Mientras las grandes competencias de improvisación se preparan para volver en formato digital, las más under ya allanaron el camino. En épocas de cuarentena, ¿cuál es el futuro de una disciplina que se alimenta cien por ciento del calor humano?


Si el espíritu inexorablemente callejero del freestyle estaba mostrando las luces más potentes de esta generación, la pandemia hizo que se replegaran pero no que se doblaran. Así las cosas, las batallas de improvisación tuvieron que adaptarse a los tiempos y saltar al mundo digital. Métricas, punchlines y técnicas; beatboxers, MC y DJ; réplicas, bulla y ruido; marcas, profesionalización y negocio: 2020 es el año en que el freestyle saltó de la plaza al Discord.

En los últimos tiempos, la disciplina del freestyle, que está basada en competencias de improvisación, creció a nivel local y se convirtió en un fenómeno regional. Y la Argentina se posicionó como un faro de campeones, artistas, narrativas y referentes. Entretanto, personajes domésticos como Wos, Duki, Acru, Dakillah, Trueno y Lit Killah emergieron de sus entrañas y ahora hacen pie en la música. Y muchos otros, como Dtoke, Papo, MKS y Stuart son considerados semidioses del hip hop. Llenan estadios, mueven las redes. Vehiculizan fanatismo, odio y, fundamentalmente, motorizan una horda de jóvenes enérgicos.

Por caso, acompañando las medidas impuestas por el Estado nacional, desde que se decretó la cuarentena no se llevó a cabo ninguna competencia presencial. “Creo que el parón no va a afectar el nivel de los competidores, sino todo lo contrario”, sacude Dtoke, campeón de Red Bull Batalla de los Gallos (bicampeón argentino en 2013 y 2015 y mundial en 2013) y referente indiscutible de la cultura. La Red Bull se erige como el summum de la disciplina, juntando hasta 15 mil almas en vivo y un millón de views en simultáneo desde todo el mundo.

“Tuvimos una adaptación rápida y práctica. Nos reunimos de manera virtual para congeniar todo tipo de ideas y para crear diferentes contenidos para Instagram y YouTube”, asoma Ludmila Cumo, organizadora de Sucre, la competencia más grande de La Plata. La falta de actividad no les impidió producir contenido: desde sus redes sociales sacan entrevistas, hacen vivos y suben videos de batallas. No obstante, aunque este año su torneo oficial iba a sumar puntos para la Freestyle Master Series (la primera división del freestyle), decidieron evitar realizar competencias de manera virtual o digital.

En la vereda contraria está La Nueva Era, otra de las competencias más pujantes del under bonaerense: hace unas semanas adaptaron su torneo al mundo digital. “Yo creo que es posible la adaptación, nada más que lleva su tiempo”, reconoce Tocho Albornoz, anfitrión y organizador. Y sigue: “Parte de ser freestyler tiene que ver con adaptarse a un entorno para dar el máximo potencial durante la batalla, ya sea con el beat, con micrófono o sin, en escenario o plaza, con una temática o un objeto. Por ende, creo que podemos usar esa misma habilidad para adaptarnos al mundo digital”.

La misma lógica optaron desde Shaolin Battles, otra de las competencias underground con mucha perspectiva de crecimiento. Desde su organización también decidieron apostar a las batallas online. “Tuvimos que adaptar lo que teníamos planificado para nuestra liga, cortar fechas y usar otros medios. Serán ocho fechas que transcurrirán vía Instagram”, desliza Aliels Suárez, organizadora. Además, este año Shaolin Battles también otorgará puntos para el ranking de ascenso a FMS 2021. “Igual, estamos esperando con ansias el momento de volver a vernos cara a cara”, completa, como para paliar el “mientras tanto”.

Sin embargo, algunos especialistas consideran que el freestyle tiene una condición espontánea, que no sólo se medía por las herramientas tecnológicas. Lo explica Juancín, jurado de la Freestyle Master Series (FMS), organizador de El Quinto Escalón (la más mítica competencia de plazas en la historia) y de Cultura Rap (un intermedio entre la plaza y el main): “Es muy difícil esta adaptación, no sólo por el carácter callejero sino también por lo escénico y actoral”. A su vez, Juancín asume que pueden colarse delays lógicos de las conexiones a internet y que estos devenires pueden complicar a los competidores.

