En esta celebrada miniserie de tres episodios, Hugh Grant encarna a un miembro del Parlamento inglés y líder del Partido Liberal que en los años 60 y 70 intentó ocultar un vínculo homosexual para no perder prestigio y poder, sin medir las consecuencias. Disponible en Flow y en AMC por On Demand.


Hay un género que los británicos manejan como nadie: el cine (o en este caso, las miniseries) «de calidad». Son un entramado entre historias más o menos aristocráticas, generalmente de época, con actores prestigiosos y factura impecable. Podemos recordar al paso «Another Country», «Lo que queda del día», «Relaciones Peligrosas» -también firmada por Stephen Frears, como la historia que nos ocupa- o «Apple Tree Yard».

Stephen Frears, director de no pocos filmes memorables y gran director de actores, logra aqui con Hugh Grant la que quizá sea la mejor interpretación de su carrera. Grant encarna a un personaje real, líder del partido liberal británico en los años ’60 y ’70, Jeremy Preston. Aristocrático, arrogante y cínico, Preston camina siempre sobre el filo de la navaja en lo que respecta a su (no tan) oculta homosexualidad, que, cabe recordar, en aquellos años era penada con la cárcel en el Reino Unido.

En su camino se cruza un adolescente mozo de cuadra, Norman Scott (estupenda actuación de Ben Whisaw, que le valió un Emmy), que a diferencia de sus muchos amantes «profesionales» es una persona desvalida, con un débil equilibrio emocional y enormes ansias de hallar una zona de anclaje en la vida.

La narración hace eje en el final de este affaire y las numerosas idas y vueltas que tendrá a lo largo de veinte años, durante los cuales ambos se casan, son padres, tienen sus momentos de gloria. Sin embargo, el sinsentido vital de Norman hará que en cada crisis vaya revelando datos de esta oscura relación, incluyendo la correspondencia amorosa que se enviaran, hasta el punto de empujar a Preston a tomar una resolución drástica. 

La miniserie está dividida en tres capítulos, y el tercero enfoca en el juicio que Scott entabla a Preston. La hipocresía de la sociedad inglesa, las miserias de una burguesía en decadencia, los esfuerzos del establishment por deshacerse de los indeseables son contados con una mezcla de dramatismo y humor cruel.

La calidad de la producción es la esperada para un producto de estas características salido de la factoría de la BBC. En Argentina puede verse en OnDemand, por AMC.