Un súper estreno de la mano de Fox que cuenta la historia real del Michael Corleone afroamericano.


A priori, saber que uno va a comenzar a ver una serie cuyo protagonista es el enorme Forest Whitaker, hace que el papel de crítico ceda un poco al entusiasmo del fanático. La historia, como si esto no fuese suficiente, tiene como telón de fondo los años de Kennedy, Martin Luther King y Malcolm X: toda una época para los Estados Unidos y para el mundo.

La narración comienza con la liberación de «Bumpy» Johnson (Whitaker) de Alcatraz, un gángster negro que regresa a Nueva York dispuesto a recuperar su territorio, invadido por mafiosos italianos, en Harlem, que es ahora un paraíso del comercio de heroínas. Un prematuro Malcolm X es uno de sus mejores amigos y aliados: la lucha por la igualdad de los afroamericanos no distingue en principio ocupaciones.

Los conflictos que esperan a Bumpy, dentro y fuera de su hogar, serán arduos: una hija adicta y prostituida, una nieta casi adolescente que él pretende que su joven y bella mujer cuide como propia, la pelea se senagrienta por el terreno perdido, las traiciones, la convulsión social que inflama los corazones de su gente.

Por encima de lo que la serie cuenta, sobrevuela la presunción de que las relaciones peligrosas entre la lucha por los derechos y el poder, las religiones y el poder, las mafias y el poder no son patrimonio de una época: más bien, forman parte de la naturaleza humana.

La elección y dirección del reparto es un lujo, sobre todo en papeles como el de la hija yonqui, Elise (Antoinette Crow), el ritmo que impone el guión es perfecto, y el arte de la serie está a la altura de cualquier buena película del género. La produce ABC Network y en Argentina la podemos ver por Fox Premium.