El principal valor del freestyle radica en su frescura y en su originalidad. Asimismo, la cultura encuentra otro dilema entre quienes respetan su carácter competitivo de corte callejero y los que abogan por una noción deportiva y profesional. Y, en medio, el público: que mueve temperaturas, que celebra, que se hace sentir. “Como sea, el vértigo y la energía que transmite el público modifica directamente a los artistas. Sin público se pierde la épica”, desarrolla Juancín.

Por estos días, la organización de la FMS (que además tiene ligas oficiales en Chile, Perú, México y España) evalúa hacer sus eventos con los competidores en el mismo sitio, pero sin público. De esta manera, las fechas se transmitirán por streaming y se respetarán las medidas de salud de cada país. Al respecto, otra de las preguntas que sobrevoló estas semanas: ¿qué pasará con Red Bull? La respuesta en boca de Dtoke: “Las chances de que el evento sea presencial van a estar sujetas a las disposiciones que tenga el Gobierno en cuestiones sanitarias y en los protocolos a respetar cuando llegue el momento. Pero la intención siempre será hacerla lo más presencial posible”.

Entonces, puede preverse que hasta la aparición de una vacuna o de un tratamiento efectivo contra la covid-19 no habrá competencias. Sobre eso, otro eje de conflicto: las ventajas competitivas. ¿Desde qué lugar? ¡Desde la conectividad! ¿Es lo mismo que el mejor rapero tenga la peor conexión a internet y que el peor de los MC tenga una internet que vuele? Responde Daro Dos Santos, organizador de El Eje de la Rima, la competencia más poderosa del norte: “La latencia, el lag, las trabadas en los dispositivos son factores que aparecen cuando hablamos de rapear a través de máquinas. A algunos les va a jugar de manera muy negativa”.

A la sazón, la noticia es que la escena no paró de moverse. De plantar bandera y de seguir creciendo. Incluso, en medio del proceso de audiciones para presentarse a Red Bull Batalla de los Gallos, hubo algunas sorpresas: raperos alejados de la disciplina mandaron su prueba. Por ahí aparecieron Acru (leyenda de las plazas), Dani (retirado en 2019) y Tata (¡campeón en la edición 2012!), entre otros. Dtoke sintetiza los motivos: “Es una batalla con un gran atractivo. Hay muchas luces apuntando al escenario y es una competencia que siempre da que hablar. Año tras año, los protagonistas sienten esas ganas de querer estar. Se sabe que es un evento que se disfruta, que se vive, donde se respira una cierta adrenalina”.

“Las chances de que el evento sea presencial van a estar sujetas a las disposiciones que tenga el Gobierno en cuestiones sanitarias y en los protocolos a respetar cuando llegue el momento. Pero la intención siempre será hacerla lo más presencial posible.” (Dtoke)

¿Y qué pasará con el freestyle en el futuro? Se aventura Taty Santa Ana, organizadora de la Triple F, la primera liga cien por ciento integrada por mujeres: “Los eventos van a ser los últimos en volver. Primero estarán las competencias que puedan hacerse a puertas cerradas y con la menor cantidad de gente. Calculo, y quiero creer, que los torneos presenciales volverán dentro del primer semestre de 2021, con mucha fragilidad en principio, pero con una promesa muy grande de fortalecimiento”.

Todos apuntan a que, de no ser por la pandemia, este 2020 hubiera consolidado la explosión masiva que se venía dando desde el año pasado. Este iba a ser el año de la deportivización y, muy posiblemente, la profesionalización hubiese seguido en aumento. El público le prestaría más atención a nociones artísticas y raperas, dejando atrás el aire a estudiantina. “Era el año en que la Argentina iba a probar que la ausencia de una enorme figura como Trueno no iba a dejar grandes secuelas”, digita Juancín, a propósito del retiro del pequeño astro de 17 años. Ahora, la escena se reconfigura desde otro lugar: se posa en internet. Con el público batiendo likes en lugar de “oh”. Con la calle esperando y los pibes agitando. Con el planeta reventando, y el rap, aguantando.