Un emprendimiento familiar nacido en los últimos meses a partir de la necesidad de generar nuevas formas de trabajo. Cuando el amor le gana a la pandemia.


En los últimos meses, Bracho se convirtió en la solución y entrada de dinero para la familia dado que, previamente, el ingreso principal radicada en la realización de eventos y espectáculos. En principio se lo pensó como un producto chico, de simple producción y bastante accesible por lo que empezaron con la venta de pequeños banquitos materos hechos de durmiente de quebracho blanco.

Las buenas respuestas no tardaron en llegar y fueron por más. En la actualidad, sumaron el hierro y comenzaron a armar sillones de uno o dos cuerpos y mesas ratonas, siempre con esta misma madera, reciclando durmientes que hacen que cada mueble sea único e inigualable ya que es la veta quien va marcando el camino.

La casa familiar se fue transformando en un taller de muebles en dónde todos, de alguna manera, colaboran. A la cabeza está Tomás, al que siempre le gustó trabajar con las manos y es un artesano nato. Lola lleva adelante las redes y ayuda a pintar. Vera colabora con los últimos detalles y Carla se encarga de las ventas y entregas.

Instagram: @brachomaderas