Mercado de oferta y demanda, misterios y un momento vértice. Guía útil para iniciarse en el mundo de las divisas digitales.


Papelitos de colores, ceros y unos que flotan en la red. La globalización comienza a hacer visibles algunos rasgos societarios de la mutación que atravesamos. Nuevas respuestas se expiden al costado de viejos conflictos. En tiempos donde predomina lo esencial, ¿cuál es el valor del dinero? Y en lo formal, pensando en su respaldo, ¿cuál es su verdadero precio? Por fuera de la regulación de los gobiernos, las criptomonedas –también llamadas monedas virtuales o criptodivisas– generan un sistema financiero alternativo: con ofertas y demandas, sin impresión física, con transparencia y una lógica particular. Mientras las personas las utilicen, las criptomonedas tendrán valor.

El dinero está monopolizado por los gobiernos e instituciones financieras de cada país. Si no se lo mueve, ese dinero pierde valor y las monedas tienden a decrecer. Se devalúan con la inflación, existen tasas de cambios que lo encarecen y algunos factores inherentes a las economías domésticas lo desequilibran. No obstante, como las más importantes criptomonedas (bitcóin y ethereum) están basadas en una oferta limitada (por ejemplo, sólo existen en el mundo unos 21 millones de bitcóines), estas tienden a conservar su valor.

Su seguridad está blindada por un cifrado matemático y por una cadena de bloques en la que cada una de las transferencias en criptomonedas está atada por la siguiente. De manera que todo el sistema depende de sí mismo. Entonces, desaparece el proceso de falsificación. La autenticidad se la otorgan los usuarios (garantizada por la cadena de bloques) y no los bancos, ni las aseguradoras, ni las agencias de cambios de divisas. Por eso, entonces, las monedas digitales prácticamente no tienen comisiones por transacción: despejan a esos agentes del negocio. Y, a diferencia del sistema tradicional, mantienen la confidencialidad de las transacciones.

En su lógica, las criptomonedas, que se constituyen como enemigas declaradas de los sistemas financieros y de los impuestos, representan dos ideales: igualdad y seguridad. No importa el país, ni la nacionalidad, ni el sexo, ni ningún factor externo que pueda alterar la potencia de la moneda. En pocas palabras, se habla de criptomonedas como un sistema descentralizado de intercambio entre pares.

“Sé que mucha gente es escéptica, pero siento que si todo va a convivir online, ¿por qué no con bitcóin? Estar respaldado por el oro me parece muy viejo y nostálgico. Estar respaldado por un bitcóin, que toma tiempo para hacerlo y hay una ecuación que debe cumplirse, me parece más real y tiene sentido”, sorprendió el actor y músico Donald Glover (a.k.a. Childish Gambino) en una entrevista con la revista Time.

Algunos especialistas en finanzas auguran el fin del dinero físico tal y como lo conocemos y el establecimiento de los activos digitales como el dinero del futuro. “Las razones son varias, pero marco tres: la curva exponencial de adopción de criptoactivos a nivel global, el avance acelerado de aplicaciones e infraestructura construidos sobre esta tecnología y las plataformas y billeteras virtuales, que se enfocan cada vez más en brindar una experiencia sencilla y cercana para todo el mundo, quebrando las barreras iniciales”, explica Juan Méndez, director de Marca de Ripio, una de las compañías promotoras de la nueva economía digital. Y sigue: “Desde ya, la crisis económica global que vamos a transitar durante los próximos años acelera muchos de estos procesos y crea nuevas necesidades a resolver”.

Algunos datos iniciáticos

En la actualidad existen unas 5.397 monedas digitales. Y, según datos del sitio CoinMarketCap, el 63,7% del mercado lo tiene bitcóin. ¿Qué es CoinMarketCap? El portal coinmarketcap.com contiene información sobre las principales monedas digitales. Lleva registro de su circulación, volumen y referencias históricas de cada moneda.

