutiles.

–Sí, total. Me dejo guiar mucho por esas cuestiones. Dicen que el 22 es el número de las almas gemelas y también el de los ángeles; yo me llamo María de los Ángeles. Siempre busqué lo que significaba cada cosa y en los lugares en que me aparecía. Son muchas señales muy sarpadas: cada lanzamiento, cada letra, cada hora es por algo, nada está porque sí. Me gusta mucho tener en cuenta todo eso.

–¿Qué me podés contar de las colaboraciones y de los proyectos nuevos que se vienen?

–Voy a sacar un álbum, todavía no sabemos ni el nombre ni la fecha exacta, pero lo estamos preparando y me encantaría que sea antes de fin de año. Y, sin spoilear demasiado, te puedo contar que se vienen muchas colaboraciones con gente de la Argentina y de otros lados también. De repente me empezaron a hablar un montón de artistas; esperemos que se den cosas piolas.

–Para terminar, ¿qué le dirías a un adolescente que no se anima a hacer lo que verdaderamente quiere por miedo al qué dirán o al rechazo?

–Lo primero que uno tiene que saber es que nunca va a poder complacer a todo el mundo. Hay una banda de personas en el planeta, es imposible que a todos les guste lo que hacés, siempre va a haber uno que te tire la mala, entonces hay que acostumbrarse a convivir con eso. Pero si a vos te llena y es lo que te gusta, ya fue, hacelo, porque eso es lo que realmente importa.