La pandemia instaló definitivamente en el país esta modalidad que, si bien ya formaba parte del consumo diario en Europa, China y los Estados Unidos, la Argentina todavía miraba de reojo y parecía ser terreno exclusivo de las nuevas generaciones. Moda, gastronomía, electrónica y supermercado: el día a día de la venta online.


Un cursor titila. Un mouse se posa en una canastita. Clic, “comprar”. La pandemia aceleró un cambio de paradigma y profundizó el rol que la tecnología tiene en la sociedad. Entonces, aquello que asomaba como “nuevo”, ahora se yergue como “normal”. En los últimos años, los argentinos pasaron de guardar resistencia a las compras online a sumarlas entre sus principales opciones. Y nada más que en el primer semestre del año, el e-commerce criollo movió unas 92 millones de unidades. Es decir, según la Cámara de Comercios Electrónicos (CACE), un 63% más que su par del año pasado.

“Yo diría que se aceleró el proceso de adopción. Es un proceso que viene ocurriendo año tras año. Ya hay más de 18 millones de argentinos que hicieron una compra online, y estamos viendo que cada vez son más los que hacen las compras en internet de manera frecuente”, explica Gustavo Sambucetti, director institucional de la CACE.

Así las cosas, los argentinos pasaron de comprar online cada seis meses a hacerlo al menos una vez al mes. De hecho, el estudio de CACE apunta que, sobre 1.000 compradores online, el 77% compró en los últimos doce meses, el 72% compró en los últimos seis meses y el 74% compró en el último mes. Y, lógicamente, ya se habla de un boom.

“El contexto actual generó que las compras online se volvieran un hábito de consumo más dentro de las rutinas de los argentinos. Elegir, comprar y recibir un producto sin movernos de casa llevó a que los usuarios opten por estos canales”, comenta Victoria Blazevic, Brand & Communications Manager de Tiendanube Argentina, una plataforma que permite montar tiendas online.

En los últimos meses, Tiendanube registró más de un millón de nuevos usuarios que compran online. Y la cantidad de personas que realizaron dos compras o más durante el mismo mes se duplicó del 12,5% al 25%, según lo relevado en las tiendas. Y agrega Blazevic: “El impacto de la pandemia aceleró el proceso de digitalización y permitió la participación de cada vez más jugadores en el ecosistema de e-commerce”.

“La gente compra online porque no tiene tiempo. En Capital Federal van a la tienda física y, si les gusta, después lo pagan en la web. Prefieren eso. En el interior, si compraron dos veces, ya está, lo hacen siempre remoto.” (Carla Bugarin)

Según el último estudio de Mercado Libre, se registraron más de cinco millones de nuevos usuarios a nivel regional y más de 690 mil en la Argentina. “Esto demuestra el impacto que tuvo no sólo en los usuarios, sino también en las miles de pymes y familias que, durante este tiempo, pudieron mantener parte de sus ingresos gracias a las ventas online”, comenta Alejandro Melhem, Country Manager de Mercado Pago.

A su vez, la cantidad de usuarios en Mercado Pago creció a más de cuatro millones en la Argentina, cuando el número de usuarios prepandemia era de 3,4 millones. En estos meses también se destacó un crecimiento del 149 por ciento de usuarios que pagan sus impuestos y servicios a través de Mercado Pago. “Una herramienta que experimentó un gran crecimiento en cantidad de operaciones en comercios de barrio y profesionales es el Link de Pago (+200%)”, sigue Melhem. Asimismo, este escenario marca el avance de pequeños y medianos jugadores en el mundo digital.

Por caso, Carla Bugarin, una diseñadora de modas que desde hace trece años tiene una tienda de indumentaria, prácticamente sostiene su negocio vía web. “Mi fuerte siempre fue el online”, afirma. ¿Cuál es el secreto de CABU, su proyecto? Lo explica: “La gente compra online porque no tiene tiempo. En Capital Federal van a la tienda física y, si les gusta, después compran online. Prefieren siempre esa compra. En el interior, si compraron dos veces, ya está, compran siempre online”. CABU comenzó en Facebook, y el boca a boca de las redes sociales la volvió popular. Luego pasó a Instagram y más tarde a Tiendanube, logrando el ciclo digital completo. “Nosotros vemos que el consumidor argentino esta ávido de comprar online. El ritmo de crecimiento lo marca el desarrollo de la oferta. En la medida que crece la oferta, el mercado se desarrolla”, refuerza Sambucetti. Y sigue: “Hoy, indumentaria es una de las categorías con más peso y con más empresas oferentes”.

