El actor y guionista saltó a la fama gracias a los sketches que subió a su cuenta de YouTube con casi medio millón de suscriptores. Hoy, en plena pandemia, su obra íntima y personal, Antisocial, es uno de los eventos más vistos en el circuito under del teatro virtual.


Hace rato que las redes sociales se convirtieron en una plataforma rentable para conseguir popularidad. Muchos de los que empezaron poniendo sus videos en YouTube y luego en Instagram se volvieron fenómenos masivos y terminaron en los teatros de la calle Corrientes. Uno de esos casos es el de Guillermo Aquino, conocido por el humor de sus sketches viralizados a través de su canal de YouTube y de su cuenta de Instagram, @droganacional. “El humor no es sólo la burla, es un lenguaje que te deja expresar un montón de cosas que de otra forma no podrías”, reflexiona.

Si bien ya venía con trabajos previos en televisión (guiones para PPT o el personaje Paco Cambiasso para Duro de domar) y de colaborar en La hormiga imperial, programa que hacía Roberto Pettinato en C5N, el salto se dio por fuera de la pantalla chica. Subió sus videos a YouTube, después a Facebook y finalmente a Instagram. Una cosa fue llevando a la otra y su lista de seguidores fue en aumento. El hilo de sus trabajos actuales despertaron la inquietud por Antisocial, una obra que empezó a fines de 2015 y que tuvo varias temporadas en el Salón Pueyrredón y que luego pasó al teatro El Nacional de la calle Corrientes. “El Salón es mi casa. Siempre pensé que iba a subirme a ese escenario con una banda de rock”, dice Aquino del otro lado del Zoom, mientras pita un cigarrillo y muestra la remera de Nirvana que tiene puesta.

Con la pandemia a cuestas tuvieron que suspender funciones pactadas para esta primera parte del año y una gira planificada por varias provincias. Como remedio momentáneo, a Andrés Ciavaglia (productor y actor de la obra) se le ocurrió subirla vía streaming a través del sitio Alternativa Teatral, y con un aporte de cualquiera de los precios sugeridos (que van de 200 a 1.000 pesos) recibís un link en tu e-mail que dura 24 horas y la podés ver en buena calidad de imagen y sonido.

¿Cuándo empezaste a actuar y a escribir sketches de comedia?

–Hago teatro desde muy chico. A los 13, 14 años ya sabía que quería hacer comedia. Los textos eran todos de obras medio viejas, y coloquialmente era medio raro actuarlos. No me parecía tan gracioso. En un taller que hice empecé a escribir escenas y todo se acomodó. Me di cuenta de que además de actuar también me gustaba escribir lo que iba a hacer.

“El humor no es sólo la burla, es un lenguaje que te deja expresar un montón de cosas que de otra forma no podrías.”

–¿De dónde salieron los sketches?

–Arrancamos en un programa que hacía Pettinato en Magazine, que después pasó a C5N. Se llamaba La hormiga imperial. Éramos un equipo de producción muy chiquito y ya nos conocíamos porque habíamos laburado en Duro de domar. Todos hacíamos todo. Surgió la idea de grabar algunos sketches, los escribí y al productor general del programa le gustaron y me pidió que los actuara yo. A partir de ahí empezamos a probar un poco más. Toda la gente que aparece es gente del equipo.

–¿Y cuándo sentiste que vino el salto en cantidad de seguidores?

–En 2017, que fue el año que hicimos los videos para La hormiga imperial y que después empezamos a subir a YouTube y a Facebook, me di cuenta de que empezó a crecer mucho. Crecimos en cantidad de seguidores, después seguimos en 2018 hasta que se levantó el programa. Salió un tiempito corto en TVR y después lo seguimos haciendo nosotros y el público se sostuvo. A finales de 2018 estaba sin laburo y salió algo en TKM; me pidieron un video piloto y lo primero que dije fue que pusieran cualquiera de los que ya teníamos grabados. Pero al final me convencieron, grabé y salió el sketch de “La llamada del futuro”. Gracias a Dios me convencieron de hacerlo porque ese video se superviralizó y después de ese metimos el de las noticias (“Palermo News”), y ahí arrancó todo.

–En muchas ocasiones se ha dicho que el video debe durar un minuto o menos para que la gente se quede a mirarlo; sin embargo los tuyos siempre superaron la barrera del minuto. ¿Alguna vez te cuestionaron la duración?

–En ese sentido, nunca transamos. Cuando nosotros empezamos a hacer videos, la mayoría de la gente me decía: “Si dura más de un minuto no lo va a mirar nadie nunca en la vida. El tiempo de un video es un minuto. Jamás hagas un silencio, jamás hagas temas complicados. Cuanto más pelotudo sea el video, mejor; le va a llegar a más gente”. Y para mí está comprobado que eso es mentira. Si está bueno y tiene algo para decir, funciona. Tenemos videos de siete u ocho minutos que están superviralizados.

“El mensaje de Antisocial es el de revisitar algunas cosas del dogma, poniendo al rock en ese lugar en el que también se podría poner a la vida y decir que también te supermintió.”

En algunas entrevistas decís que Antisocial es como el capítulo cero de los sketches. ¿Por qué?

–Venía de un par de años de estar muy en crisis con un montón de cosas a nivel personal y artístico. Había hecho un skecth en Duro de domar, después pasé a escribir Prestico, me fui y me empecé a dar cuenta de que me estaba costando encontrar una voz. En ese tiempo escribí la obra y fue como una especie de ejercicio autoterapéutico. Es como una autobiografía deforme, muy horrible, de un montón de cosas que me estaban pasando en esa época. Salió la obra y a los meses empecé hacer los sketches. Con la obra nunca hicimos temporadas largas, más bien hacíamos fechas tipo banda de rock, hasta que el año pasado hicimos varias funciones en El Nacional, todas a sala llena, y metimos gira en un montón de provincias.

En la obra se ve a Gustavo Aquiles –alter ego de Aquino– como un joven de clase media que intenta dejar toda su vida de excesos, lujuria y nocturnidad para estudiar Administración de Empresas, ir al gimnasio y cuidarse, porque siente que el rock le mintió. La trama de la obra se rige en la última noche de Aquiles antes de cambiar de vida. Pensando en términos que están por fuera de la ficción, Aquino siente que el rock le dio y le quitó. “Es muy difícil renegar completamente del rock porque cultural y generacionalmente estamos formados y educados por ciertos ídolos o por esa especie de contracultura que después se terminó convirtiendo en el mainstream absoluto”, confiesa, y agrega en referencia a Antisocial: “El mensaje es el de revisitar algunas cosas del dogma, poniendo al rock en ese lugar en el que también se podría poner a la vida y decir que también te supermintió”.

–¿Te pesa la corrección política de estos tiempos a la hora crear?

–Si tenés pruritos terminás no haciendo nada. Hay un lugar en el que si tratás de erradicar tu ideología completamente de lo que hacés, no se entiende qué estás contando y dónde estás parado. Estás como muy frágil. Te empujan y ya tambaleás. Hay algunas cosas en las que te tenés que parar, pero eso no quiere decir que no puedas reírte de esas cosas en las que creés o que no las puedas criticar. El negocio de hacer cualquier cosa artística, y particularmente humor, juega un poco con eso de que alguien se ofenda o le caiga mal. No sé por qué es así o por qué está ese foco en el humor y nadie habla de los límites del drama o los límites del terror.