La primera producción polaca de Netflix aborda un mundo distópico donde el comunismo no se derrumbó en Europa del Este y la guerra fría juega sus propias cartas.


Una de las cosas más interesantes que trajo consigo el streaming es la posibilidad de volver a conectarnos con el mundo atraves de las ficciones, como sucedia en los ’60 y ’70 con el cine. Hasta ahora, sólo podíamos ver los tanques de Hollywood y una especie de limosna de cine europeo o algún país asiático de moda.

Estas plataformas se enriquecen con ficciones de toda Europa (descubrimos la especial manera de narrar de los escandinavos o los europeos del Este), Medio Oriente, Japón,  China, India y la mayoría de los países de Iberoamérica.

La miniserie (por el momento) que vengo hoy a traerles es de origen polaco, lleva por nombre «1983», un poco como homenaje a la ominosa novela de Orwell, y revisa los echos ocurridos en ese país en un ucrónico pasado donde Polonia no abandonó el régimen comunista, desde la perspectiva de un puñado de personajes, cuya vida ha marcado ese 1983, veinte años después. Luego, hace zoom en tres personajes en particular.

La historia tuerce el rumbo de los hechos reales al sofocar la revolución de los activistas pro-demócratas (Walesa) en manos de una andanada de fuego de los bombarderos que responden a los soviets.

Y en 2003 nos presenta a un joven y brillante abogado, Kajetan, cuyos padres se supone murieron como héroes nacionalistas  en manos de los revolucionarios. Kajetan, al igual que muchos de los hijos de estos «héroes», fue dado en adopción a personajes de la élite comunista y está a punto de casarse con la hija del Ministro de Finanzas, personalidad de enorme influencia.

Con Kajetan se cruza, no por azar, Ofelia, quien ha sido su vecina y compañera de juegos en la niñez, y que ahora forma parte esencial de las Brigadas Ligeras, un grupo de huérfanos de aquellos demócratas que trataron de modificar las estructuras heredadas de Rusia y fueron brutalmente aplastados. Ofelia es la ola que golpea la roca que es Kajetan, abriéndole los ojos, poniéndolo en conocimiento de la mentira en que vive y, finalmente, ganándole para la causa.

El tercer personaje de la historia es un escéptico y marginado Jefe de las Milicias, que descree de su trabajo y de las autoridades a quienes reporta, y que puesto a investigar aquellas épocas se encontrará con materiales inesperados.

La historia es agridulce, es la historia de la lucha por la posesión del poder y su sentido; de cuál es la verdad cuando hablamos de ideologías, y de cuánto vale (cuánto cuesta) la libertad para cada uno de estos personajes.

Los rubros técnicos y artísticos de la miniserie que se ve por Netflix y es de 2019, son impecables. Y vale la pena mirar un rato hacia ese otro lado.