Un banquero desesperado, el jefe de una pandilla haitiana y un hacker cubano se ven obligados a trabajar juntos; un agente del FBI busca a los responsables de la creación de dinero digital conocido como GenCoin. El envío es de Crackle/Sony y puede verse en streaming en Amazon Prime.


Los milennials hablan de startups como en los lejanos ’90 hablábamos de .com. Startup es una de las palabras del momento, y define a los proyectos diseñados para las redes que tienen mayor o menor potencial de desarrollo. 

«Billions» fue quizá la primera serie que recogió el guante y comenzó a hablar de lo que esto significaba en el mundo de los negocios, y la marginalidad sobre la que se camina en temas aun no enmarcados legalmente. Quizá la mirada de «Billions» es más clásica. «Startup», la serie, habla de estos temas con el lenguaje de quienes nacieron en medio de ellos, con lo cual aporta una mirada más arriesgada y menos moralista.

La originalidad de «Startup» pasa también por las diversas líneas argumentales que maneja: la mezcla de razas y clases sociales en una ciudad que no termina de ser americana ni latina, lejos de México pero no menos lejos de California, el terrorismo, el poder de las pandillas en el estado de Florida, la impunidad de los poderosos. Y por supuesto, sigue las vidas personales de sus protagonistas.

El otro acierto del guion es brindarnos de entrada sólo la información básica e ir dejando aparecer los datos de como este puñado de disimiles personajes -un pandillero haitiano, el chico americano regular y educado, una mexicana exiliada en Cuba y una oscura agente de la CIA, entre otros- han llegado a entrelazar sus vidas en conversaciones casuales, que van dandose con el correr de los capítulos. 

Araknet es la empresa que reúne a todos ellos en una red, literalmente, que contempla desde la compra de influencias hasta el tráfico de armas y las drogas.

Adam Brody («The O.C.»), Marisa Tomei, Martin Freeman y un estupendo Ron Pearlman (que es además productor ejecutivo) aportan peso a la historia, que por lo demás muestra una Miami fotografiada despiadadamente y con un montaje de rigurosa desprolijidad.

El envío es de Crackle/Sony y puede verse en streaming en Amazon Prime.