Dentro del amplio género del policial existen subgéneros más o menos agradecidos: el de tramposos y estafadores en general es garantía de ritmo y diversión. En el caso de Sneaky Pete (Amazon Prime), se suman virtudes como la inteligencia de la trama y la complejidad de los personajes.

Créditos no le faltan: los creadores de la serie son el archiamado Bryan Cranston (Walter White en BreakingBad) y David Shore (lo avalan productos como House y The Good Doctor, casi nada).

Nota aparte: Cranston es también uno de los protagonistas de esta serie de timadores, componiendo un gánster cincuentón y bonvivant que lleva la crueldad a extremos negrísimos. En una jugada astuta del actor, no figura en los créditos del cast, como si eso fuera demasiado, sosteniendo el concepto de que “no todo el mundo ha cedido aún al mal gusto de las Kardashian”, como pone en boca de uno de sus personajes.

La historia es la de un convicto a punto de salir en libertad condicional, Marius (gran interpretación de Giovanni Rivisi, componiendo un estafador lleno de matices) que ha compartido celda durante tres años con Pete, que si bien evoca sus recuerdos familiares todo el tiempo, no ve a los suyos hace veinte años. Y sí, Marius, sin un centavo y perseguido por el despiadado Vince (Cranston), asumirá su identidad y se incorporará a esa atípica familia de Connecticut.

El guión es una fuente inacabable de vueltas de tuerca, ya que esa familia a lo Ingalls que Pete fantaseaba no es tal. Son dueños de una decadente casa de préstamos y fianzas para delincuentes y todos (desde los en principio tiernos abuelos, hasta cada uno de los nietos, incluido el policía) viven de pequeñas grandes estafas, incluso estafas de unos a otros. La mentira parece ser la verdad, pero sin embargo, nos divierten, nos asombran y queremos que todo les salga bien.

Es sinuoso el camino del nuevo Pete, tratando de birlarlescien mil dólares a sus ‘abuelos’ (magnífica Margo Martindale como la matriarca contenedora e inescrupulosa al mismo tiempo), se va complicando a medida que el personaje se integra a la dinámica de estas personas que empiezan poco a poco a ser también su gente.

La historia está narrada con un sentido del humor que nos recuerda al mejor Guy Ritchie o a la Anjelica Huston de “Los Estafadores”, con algo del ritmo de la primera “Ocean’s Eleven”. Todo el tiempo las complicaciones se suceden y mientras desentrañamos el complejo mundo del timo vamos también atesorando estos seres humanos más desesperados que delincuentes.

La serie tiene tres temporadas, es un prodigio de humor, acción y timing televisivo, y todos los rubros justifican que no la dejemos pasar.