Su nombre es sinónimo de arte y vanguardia, pero también de irreverencia. Así es la historia del visual protester más conocido de Inglaterra, que pasó de la calle a los grandes museos pero nunca reveló su verdadera identidad.


“El arte debería confortar a los perturbados y perturbar a los confortados” es uno de sus lemas. Y él sí que sabe cómo hacerlo. Cuando nadie lo espera, Banksy destruye su obra más conocida justo después de ser subastada por más de un millón de dólares, planta sus trabajos de manera clandestina en los museos más famosos del mundo y financia la compra de un barco de rescate para salvar vidas en el Mediterráneo. Siempre desde el anonimato, este conocido artista del street art británico inició su carrera en Bristol, en los 90, como parte de un colectivo que se las ingeniaba para intervenir el espacio público sin ser descubierto por la policía. Claro, con grafitis y un stencil que le permitía actuar rápido, con imágenes y mensajes de alto impacto. Hoy, su obra es reconocida en todo el mundo: piezas satíricas que se burlan de la cultura pop, la moral, la política y el consumismo. Humor, activismo y críticas antisistema: estas son las cinco razones para enamorarse del visual protester más querido de Inglaterra.

1) Destruyó su pieza más conocida justo después de ser subastada.

La obra Girl with Balloon, que muestra a una niña intentando alcanzar un globo con forma de corazón, fue subastada en 2018 por la casa Sotheby’s en Londres. Sin embargo, justo después de ser vendida por 1,2 millón de dólares, pasó a través de una trituradora de papel y se autodestruyó. “El impulso de destruir es también impulso creativo”, expresó el artista en sus redes sociales, y mostró a través de un video cómo ideó el artefacto escondido dentro del marco. Tras cerrarse la compra, sonó una alarma desde el cuadro y al momento siguiente empezó a caer. Going, going, gone!” se llegó a leer debajo de la imagen. Tiempo antes, la casa de subastas Bonhams había conseguido medio millón de libras por diez obras suyas. Esa vez, la respuesta de Banksy fue abrir un puesto callejero con sus lienzos originales a sólo 60 euros.

2) Intervino un vagón del subte en Londres para concientizar sobre el uso de barbijo.

Si hay algo que define a Banksy es su compromiso social y político. Sus trabajos hablan de los males que afectan al mundo y se ríen del egoísmo de las sociedades modernas. Por esa razón, en julio pasado intervino un vagón del subte en Londres con su tradicional stencil de ratas para concientizar sobre el uso de tapabocas. “If you don’t mask, you don’t get” (“Si no te pones la mascarilla, no subes”) fue la frase que utilizó para acompañar la noticia. A través de un video que colgó en sus redes sociales, en el que se muestra vestido con un equipo de protección blanco y pidiéndole distancia social a un pasajero con el que comparte el espacio, mostró cómo sorteó los controles del metro y logró dibujar su grafiti con numerosas referencias a la crisis sanitaria (las ratas llevaban frascos de alcohol en gel y usaban los barbijos como paracaídas). Desde la empresa pública Transport for London informaron que las pintadas habían sido eliminadas. Sin embargo, le ofrecieron al artista hacer una nueva versión “en una ubicación más adecuada”. Claro que no obtuvieron respuesta.

3) Estuvo nominado al Oscar.

Además de ser reconocido en el mundo del arte contemporáneo –aunque no necesita aprobación ni, mucho menos, publicidad de la crítica–, estuvo nominado al Oscar por su documental Exit Through the Gift Shop. Basado en un personaje llamado Thierry Guetta, muestra de forma burlona cómo vive un artista de guerrilla (una dinámica que consiste en intervenir espacios públicos, filmarlo todo y huir de la policía) con testimonios del propio Banksy, que habla a cámara pero nunca muestra su rostro. Al recibir la noticia de la nominación, fiel a su estilo irónico, escribió en su página web: “No estoy de acuerdo con el concepto de las ceremonias de entregas de premios, pero estoy preparado para hacer una excepción con aquellos a los que estoy nominado”. Pocas horas después, apareció una obra en una importantísima pared de Los Ángeles, en la que se veía a los soldados imperiales de Star Wars custodiando la imagen de un Oscar gigante. El Oscar, en realidad, era la figura de Banksy.

4) Tuvo su propio parque temático.

“Un parque terrorífico, inadecuado para niños.” Así describió el artista a Dismaland (su nombre traducido es “Tierra deprimente”), el parque temático que creó en Somerset, al sur de Inglaterra, en clara crítica a la industria de Disney y al capitalismo imperante. En él se expusieron obras de 58 artistas invitados, entre ellos Damien Hirst, Jenny Holzer y Jimmy Cauty. Cuando la instalación cerró sus puertas, el equipo encargado de su montaje se trasladó al campo de refugiados de Calais, donde, con los materiales que se reciclaron, construyó varias viviendas temporales y un parque de juegos para los refugiados.

5) Financió la compra de un barco para rescatar inmigrantes en el Mediterráneo.

“Hola, Pia. He leído tu historia en los periódicos y suena fantástica. Soy un artista del Reino Unido y he trabajado un poco sobre la crisis migratoria. Obviamente, no puedo quedarme con el dinero. ¿Podrías usarlo para comprar un barco nuevo? Por favor, házmelo saber.” Con ese mensaje, Banksy desafió una vez más a las autoridades europeas y le ofreció a la rescatista Pia Klemp financiar la compra de una nave para salvar vidas en el Mediterráneo. Bautizada Louise Michel, en honor a una anarquista feminista francesa, fue intervenida con la obra Girl with Balloon, que ostenta en uno de sus lados a la misma niña, pero con un salvavidas en lugar del globo. “Todas las vidas negras importan”, expresó el activista en alusión a los inmigrantes que pierden su vida en el mar. Porque, aunque no los veamos, existen. Al igual que él.