El actor y músico ultima detalles del proceso final de su nuevo disco y se prepara para el debut del domingo de la versión por streaming de «Y un día Nico se fue» desde el teatro Astral.


A Germán Tripel, como a tantas otras personas, la pandemia le dejó en stand by más de un proyecto, entre ellos, el musical Escuela de rock. Pero lejos de lamentarse, retrucó la apuesta y está grabando su nuevo disco, preparando un espectáculo con su compañera Florencia Otero y ensayando la versión acústica del musical Y un día Nico se fue, que debutará por streaming desde el teatro Astral este domingo. A pesar de tanta actividad, Germán tiene muy en claro sus prioridades: “Mi familia es mi proyecto más importante. Mi hija me enseña cómo concebir la vida; una nena de cinco años que se bancó casi seis meses metida en su casa y nunca perdió la sonrisa me llena de orgullo. Y con Flor me apasiona ver cómo seguimos construyendo juntos a raíz de un objetivo en común, después de trece años. Puedo ser el más millonario del mundo, pero sin ellas, sería el más pobre del planeta.”

–¿Cómo va a ser la versión por streaming de Y un día Nico se fue?

–Va a ser una especie de late night show de Pashkus, Bazán y Sergi, que son los creadores, contando anécdotas de cómo se hizo la obra y cómo arranca la historia de amor entre Osvaldo, mi personaje, y Nico, el de Tomás Fonzi. Vamos a repasar las canciones con un elenco reducido (Lula Rosenthal, Silvana Tomé, Nahuel Quimey y Alejandro Justiniano) y entre todos vamos a hacer los coros. Es la primera vez que voy a tener al director hablando en escena y haciendo de sí mismo, va a estar buenísimo.

«Los que nos dedicamos a los musicales estamos acostumbrados, en la mayoría de los casos, a que los productos vengan de afuera. Una obra nuestra, que tenga toda una movida subalterna que genera adeptos y gente que la sigue, la verdad, es increíble.»

Es uno de nuestros musicales más queridos y más aclamados por el público. ¿Cómo vivís este reestreno?

–Es una obra que amo hacer desde el momento en que entré y me invitaron a formar parte. Me encanta contar esta historia, así que estoy muy contento. Que sea argentina tiene un peso importantísimo para mí; los que nos dedicamos a los musicales estamos acostumbrados, en la mayoría de los casos, a que los productos vengan de afuera. Una obra nuestra que tenga toda una movida subalterna que genera adeptos y gente que la sigue, la verdad, es increíble.

¿Qué nos podés contar de la puesta para esta modalidad?

–Vamos a tener de espaldas los asientos donde estaría el público, como una forma de acercar a la gente esta sensación de un escenario lleno y, por primera vez, las butacas vacías. Vamos a evidenciar ese fenómeno. Contamos con una puesta de luces, un piano, Tomás y yo tocaremos algún que otro tema en la guitarra y Ale Sergi, seguramente, nos va a sorprender con alguna cosa.

¿Cuál es tu mirada del streaming en general?

–Básicamente, como actor y como músico, te puedo decir que el que no se enoja, se adapta, y yo decidí adaptarme. Fui el primer cantante que abrió los streamings desde las tablas con un show de Queen desde el teatro Picadero. Dentro de lo que es esta nueva realidad se están generando muchas cosas, y creo que cuando todo vuelva a la normalidad, va a ser una linda herramienta para poder seguir llegando a gente y a lugares que, de otra manera, sería muy complicado.

¿Cómo es trabajar en un escenario para una cámara y sin el feedback del público?

–Es raro, siento que es como hacer un plano secuencia de una hora y cuarto tratando de no equivocarme. No tenés la devolución del público, no hay aplausos, ni risas, ni llantos, es un poco aprender a lidiar con el vacío que se genera. Como actores, músicos, intérpretes y cantantes, sirve muchísimo para comprender que hay que confiar y seguir adelante a como dé lugar. Acá dependés mucho de la tecnología y, de alguna manera, los que amamos el teatro desconfiamos de una señal. Lo que pasa en el escenario con el intercambio del público no lo genera ni lo suple ninguna pantalla, ni internet, ni nada.

¿Qué aprendizajes te está dejando toda esta situación que estamos viviendo?

–Aprendí, básicamente, a tener más fe todos los días, a levantarme sin saber lo que va a pasar. Antes, en realidad, tampoco lo sabíamos, pero uno hacía como que organizaba un poco su vida: tengo mi clase de canto, después me voy a visitar a un amigo, después tengo un show. Estábamos estructurados dentro de nuestra propia cápsula y esta situación nos quitó todo eso y nos sentó en la verdadera realidad, que es nuestro hogar, nuestra familia o nuestra soledad. Es un reseteo muy fuerte a nivel mundial que va a dejar secuelas, tanto positivas como negativas.

«Lo que pasa en el escenario con el intercambio del público no lo genera ni lo suple ninguna pantalla, ni internet, ni nada.»

¿Y con respecto a la Argentina, puntualmente?

–En lo que respecta a mi amado país, estoy triste, pero por una cuestión más espiritual, te diría. Siento que muchas veces hay un manejo político de las cosas, mientras que lo que importa realmente es la vida. Creo que vamos a salir con la conciencia de que cuidarse a uno es cuidar al otro. Y después tengo un pensamiento más amoroso en lo que se refiere a que estén cerradas las fronteras; por primera vez en mucho tiempo, los argentinos vamos a tener que pensar en la Argentina. Cuando escucho “antes estábamos mejor”, la pregunta que me surge automáticamente es “¿alguna vez estuvimos bien?”, porque siempre pareciera que hay algo para quejarse. Yo creo que los argentinos somos una nueva raza; esto es algo que vamos a poder superar, como lo hemos hecho con tantas otras cosas.

Agenda de streaming

Y un día Nico se fue

Con Germán Tripel, Tomás Fonzi, Osvaldo Bazán y Ale Sergi

Dirección: Ricky Pashkus

Domingo 25 de octubre

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