Es licenciada en Administración de Empresas, hizo un máster en Finanzas en Harvard y una MBA en Barcelona, pero sus experiencias de vida la llevaron a una investigación profunda para apartarse –por momentos– de los números y conectar con la tríada cuerpo, mente y espíritu.


Ya lo había escrito alguna vez el (maestro y) escritor uruguayo Eduardo Galeano en El libro de los abrazos: “De nuestros miedos nacen nuestros corajes y en nuestras dudas viven nuestras certezas (…) En los extravíos nos esperan hallazgos, porque es preciso perderse para volver a encontrarse”. Y Stephie Bacque puede dar fe de que cada una de esas líneas es cierta. También nacida en el país hermano, de muy pequeña quiso ser oncóloga porque siempre creyó que, con un tratamiento adecuado, las células de nuestro cuerpo, si son guiadas, tienen la capacidad de sanarse. A los 12 años dejó de comer animales para a los 21 pasarse al veganismo. Durante los años que trabajó como pasante en Merrill Lynch sufrió dos neuralgias por estrés y esto desencadenó en una de las decisiones más importantes: ocuparse de su templo más sagrado. “Me interesé en cómo abordar las distintas patologías desde un enfoque holístico, y un día, buscando en las redes, me encontré con IIN: una escuela en Nueva York en la cual te podés certificar como health coach. Ahí fue donde entendí el balance integral holístico necesario para llevar una vida sana y balanceada.”

–¿Qué es un health coach y cómo puede ayudarnos?

–Ser health coach es acompañar a las personas en distintas situaciones teniendo en cuenta la bioindividualidad, asesorándolas y brindándoles las herramientas necesarias para cambiar su estilo de vida. Yo elijo hacerlo a través de terapias holísticas integrales, donde me centralizo en la parte emocional y bionutricional. Se tienen en cuenta dos círculos que alimentan nuestra razón de ser: la alimentación primaria, es decir, todo lo externo que logra afectarnos, como situaciones, emociones y pensamientos, y la alimentación secundaria, que incluye los nutrientes que consumimos para que nuestro organismo funcione de manera óptima.

–A partir de las experiencias que tuviste, ¿cuán importante es saber respirar?

–La respiración es clave. El hecho de respirar con conciencia te lleva a conocer cada espacio de tu cuerpo, y cuanto más te conocés por dentro, menos necesitás del afuera. Con cada inhalación y exhalación que le sumás a tu cuerpo, este se llena de oxígeno y libera toxinas, ayudando a tu cerebro en su lado más profundo para que puedas perderte para volver a encontrarte con alguien igual a vos pero con paz interior, capaz de expandirse y ser feliz. Respirar logra un encuentro mágico con vos mismo, y por eso no hay palabras, es un sentimiento que cada uno conoce a su manera.

–¿Es igual de importante saber respirar como saber comer?

–Así es, respirar y comer son dos formas de nutrir nuestro cuerpo, mente y alma. Ambas son igual de importantes ya que sin alimentarnos no existimos, al igual que sin respirar. Si nos alimentamos de forma ansiosa y estresada, la comida será nuestro enemigo y generaremos radicales libres, mientras que si comemos pausado y manteniendo una respiración calma, este alimento nutrirá nuestras células con oxígeno, dándole energía para poder hacer su trabajo de la mejor manera en nuestro organismo.

–Por otro lado, también practicás la ayunoterapia, ¿de qué va exactamente?

–Hay distintos tipos de ayuno y puede ser un tema muy controversial, porque hay muchas opiniones. Yo estudié ayunoterapia en España y luego lo practiqué con el doctor David Berniger. Los ayunos pueden ser secos, hídricos, parciales, intermitentes, de jugos, monoalimento, hay demasiadas formas de introducirlos en nuestra vida. Como siempre digo, todo depende del organismo y la salud de cada uno y se aconseja consultar siempre con el médico de cabecera para saber si uno está apto para realizarlo.

«Tenemos que desconectarnos para conectarnos. Preparémonos, porque nada se va hasta que aprendamos l o que vino a enseñarnos.»

–¿Cómo puede beneficiarnos el ayuno sabiendo que la mayoría de los nutricionistas nos aconsejan no suprimir nunca una comida?