¿Y qué pasa con otros rubros? ¿Cuál es la situación de, por ejemplo, las historietas, uno de los mercados en mayor expansión de los últimos tiempos? De la liturgia habitual de comprar en comiquerías, librerías o puestos de diarios, ¿hubo un acostumbramiento de los lectores hacia el mundo digital? “Yo diría que ni”, detalla Leo Scarano, editor de OVNI Press, el sello editorial detrás de marcas como Marvel, DC Comics, Star Wars y otros grandes players del mundo del entretenimiento.

“Mucha gente se acostumbró a comprar online, más que nada la gente del interior, porque en Capital y Gran Buenos Aires, si no tenés una comiquería cerca, en una hora de colectivo llegás a un lugar céntrico, comercial, shoppings o cines. En el interior, si estás en un pueblo o ciudad aledaña, no hay comiquerías en todos lados. El comprador del interior ya está más acostumbrado a ese servicio. En cambio, el vecino del AMBA no lo estaba tanto o lo usaba en casos excepcionales”, continúa Scarano.

“Ya hay más de 18 millones de argentinos que hicieron una compra online y estamos viendo que cada vez son más los que hacen las compras en internet de manera frecuente.” (Gustavo Sambucetti, CACE)

En ese sentido, el e-commerce apareció como una solución ante la necesidad de resolver las compras sin moverse del hogar. La encuesta de CACE marca que el ocho por ciento de las personas que dijeron haber comprado en este semestre lo hicieron por primera vez. Entretanto, las empresas dicen que dos de cada diez compradores fueron nuevos para ellas. “Estamos hablando no sólo de gente nueva, sino de que los que estaban comprando empezaron a hacerlo en más rubros”, dice Sambucetti.

Así las cosas, hay un tendal de personas que, empujadas por la situación del encierro, se animaron a comprar y, desde aquí en adelante, muchas de ellas incorporarán el hábito. Amplía Scarano: “La gente no estaba tan acostumbrada, no naturaliza pagar online con tarjetas de crédito o débito. Hasta que llega el extremo, se aprende y se le empieza a tomar el gustito. Ahí sí se potenciaron todos estos sistemas”.

Por su parte, Melhem asegura que “la transformación digital es la clave y el motor ideal para la reactivación de la economía”. “Tenemos razones para creer que las herramientas incorporadas por las pymes en estos últimos meses van a ser utilizadas incluso en la ‘nueva normalidad’, cuando sea que llegue. Y esto también responde a un cambio en el comportamiento de los consumidores.”

Con el contexto de pandemia, las personas están pasando más tiempo en el hogar, por lo que están modificando sus hábitos y tanto el e-commerce como los pagos digitales se están volviendo fundamentales. Se está perdiendo el miedo a los pagos o compras online y, cada vez más, se confía en opciones como pagos con QR, que eliminan por completo el contacto mano a mano con efectivo o intercambio de tarjetas.

¿Qué es lo que sucedió en concreto? Por un lado, tomó fuerza la cuestión generacional, con jóvenes acostumbrados a comprar online. En rigor, esta actitud normaliza la situación ante quienes presentan resistencia. “Hoy en día, la tendencia de los adultos que muestran recelo es cada vez menor”, revuelve Blazevic.

Y se pliega Sambucetti: “Los mayores se sumaron no sólo desde el e-commerce, sino desde aplicaciones o compras por WhatsApp a los mercaditos del barrio”. De esta manera, su uso habitual diluye algunos preconceptos relacionados a la seguridad informática y a la protección de datos, algo que también evolucionó mucho en los últimos años.

En tanto, emerge un dato no menor: el avance de los servicios de internet a nivel nacional. Según Enacom, para junio de 2017, la penetración de internet fijo por hogares era de 55 cada 100 y, a junio de este año, ese número escaló a 64 hogares de cada 100. En boca de Melhem: “El comercio electrónico y los servicios financieros digitales hoy son más relevantes que nunca y hay muchos usuarios nuevos que están adaptando su consumo al mundo online debido a la facilidad que ofrecen”.

En suma, la pandemia ayudó a que el e-commerce sea el rubro por excelencia. El comercio digital se constituyó como una especie de campo de juego donde se emplazan todos: emprendedores, pequeños productores, pymes y grandes retailers. “Hoy, más que nunca, todos están abiertos y disponibles 24×7 para satisfacer las necesidades de usuarios cada vez más exigentes y más habituados a comprar online”, concluye Blazevic.

“La gente no estaba tan acostumbrada, no naturaliza pagar online con tarjetas de crédito o débito. Hasta que llega el extremo, se aprende y se le empieza a tomar el gustito. Ahí sí se potenciaron todos estos sistemas.” (Leo Scarano)