La docuserie del momento, la última ocurrencia de la creadora de Fleabag y una película que narra con talento el pos-#MeToo le ponen condimento del bueno a la tele de cuarentena.


The Last Dance
Disponible en Netflix

Van seis capítulos de diez (Netflix libera de a dos por semana, todos los lunes), pero la sensación que deja cada episodio de este notable documental producido por ESPN es que no debería terminarse nunca. No le falta nada: rigor periodístico, vuelo artístico, espíritu de época, testimonios reveladores, progresión dramática. El “último baile” del título es la temporada 97-98 de los Chicago Bulls, que marcó la despedida del equipo de Michael Jordan, el mejor jugador de básquet de la historia. Desde 1991, bajo su liderazgo, los Bulls dominaron la NBA (seis títulos en siete años) y la convirtieron en la marca global que es hoy. Pero el monarca no construyó su reino solo: allí estuvieron también sus coéquipiers Scottie Pippen y Dennis Rodman más el entrenador Phil Jackson. Los cuatro, acompañados de una serie de personajes secundarios (el resto del equipo, rivales, familiares y miembros de la franquicia, desde su dueño hasta el casi villano Jerry Krause) y con el apoyo de un archivo asombroso, narran sin esconder nada y a corazón abierto la historia de uno de los más grandes equipos de todos los tiempos. Absolutamente imperdible.

Run
Disponible en Cablevisión Flow y HBO Go

Al celular de Ruby (Merritt Wever) llega un mensaje escueto: “RUN”. Su réplica (otro mínimo “RUN”) pone en marcha una huida enloquecida que la planta en un vuelo a Nueva York, donde toma un tren con destino a Chicago. En la formación está también Billy (Domhnall Gleeson), el emisor del mensaje original. El simple reencuentro revela una trama mayor: Ruby y Billy fueron novios hace 17 años, pero la ruptura dejó un pacto a futuro y ese pacto acaba de activarse. Ambos tienen razones que esta serie de ocho capítulos (de los cuales HBO lleva emitidos cuatro) suelta a cuentagotas: ella, una aburrida vida suburbana con matrimonio y dos hijos, que ante el mensaje de Billy deja atrás sin miramientos; él, exitoso gurú de la autoayuda, una situación límite que lo tiene con los pelos de punta. ¿Será este el momento en el que se necesiten? ¿Por qué terminó mal aquel noviazgo juvenil? Frenética, moderna, sexy, desenfadada, a medio camino entre el thriller y la comedia de enredos, la serie creada por Vicky Jones y producción de Phoebe Waller-Bridge (creadora y protagonista de la genial Fleabag) intenta responder esas preguntas a bordo de un guion astuto, ritmo trepidante y mucho encanto.

The Assistant
Disponible en la web

El pos-#MeToo comienza a dar sus frutos en la ficción. Primero fue la más que aceptable película El escándalo (Bombshell) y ahora este excelente filme escrito y dirigido por Kitty Green, bastante menor en escala pero mucho más redondo e impactante. En especial porque la historia que cuenta remite directamente al caso Harvey Weinstein, el poderoso productor de cine hoy condenado a 23 años de prisión por sus crímenes sexuales. Jane (extraordinaria Julia Garner, ganadora de un Emmy por su trabajo en Ozark) es la asistente de un productor que es, a las claras, remedo de Weinstein. Un hombre que jamás aparece en cámara y sin embargo sobrevuela la película entera, sobre todo porque el punto de vista de la narración lo lleva adelante esta jovencita, que observa las maniobras lascivas de su jefe (y soporta sus maltratos y su psicopatía) con el mismo estupor con que ve cómo hasta el más raso de los empleados está al tanto de ellas y calla por temor y conveniencia. El estilo ascético de Green (que incluye una puesta en escena simétrica), actuaciones sutiles y una bienvenida decisión de eludir el impacto hacen que The Assistant apunte al blanco y no falle.