Tengo la impresión que la mayoría de los espectadores han dejado pasar, en medio de tanta hojarasca, la que puede ser una de las series del año: “Giri/Haji” (o “Deber/Vergüenza” como fue traducida al español).

Se trata de una serie de claro tono japonés, coproducida entre Inglaterra y Japón y emitida en Europa por la BBC; que llega hasta nosotros a través de la plataforma Netflix.

La historia, que es presentada sin mayores preámbulos, va de dos hermanos que viven en Tokio: uno inspector de policía, el otro un tipo problemático que interactúa siempre con el ambiente delictivo, y finalmente cae en desgracia con la Yacuzza tras matar a uno de sus miembros más relevantes, y decide, con la ayuda del detective escapar a Londres. Con lo cual quedaplanteado que ésta será una narración con matices, donde ninguno de los dos es Caín y ninguno Abel.

Kenzo Mori (interpretado por un gran Takehiro Hira) se las arreglará para que le asignen una misión a Londres, para rastrear a su hermano y tratar de devolverlo a su país donde lo tratarán como un testigo protegido.

Por supuesto Yuto (Yosuke Kubozuka) ya ha establecido vínculos con los ambientes más sórdidos de la ciudad y se mueve en las sombras ejecutando trabajos para un mafioso irlandés, personaje con grandes escenas que bordean la comedia.

Este es uno de los rasgos que hacen diferente a “Deber/Vergüenza”: sobre ella, que por lo demás tiene ritmo y temática de thriller, campea siempre un humor tan leve como si se tratara de una litografía japonesa.

El contrapunto entre la vida y los postulados morales del detective, que se enfrentan todo el tiempo a los cosmopolitas y muy occidentales códigos de Londres son utilizados como un excelente recurso, entremezclado en la trama, para mostrar el muy diverso cruce de culturas.

Kenzo ha dejado a su familia en Tokio, y a pesar de que su hija (maravilloso personaje) tendrá una fuerte presencia en la historia, la distancia que lo separa de ellos es también la distancia que va separando al hombre que llegó a Inglaterra del hombre en que se irá transformando según sucedan los acontecimientos. El sentido del deber japonés es proverbial, el asunto es como acomodar eso a un mundo donde no tiene mayor valor.

Giri/Haji es un policial con características muy particulares, porque la presencia oriental en el guión y en la actuación es muy fuerte, y el ritmo de la narrativa se ve muy influenciado (para mejor) por esto. Podríamos decir que es un policial japonés filmado en Europa.

El montaje, la multiplicidad de puntos de vista sobre cada echo, y la estética realzan el producto final. La fotografía es impecable y las viñetas de los títulos que a manera de un animé cuentan un resumen de la historia suman cualidades.

Había sido pensada como una miniserie, y cierra como tal, pero la BBC está evaluando una segunda temporada.