Hay costumbres que ni la pandemia puede parar. Relajarse tomando un buen café es una de ellas. La milenaria bebida vive un gran momento aun en cuarentena, con baristas trabajando a full y hogares adquiriendo máquinas y materia prima de calidad.


La llegada del café de especialidad al universo gourmet de Buenos Aires creó una nueva necesidad, cifrada no solamente en el descubrimiento de un producto de alta calidad, sino también en un modo de elaborarlo y consumirlo. Pero, se sabe, llegó la cuarentena y dejó al porteño amante de este estilo cafetero sin eso que hoy tanto añora: sentarse a una mesa de su bar favorito a disfrutarlo.

Sin embargo, allí donde no hay permiso para albergar clientes funciona (cada vez más aceitado) el servicio de delivery y take away. Un formato de compra y consumo que crece día tras día. Del mismo modo –dato sujeto a las restricciones impuestas al libre tránsito en medio de una pandemia que azota por primera vez a todo el mundo– subieron también las ventas de café molido o en grano y de cafeteras para elaborarlo en casa, más allá de denominaciones como “latte”, “flat white” o “cold brew”. Un combo que demuestra que los amantes de una bebida con más de mil años de historia no se rinden tan fácilmente.

Allí donde no hay permiso para albergar clientes funciona (cada vez más aceitado) el servicio de delivery y take away. Un formato de compra y consumo que crece día tras día.

Café afuera

Sea en coquetos bares o en las llamadas “cuevas”, el café de especialidad se ha expandido en la ciudad y hoy, según datos relevados por la plataforma comunicacional y educativa Exigí Buen Café, son alrededor de una centena los locales que en Buenos Aires comercializan esta versión premium del producto. Muchos de ellos continúan satisfaciendo la avidez de sus clientes a la espera de una reapertura que, además del normal funcionamiento, les devuelva su estatus de lugar de pertenencia.

Uno de esos spots es el exitoso Birkin, con locales en Palermo Chico y Palermo Hollywood. El primero –y más antiguo de los dos– sabe y mucho de clientes fieles aun en este contexto. “Creo que hay dos factores importantes para que dentro de todo nos vaya bien: el café de especialidad, que creo es algo no reemplazable, y la clientela fija”, cuenta Lucila Zevallos, su propietaria. “El local de Siria se encuentra en un barrio muy fiel, donde los clientes se conocen mucho entre ellos. Y esto de ser como el club del barrio también ayuda porque es lo que la gente va a buscar: una especie de encuentro con su vida de antes de la pandemia.”

Lucila asegura que, aún con la buena repercusión tanto del café para llevar (preparado, molido o en grano, en un único blend provisto por Lattente) como de la venta de pastelería, brunchs y cajas sorpresa con productos, entre los dos locales factura alrededor del 35 por ciento de lo habitual. Pero no se amilana: “Es resistir hasta que esto termine. La verdad es que pienso en el día a día. Y estoy más creativa que nunca pensando qué puedo hacer para vender más. Además, tengo un equipo de gente increíble, y en estos momentos es cuando lo ves”, dice con convicción. Mientras tanto, en República Árabe Siria 3061 es constante la fila de clientes en busca de su café favorito; una competencia que, indica Lucila, gana el capuccino por amplia mayoría.

“El café en paquete de un cuarto de kilo tuvo un incremento de demanda de un 53 por ciento. Es muy pareja hoy la relación que tenemos en ventas entre café molido y en grano; así como también la relación existente en las ventas de café de filtro y espresso.” (Agustín Quiroga, de Puerto Blest)

Café adentro

En casa, cafeteras y productos también ocuparon un espacio importante en lo que va de la cuarentena. De las primeras, la variedad es mucha y conocida: espresso, cápsulas, prensa francesa, tipo italiano y de filtro, entre las más representativas, todas con su método de extracción. Y también están las que llegaron con el boom, atentas a satisfacer gustos más sofisticados.

Entre las tradicionales, una marca importante como Oster, con sus máquinas Espresso Prima Latte y la majestuosa 7300 –con molinillo integrado y bomba de 15 bares–, subió las ventas durante la pandemia. “Lo vimos reflejado a través de nuestra tienda oficial en Mercado Libre”, comenta Agustina María Miniussi, su Marketing Manager. Además sumaron un producto muy esperado: el nuevo molinillo eléctrico con muelas de cerámica. “Su principal diferencial”, dice Miniussi con razón. Una muy buena lectura de época.

Por el lado de los dispositivos de extracción menos conocidos pero de amplia reputación entre los iniciados, también hubo un crecimiento exponencial en las ventas durante la cuarentena. Agustín Quiroga, uno de los hombres que más sabe de café en la Argentina y titular de La Tienda del Barista (Thames 1085) y de la importadora y tostadora Puerto Blest, señala que en la tienda ciertos artículos subieron sus ventas hasta en un 800 por ciento. “Los métodos de filtrado concentran la mayor cantidad de consultas y son los productos más solicitados. La Chemex tuvo un incremento en sus ventas del 680 por ciento. La otra estrella, que finalmente está recibiendo el reconocimiento que merece y está despegando con fuerza, es la AeroPress, que llegó a multiplicar sus ventas por nueve en estos 70 días.”

En cuanto al café de calidad que comercializa desde Puerto Blest, Quiroga informa que aunque, obviamente, el cierre de la mayoría de las cafeterías y restaurantes se tradujo automáticamente en un desplome de las ventas (“superior al 80 por ciento”, detalla), “explotó la estadística mensual de ventas del packaging para consumidor final”. “El café en paquete de un cuarto de kilo tuvo un incremento de demanda de un 53 por ciento. Es muy pareja hoy la relación que tenemos en ventas entre café molido y en grano; así como también la relación existente en las ventas de café de filtro y espresso.”

Por último, los gigantes del negocio también salieron a la cancha con nuevos productos, siempre persiguiendo la calidad premium. Nestlé hizo una alianza a nivel global con Starbucks y hubo lanzamientos bajo el nombre de la megacadena de cafeterías dentro de los segmentos de café para filtrar (con tres variedades: House Blend, Colombia y Café Verona) y en cápsulas compatibles con la máquina Dolce Gusto (con cinco sabores diferentes). Según apunta Valeria Rodríguez Pardal, directora del negocio del café en Nestlé Argentina, “la empresa invirtió USD 7,15 mil millones por el derecho perpetuo y global de comercializar, exclusivamente en tiendas minoristas, productos de la marca”. Además, por primera vez Nestlé incorporó una propuesta al segmento de café tostado y molido: Nescafé Gold, que viene en tres intensidades diferentes. Por su parte, Nespresso, líder en el mercado de café en cápsulas, incorporó un trío de novedades a la gama Barista Creations: Vanilla Éclair, Cocoa Truffle y Caramel Crème Brûlée, que llegan acompañados de recetas para jugar por un rato al barista.

El objetivo, en definitiva, es el mismo en todos los casos: beber un café rico y bien hecho mientras baja la marea.