Posiblemente, una de las actividades que más extrañamos de la vida pre-cuarentena sea salir a comer y brindar con amigos. Visitar nuestro restaurante favorito no es una opción aún pero, mientras tanto, desde Invernadero sostienen que esto no debería impedirnos disfrutar de un buen cóctel y, por qué no, de unas ricas tapas.

Fieles a su mensaje de que no hay horario para el gin tonic, Invernadero decidió subirse a la ola del delivery de cócteles con una propuesta “a la medida”. Se trata de un kit pensado para armar un gin tonic en casa como un profesional, con las proporciones justas de cada ingrediente: Gin Invernadero, tónica y toppings de hierbas, frutos y pétalos de flores. A su vez, y para quién quiera completar la experiencia, también envían su selección de tapas, entre ellas: ceviche de salmón y camarones, langostinos en panko crocante, croquetas de morcilla, empanadas de osobuco, carpaccio de ojo de bife, causa de pulpo, burrata y salumería.

Con opciones de delivery a través de su Instagram @invernadero.bn y de Rappi, el Gin Invernadero viene en una presentación de 50 ml, 350 ml de tónica y el detalle final a elección (agregar hielo en un copón, mezclar los ingredientes y voilà!). El precio es de $220 por cóctel. Las tapas, platos y postres varían entre los $290 y los $490.

Quienes hayan visitado este moderno oasis urbano, ubicado frente al imponente edificio de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502), sabrán que su especialidad es el gin tonic tirado artesanal, que se encuentra almacenado en barriles y se sirve a través de canillas en copones con hielo y variedad de toppings. Acorde con la Biblioteca, los cócteles llevan nombres literarios, como Casa tomada (con pétalos de rosa y pepino), El Sur (con yerba mate y eucalipto), Ocampo (con maracuyá y anís estrellado quemado), El Cuervo (con jengibre y romero quemado) y La Mala Hora (con tintura de lavanda y hojas de coca). Además de esta bebida, la barra ofrece tragos clásicos reversionados, como el old fashioned y el mojito.