“Estaba pensando en las actrices en el photocall, en la alfombra roja, ese momento en el que las están llamando los fotógrafos: sus caras un poco distraídas, su actitud un poco fuera de sincronización con los atuendos que lucen. Y después están los fanáticos esperándolas detrás de las barreras, este lado muy vivo de la cinematografía que sucede más allá del cine, eso es lo que me gusta,” explica Virginie Viard. “Esta colección es un tributo a las musas de la Casa. Algunas están lejos, y ha pasado mucho tiempo desde que las vemos. Gabrielle Chanel y Karl Lagerfeld vistieron a tantas actrices en películas y en vida real. Estaba pensando en ellas que nos hacen soñar tanto. Sin querer replicar. Sin querer caer en una referencia vintage. Quería que fuera muy alegre, colorido y también vibrante.”

A un lado de los trajes de tweed ecru y negros, están los jeans en colores fluorescentes, los vestidos fluidos y los t-shirts con letras CHANEL como si fueran luces neones, pantalones capri rosa pálido, vestidos de flores en blanco y negro, o de un tweed ultra-delgado, looks bordados con lentejuelas, trajes de shorts bermudas, y capas asimétricas.

Las siluetas presentadas en el press kit de la colección por Inez van Lamsweerde y Vinoodh Matadin, son personificadas por Rianne Van Rompaey, Mica Argañaraz y Louise de Chevigny, cada una en una serie cinematográfica de situaciones: en el teléfono, mirando por la ventana y sentadas en la cama ó caminando por la calle, como si fueran escenas de una película. Una evocación de Nouvelle Vague, del cine Italiano y de Hollywood. “Porque el mundo de Chanel evoca tantas imágenes, todo un inconsciente está conectado con el cine,” concluye Virginie Viard.