Luego de tres años en silencio, la banda de Nevada vuelve con Imploding the Mirage, un álbum grandilocuente y lleno de esperanza, justo lo que el mundo necesita en este momento.


En este año tan difícil, la música ocupó un lugar central. Es cierto, ninguna banda pudo salir de gira, pero muchos de los discos que se editaron en 2020 contribuyeron a atravesar la pandemia de una forma un poco más amena. The Killers tenía todo listo para lanzar su sexto trabajo en 2020, y si bien el coronavirus complicó un poco sus planes, por suerte lo lograron, porque, tal vez sin proponérselo, le terminaron haciendo un gran favor a la humanidad: Imploding the Mirage es un álbum de superación y esperanza, ideal para estos tiempos difíciles que vive el mundo.

Cuando la onda retro pisó fuerte en el rock de los 2000, The Killers llamó la atención por dos razones. La primera es que mientras la mayor parte de los grupos recuperaba la distorsión de las guitarras de los 60 y 70 (con The Strokes, Arctic Monkeys y The White Stripes como principales exponentes), el revival de esta banda oriunda de Las Vegas pasó por los sintetizadores de los 80. El segundo motivo que los puso en el centro de la escena fueron sus canciones, que desde su debut, Hot Fuss, de 2004, fueron pensadas como himnos de estadio. Conscientemente o no, se convirtieron en los U2 de esta era y hoy son de las pocas bandas de rock nacidas en este siglo que tienen la capacidad de cerrar festivales y llenar los escenarios más grandes.

Fiel a su estilo, las diez pistas que integran Imploding the Mirage tienen un sonido épico y grandilocuente. Las influencias del techno-pop siguen estando a la vista, pero también incorporaron nuevos sonidos, en especial de la primera etapa de Bruce Springsteen, pero también de ciertos elementos de la música de Peter Gabriel y hasta del krautrock, una variante del rock progresivo que surgió entre finales de los 60 y principios de los 70 en Alemania y que fue fundamental en la trilogía de discos que grabó David Bowie en Berlín entre 1976 y 1979.

Si algo les faltaba a los autores de “Mr. Brightside” era el espaldarazo de la banda más grande del planeta. The Rolling Stones les propuso remixar “Scarlet”, una canción inédita que grabaron con Jimmy Page.

La realización del álbum no fue sencilla. Tanto el bajista Mark Stoermer como el guitarrista Dave Keuning decidieron apartarse temporalmente del grupo en 2017, por lo que la mayor parte del trabajo recayó en el líder y tecladista Brandon Flowers y en el baterista Ronnie Vannucci Jr. Mientras que Stoermer participó en algunos temas, Keuning decidió dar un paso al costado, por lo que es la primera vez que una grabación de The Killers no cuenta con su guitarrista fundador.

Sin embargo, se rodearon de una troupe de colaboradores que hicieron que Imploding the Mirage esté a la altura de sus primeros trabajos. La producción estuvo en manos del prestigioso Shawn Everett, que había participado del antecesor, Wonderful Wonderful (y que produjo a Alabama Shakes, Beck y Julian Casablancas), y de Jonathan Rado, multiinstrumentista del dúo indie Foxygen. El australiano Alex Cameron, un antiguo colaborador, también contribuyó en la composición, mientras que el DJ Stuart Price (productor de Madonna y Dua Lipa, entre otros), estuvo detrás de “Fire in Bone”, el segundo simple del álbum.

The Killers también convocó a un puñado de invitados de lujo. Lindsey Buckingham, fundador y antiguo miembro de Fleetwood Mac, hace un solo explosivo en “Caution” (uno de los temas centrales), y las cantantes Weyes Blood y K. D. Lang amplifican la voz de Flowers en “My God” y “Lighting Fields”, respectivamente.

En cuanto a las letras, Brandon siguió la línea de Wonderful Wonderful. Ese disco fue la forma que encontró el vocalista de darle fuerzas a su esposa, que luchaba por superar una profunda depresión. Sin embargo, mientras que en aquel momento las composiciones estaban atravesadas por el dolor y la tristeza, Imploding the Mirage está lleno de luz, esperanza y amor. “Quería grabar un álbum sobre dos personas que se vuelven una, que se vuelven eternas”, explicó el frontman.

Este concepto está presente en la obra que eligió The Killers para ilustrar la portada del álbum. Se trata de La danza del viento y la tormenta, del artista plástico afroamericano Thomas Blackshear, una pintura que muestra al viento, personificado como una especie de dios griego, bailando con una mujer que representa a una nube negra que va dejando una lluvia torrencial a su paso. Flowers quedó impactado por la imagen y colgó copias en todo el estudio. Se convirtió en una fuente de inspiración durante la grabación. “Los productores la miraban mientras hacían su trabajo, yo la miraba cuando estaba trabado con una letra, Ronnie la tenía enfrente mientras tocaba la batería y los encargados del catering la veían cuando traían la comida. Era imposible escaparse de ella”, admitió.

La vibra que transmite el cuadro de Blackshear se replica en todas las canciones, que dejan en el alma de quien las escucha una estela celestial que lo mantiene flotando en el aire por varias horas. “Cuando todos cedan, seré quien te resguarde/ Cuando el agua suba, seré tu salvavidas”, canta Flowers en “Dying Breed”, tomando las enseñanzas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, a la que asiste regularmente.

El título del álbum también dice mucho de la situación actual de la banda, en especial de su líder. Imploding the Mirage (“Implosionando el espejismo”) hace referencia al casino The Mirage, de Las Vegas, y tiene que ver con el regreso de Brandon Flowers a Park City, Utah, la ciudad en donde creció y en la que, según cuenta, se enamoró de la música por primera vez. Pero también, agrega, “tiene que ver con madurar, con darse cuenta de lo que es importante en la vida y, en vez de reemplazarlo por otro espejismo, hacerlo por algo eterno y real”.

El sexto disco de The Killers ya se perfila como uno de los lanzamientos del año. Tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra debutó en el primer puesto de los rankings. En el Reino Unido, de hecho, todos sus álbumes llegaron a liderar los charts, algo que para un artista de rock del nuevo milenio es una hazaña casi imposible.

Si algo les faltaba a los autores de “Mr. Brightside” era el espaldarazo de la banda más grande del planeta. The Rolling Stones les propuso remixar “Scarlet”, una canción inédita que grabaron con Jimmy Page, el guitarrista de Led Zeppelin, y que vio la luz por primera vez en septiembre con la reedición de Goats Head Soup (1973), el LP que contiene el clásico “Angie”. The Killers y Stuart Price (bajo el seudónimo de Jacques Lu Cont) actualizaron el sonido de este tema de 1974 y amplificaron su poder. Lo que había sido un descarte, en sus manos se transformó en un himno capaz de derribar muros.

Suele decirse que un álbum sale en el momento oportuno por el contexto musical en el cual se edita, pero el valor de Imploding the Mirage es que aparece justo cuando el mundo más lo necesita. Con todos tirando para el mismo lado y luchando por combatir la pandemia, The Killers entrega un puñado de canciones gloriosas, llenas de vigor y esperanza, de esas que empujan para adelante e iluminan todo a su alrededor. Son un manifiesto de que la humanidad tiene la fuerza para superar esta crisis y salir fortalecida.