Es conductor de radio y columnista de tecnología en TN, pero saltó a la fama a través de la red social de los (ex) 140 caracteres. Diario del primer influencer de la era digital.


Diego Poggi se levanta todos los días a las 4.20 de la mañana. Apenas abre los ojos, las noticias más relevantes inundan sus chats de WhatsApp y, segundos después, los canales de televisión. Entre dormido y despierto, se baña rápido y sale directo al canal, en donde se encarga de comunicar las últimas novedades del mundo tecnológico. “Estoy en #Tempraneros por TN y hago radio todos los días en @radioberlin1079”, dice su bío de Instagram. Y quien lo conoce sabe que, a pesar de la exposición que le da su rol de columnista, su gran amor es la radio. Diego no se reconoce como periodista, pero sí como comunicador, y hoy se enfrenta a un nuevo desafío como tal: empezar un proyecto de cero con TakeAway, el programa que conduce de 17 a 20 por la 107.9. “A mí me gusta el desafío de arrancar en radios nuevas porque no tenés la presión del rating. No es como la tele, no hay minuto a minuto. Yo voy creciendo a la par, y eso me encanta.”

¿Cómo te adaptaste al hecho de transmitir en vivo desde tu casa?

–Yo lo propuse, porque me armé alto estudio acá. Tengo consola, monitores, parlantes, ecualizadores. Cosas que me fui comprando y ahora me vinieron bárbaro, porque tengo mi búnker y se escucha igual o mejor que en la radio. Disfruto mucho de hacer el programa descalzo, tomando un café. A veces me pego una ducha y arranco a transmitir. La magia de la radio es que nadie se entera de todo eso. Que una radio sea home office es un flash.

–Siempre contás que te gusta la radio desde que sos muy chico. ¿Desde cuándo, exactamente?

Yo nací a los siete meses y estuve en la incubadora un montón de tiempo. Entonces, como no me podían ver ni quedarse conmigo, mi vieja me ponía una radio al lado para que me hiciera compañía. Lloraba y me la prendían, me ponían música y yo me calmaba. Nunca le presté atención a eso, pero un día me lo contó y me quedó grabado. Así que siento que la radio me gusta desde ahí. Hoy es lo que más me gusta, mucho más que la tele.

«Yo hacía vivos hace diez años. Ahora, en la cuarentena, los vivos de Instagram fueron furor. Pero me encanta que más gente lo haga. La tecnología vino a ayudarnos

–Hacés radio y televisión, pero además tenés un papel muy importante en redes sociales.

A mí la tele me da exposición, pero las redes me dan de comer. Mi primer laburo en serio lo conseguí cuando empecé a hacer twitcams desde el fondo de mi casa, y Viviana Zocco, la esposa de Daniel Hadad, me contrató para hacer un programa. Yo a Twitter le debo todo. Esa fue la primera vez que firmé un contrato.

–Fuiste uno de los primeros que les prestó atención a las redes. ¿Qué te genera el boom que hubo en el último tiempo?

Yo hacía vivos hace diez años. Ahora, en la cuarentena, los vivos de Instagram fueron furor. Pero me encanta que más gente lo haga. La tecnología vino a ayudarnos. En este momento, la gente está re sola y necesita estar conectada.

–Dijiste alguna vez que el desafío es insertar las redes en la TV y la radio porque son medios que se están muriendo de la manera tradicional. ¿Por qué creés que pasa esto?

Creo que a todos los medios tradicionales les cuesta adaptarse. Pero pasa afuera también. Está bueno entender que cada plataforma está pensada para un público diferente. Hoy, la mayor parte del público que ve televisión es gente grande. Uno tiene que pensar en eso y entender que hay cosas que se pueden hacer y otras que no.

–Hablabas de la tele. Hoy estás en el noticiero de la primera mañana de TN.

Sí, trabajar en un noticiero tan temprano… No lo hagan nunca en sus vidas (se ríe). Te levantás re angustiado, siempre con malas noticias. En el piso siempre nos estamos riendo, tratando de conectar con otra cosa. No está bueno si no. Tenés que ser muy fuerte.

“A mí la tele me da exposición, pero las redes me dan de comer. Mi primer laburo en serio lo conseguí cuando empecé a hacer twitcams desde el fondo de mi casa. A Twitter le debo todo.”

–¿Podés desconectarte una vez que te vas del canal o te cuesta?

No, estoy conectado todo el día. Capaz no estoy en mi horario, pero me entero de algo y enseguida lo mando a la producción. El sábado, que es mi único día libre, medio que dejo el celular. Pero sólo el sábado. A la noche, antes de dormir, pongo Home & Health y miro programas para no pensar (se ríe).

–Tenés alma de productor, ¿no?

Siempre me gustó producir. Todo el tiempo estoy mirando a ver qué funciona, qué hacen los demás. Me encanta proponer secciones nuevas, hacer algo diferente. Cuando empecé en el canal, los de técnica me odiaban porque yo llegaba y desconectaba todo para transmitir con mi cámara personal en la mano.

–¿Te cuesta trabajar en equipo?

No, ya no. Pero al principio, como laburaba solo o en horarios marginales, me encargaba de todo. En C5N me habían dado un programa todos los viernes a las 23.59. No había nadie a esa hora, las cámaras eran robóticas. Entonces yo me hacía las placas, los gráficos, editaba videos. En el baño, había impreso un cartel que decía: “Diego Poggi atenta contra los puestos laborales”. Pero eso es porque a veces los más grandes tienen miedo. Yo siempre le pongo todo a lo que hago.