Ya sea en galerías de arte o en pasarelas de moda, en escenarios o cines, el vanguardismo siempre se ha caracterizado por cierta radicalidad y un impulso de experimentación. Y esta característica es también innata en Paco Rabanne, desde la primera colección del diseñador en 1966: 12 vestidos imposibles de llevar fabricados en materiales contemporáneos.


Pero podemos hablar de vanguardismo cuando la vida es ahora mismo tan distinta a la que conocíamos? Y si el armario cotidiano se reimaginara con una actitud vanguardista? Julien Dossena propone una nueva colección para Paco Rabanne llena de looks más instintivos que declarativos. La individualidad aparece en una mezcla de piezas llevables. La declaración en estas prendas es menos formal pero de una gran precisión técnica – una deconstrucción de arquetipos estilísticos que conforman una silueta deliberadamente desestructurada.

Cada diseño sugiere una asociación de ideas contradictorias y a la vez complementarias. Entre los totales y brillantes ensamblajes florales y geométricos, los motivos en leopardo, piezas lenceras o vestidos baby-doll con incrustaciones de encaje, se adivina una visión más vaporosa y cautivadora. Los bustiers y el denim lavado se presentan como prendas fundamentales en forma de largas chaquetas sastre ajustadas o vestidos metal mesh. Piezas de punto metalizadas a rallas crean curvas quinéticas mientras los vestidos de metal mesh dorado o plata, y anudados al pecho, sugieren una actitud despreocupada. Dónde los tops ajustados y la bisutería ceñida en la clavícula y al ombligo acentúan el relieve de la silueta, los estampados joya decoran el cuerpo con un trampantojo de ostentación. Actualizado para nuestros días, el clásico trench se presenta en plástico transparente.

Para los pies, se recuperan de los archivos y reditan botas de tacones tubulares y metálicos. Estas propuestas demuestran el lado artístico y espíritu vanguardista de Paco Rabanne: una base escultural y conceptual para siluetas dibujadas para la vida real.