Primeros pasos

Para comenzar en el mundo de las criptomonedas hace falta una wallet o billetera digital. Por ahí andan los brokers ArgenBTC, Buda, CriptoFácil y CryptoMarket, entre otras. A la sazón, Ripio funciona como wallet y también como exchange. ¿Cómo? Ahí también se puede comprar y vender activos digitales. Existen otros servicios que ofrecen wallets en formato físico (Trezor, NanoWallet) y hasta en pendrives. Elige tu propia aventura. Para el nivel iniciático, se recomienda sacarse una mediante una empresa. ¿La más completa? La internacional Xapo, con opción de peer-to-peer, utilización de tarjetas, bancos, cobra comisiones razonables y, para su alta, no es necesario presentar DNI ni pasaporte.

¿Cómo compro una criptomoneda?

Existen varias formas de hacerlo. Por un lado, está el mercado de plataformas peer-to-peer, el más habitual entre los experimentados, en donde es posible comprar y vender previo acuerdo con otros usuarios. Asimismo, la más usual son los exchangesnacionales (SeSocio, SatoshiTango, la mencionada Ripio), que son plataformas de compra y venta seguras, pero cobran una pequeña comisión. O bien puede hacerse por plataformas internacionales (Binance) con cualquier tarjeta de crédito (atención acá con las compras en dólares y la comisión del 30 por ciento.) Entretanto, ya existen cajeros automáticos en nuestro país (Athena Bitcoin ATM, con presencia en CABA, provincia de Buenos Aires y Córdoba) con los que se puede comprar y vender con un ocho por ciento de comisión.

¿Cómo invierto?

La forma más clásica de invertir es “holdear” (guardarlas). Un activo como bitcóin viene subiendo su cotización desde 2009. Aunque también tuvo caídas fuertes. Y esas se convierten en buenas oportunidades para comprar. ¿Por qué crece? Porque la marca psicológica de su valor va cambiando todo el tiempo. Y porque se maneja por oferta y demanda. Un dato del portal OroyFinanzas.com: el poder adquisitivo del dólar se encuentra en declive y en los últimos 75 años ha perdido un 94% de su valor. Desde que el dólar fue desligado de su respaldo en oro, en 1971, ha perdido un 81% de su valor, y desde 2002, un 35%.

“Sé que mucha gente es escéptica, pero siento que si todo va a convivir online, ¿por qué no con bitcóin? Estar respaldado por el oro me parece muy viejo y nostálgico. Estar respaldado por un bitcóin me parece más real y tiene sentido.” (Donald Glover)

¿Por qué va a seguir creciendo?

Porque los ciudadanos de a pie las están utilizando cada vez más. Según un dato del Banco Mundial, el 69% de los adultos del planeta –unas 3.800 millones de personas– hoy tiene una cuenta en un banco. Pero el resto no. Y ahí es donde apuntan las monedas digitales. Otro factor es el anonimato: no hay sistemas bancarios ni hay jurisprudencias (más allá de excepciones) que operen sobre estos activos. Y uno de los más importantes es la seguridad que otorga el blockchain (cadena de bloques): todos los que forman parte de esa cadena inmodificable saben dónde está esa moneda (no quién la tiene).

¿Cómo es el presente en la Argentina?

Responde Méndez, CBO de Ripio: “En particular, la situación económica del país hace que las personas exploren activamente nuevas alternativas de ahorro e inversión, y en ese contexto los criptoactivos tienen mucho para ofrecer”. Y continúa, haciendo foco en bitcóin, la moneda más usada por los argentinos: “Año tras año, bitcóin sigue batiendo récords anuales como el activo más rentable, pero durante los últimos meses ganaron mucho terreno las llamadas stablecoins o ‘criptomonedas estables’, que mantienen una paridad uno a uno con el valor de mercado del dólar, una opción más conservadora que la libre oferta y demanda de bitcóin, pero no por eso menos atractiva”.