–Los beneficios que a mí me da el ayuno son increíbles. Es como limpiarte por dentro para generar un brillo que se expande hacia afuera; lográs sentirte liviano, sin dolores, y lo mejor es que tu mente está más clara que nunca. Yo los he hecho durante mi rutina de trabajo y es cierto que los primeros tres días estás más cansado, porque el cuerpo se está deshaciendo de toxinas y tan sólo el hecho de realizar esta función consume mucha energía. A partir de este sentimiento, tu cuerpo entra en cetosis y es ahí donde está la explosión de energía y hasta de optimismo, me atrevo a decir. Para saberlo tienen que vivenciarlo, pero siempre acompañados de un entendido en el tema que pueda asesorarlos.

–¿Y qué son y cómo se vinculan los Access Bars?

–Es una terapia para enfocar y lograr objetivos. También es aplicada por pacientes para tratar distintas patologías o simplemente para acercarse a la paz mental, ese sentimiento que nos muestra al mundo tal y como somos, y desde ese plano poder aportar a la sociedad. Esta sanación tiene como objetivo liberar canales de energía para dejar fluir los pensamientos, sentimientos, creencias y emociones que se encuentran condicionados por nuestra conciencia. El propósito es crear una realidad diferente. Durante la sesión de Access Bars se trabaja el flujo de energía sobre 32 puntos de la cabeza donde se han almacenado ideas, creencias, consideraciones, actitudes y más. Cada punto tiene un significado y está en espejo con su lado opuesto. Cuando un lado late más que otro, lo podemos equilibrar durante la terapia para luego trabajar sobre el punto que se encuentra desbalanceado.

–¿Considerás que la situación mundial que estamos viviendo tiene un significado que trasciende aquello que vemos?

–Yo creo que el mundo necesita descansar de nosotros y cada persona debe aprender a vivir con uno mismo, extrañando a la sociedad y dejando de lado el egoísmo. De alguna forma, estamos encerrados por el daño que nos causamos los unos a los otros sin siquiera darnos cuenta lo que vive la persona de al lado. Es tiempo de saber que un simple saludo o un abrazo te puede cambiar el día, que cuando pienses algo lindo de alguien está bueno decírselo ya que te toma un segundo y capaz esa persona recuerda ese mínimo instante toda su vida. Estamos hechos de momentos cargados de muchas emociones. Debemos lograr que esos sentimientos se transmitan con una sonrisa o con el brillo de nuestros ojos. No olvidemos que con una medida de tiempo podemos hacer feliz a alguien más.

–¿Cuál creés que será el resultado de todo esto que estamos transitando?

–La situación que estamos viviendo hoy es día a día y esperando a que mañana sea mejor. Sin embargo, hay muchas personas que notan que su día es monótono y se sienten aburridos, encerrados y sin despegarse de los artefactos electrónicos. Tenemos que desconectarnos para conectarnos. Preparémonos, porque nada se va hasta que aprendamos lo que vino a enseñarnos.

–¿Qué percepción tenés acerca de los seres humanos?

–Yo creo que poco a poco el ser humano logrará cambiar para hacerles un bien a la sociedad y al planeta, lugar que damos por sentado. En este momento en particular debemos estar unidos, el mundo nos está dando un aviso. Respetémoslo, por nosotros y por los demás; contribuyamos a la sociedad siendo responsables con las recomendaciones. Ya sé que estamos cansados de hablar del mismo tema, pero quiero dejar una breve reflexión. Hay una realidad muy clara y es que el mundo necesita desintoxicarse de nosotros, y nosotros tenemos que ser más conscientes. Debemos empezar a tomar conciencia de nuestro cuerpo, que es nuestro templo, y también del lugar que habitamos y contaminamos cada día, de nuestras relaciones sociales y de ocuparnos de estar cerca de quienes nos importan, de extrañar ese abrazo. Debemos comenzar a conectar con nosotros mismos, con nuestro ser, para poder estar presentes en el día a día. El tiempo es una de las pocas cosas que no podemos recuperar, debemos aprovecharlo al máximo, y esto implica que estemos conectados en cuerpo, mente y alma. Intentémoslo, aunque sea de a poquito y no sólo por nosotros sino también por los que nos quieren bien.