Una sátira de época, el retrato de una gran estrella de cine y la visión irónica de un escándalo sexual y político. Trío virtuoso para matizar cuarentenas y templar conocimientos.


The Great

Disponible en la web y en Starz Play a partir del 18 de junio

Tony McNamara, guionista de La favorita, tiene una mano mágica para crear mundos basados “ocasionalmente en hechos reales”. Lo hizo como guionista del filme de 2018 y lo repite aquí, oficiando de creador de una sátira genial de época que en diez episodios cuenta la historia del ascenso al poder de Catalina II de Rusia (llamada “la Grande”), la emperatriz que enalteció al Imperio ruso luego de derrocar a su esposo, el emperador Pedro III. Interpretada con dosis iguales de astucia, gracia y profundidad por Elle Fanning, Catherine es una veinteañera sensible e inteligente aunque un poco impetuosa que descubre, apenas lo conoce, que Peter (espectacular trabajo de Nicholas Hoult) es un hombre inmaduro, egoísta, cruel y de pocas luces que vive a la sombra de su difunto padre y se rodea de una corte de imbéciles y frívolos. En el primer episodio, Catherine comprende su destino: hacer grande a Rusia a costa de deshacerse de él. Lo planificará (e intentará ejecutar) durante los nueve capítulos restantes. El camino narrativo que emprende McNamara es delicioso, por momentos hilarante y, en muchas ocasiones, perturbador. Una de las series del año.

Natalie Wood: aquello que persiste

Disponible en Cablevisión Flow y HBO Go

En 2021 se cumplirán 40 años de la misteriosa muerte de Natalie Wood, ícono del Hollywood de los 50 y 60 a partir de filmes como Más corazón que odio, Rebelde sin causa, Amor sin barreras y Bob & Carol & Ted & Alice. Actriz talentosa y bellísima, es objeto aquí de un sentido homenaje de parte de una de sus hijas, Natasha Gregson Wagner, quien coprodujo y escribió el documental. Un filme con claras intenciones: por un lado, ratificar que su trágica muerte sucedió por accidente (se ahogó después de caer, sin que nadie lo advirtiera, de la cubierta del yate familiar durante una confusa noche de alcohol y discusiones compartida con Robert Wagner, su marido, y el actor Christopher Walken, amigo de la pareja); por otro, establecer que ganó su condición de estrella por derecho propio (debutó en cine a los cinco años), y, lo más importante –aquí radica el corazón de la película–, mostrar que logró ser una mujer con el amor como motor absoluto, ensamblando familias sin esfuerzo –se casó tres veces (dos con Wagner) y amó tanto a sus hijos biológicos como a los de sus parejas– e intentando vivir una vida normal a pesar de la fama y los problemas personales.

A Very English Scandal

Disponible en Cablevisión Flow

En el Reino Unido se lo llamó “Thorpe Affair” y fue un escándalo por todo lo alto, incluida una buena cuota de morbo. El encumbrado Jeremy Thorpe (Hugh Grant), líder del Partido Liberal en los 60 y 70, tenía una vida sexual oculta en épocas en que la homosexualidad era un delito. Cuando salió a la luz su relación con Norman Scott, un muchacho tan sensible como desequilibrado, su carrera política acabó: las cosas entre ellos no finalizaron bien y Scott (gran trabajo de Ben Whishaw) lo chantajeó al punto de que el dirigente puso en marcha un plan bastante torpe para asesinarlo, lo que llevó el asunto a un proceso judicial que tuvo en vilo a la opinión pública. El gran Stephen Frears tomó el libro donde John Preston noveló el episodio y lo transformó en una miniserie de apenas tres capítulos que es puro disfrute. Un poco porque usa la ironía y un humor exquisito para alivianar temas que en otras manos aparecerían recargados, y mucho porque Grant, en la cumbre de su talento interpretativo, compone a un Thorpe extraordinario, oscilante entre la sagacidad del político y la vulnerabilidad de quien se siente parte de una minoría aún invisible.